Libres playas militarizadas

  • Barbate y La Isla ansían la desafectación de las costas vírgenes de El Retín y Camposoto · PP y PSOE exigen el cambio de uso desde la oposición, pero olvidan sus promesas cuando llegan al Gobierno

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La sierra de El Retín, en Barbate, y la playa de Camposoto, en San Fernando, se diferencian del resto de espacios de la Costa de la Luz por su utilización como campos de adiestramiento militar y por su estado de conservación natural, libre de cualquier edificación en plena era del ladrillo. Las poblaciones de La Isla y Barbate, lideradas por partidos de todo signo político, ansían desde hace décadas el cambio de uso de estos terrenos. Mientras, Partido Popular (PP) y Partido Socialista (PSOE) han exigido la desafectación de los suelos desde la oposición, pero, alcanzado el Gobierno del país, han sido incapaces de persuadir al Ministerio de Defensa para que libere unos territorios clasificados como estratégicos e inalienables.

De los compromisos políticos incumplidos en torno a los terrenos gaditanos da cuenta El Retín. La diputada socialista Carmen Romero se convirtió en el azote del Gobierno del PP en la primera legislatura de la década para exigir la desafectación total del campo de maniobras. Ahora es Jesús Mancha, diputado popular, el que se ha dejado la voz en el Congreso -enmienda y proposición no de ley mediante- para pedir la liberación de al menos un tramo de la costa barbateña. Como Romero, Mancha ha fracasado en la tentativa. En los últimos cuatro años de mandato socialista han continuado las prácticas militares y las operaciones anfibias de la OTAN en Barbate, y ha pasado a uso civil exactamente la misma superficie que entre 2000 y 2004: cero metros cuadrados.

El Ayuntamiento de Barbate ha anhelado durante dos décadas la liberación de parte de El Retín para desarrollar proyectos turísticos, industriales o de aprovechamiento ciudadano en uno de los tramos mejor conservados, por imperativo, de la Costa de la Luz. La zona militar abarca casi 5.500 hectáreas bordeadas por las rectas playas del Cañillo y Zahara, un tercio de todo el término municipal barbateño. La única edificación que existe en la vasta superficie es el cuartel de Casma, antiguo cortijo y aldea medieval que sirve ahora de centro de operaciones militares.

El Retín fue expropiado por el Gobierno en 1981, con el socialista Felipe González al frente de la nación y el también socialista Serafín Núñez en la Alcaldía de Barbate. Parte de las tierras, unas 800 hectáreas de las vejeriegas Hazas de la Suerte, eran comunales, pero cambiaron de clasificación y titularidad por tratarse de una operación de interés estatal.

Juan Antonio Criado, concejal local de Izquierda Unida (IU), recuerda que las promesas de riqueza y empleo del Gobierno, a la postre incumplidas, evitaron la oposición inicial de los vecinos. Las primeras movilizaciones se organizaron a finales de los 90 pero no fueron contundentes hasta el 98, cuando hasta 10.000 barbateños se manifestaron contra la instalación de un polvorín en el municipio y obligaron a cambiar de planes a la Armada.

El principal proyecto urbanístico sobre suelo militar de El Retín se planteó a finales de los 80 y derivó en un proceso judicial que provocó la inhabilitación del alcalde barbateño Serafín Núñez por prevaricación y desencadenó el "caso Juan Guerra", que llevó a los tribunales al hermano del entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra.

El plan Puerto de la Plata, respaldado originalmente por el empresario Jesús López, proyectaba la construcción de un complejo con un puerto deportivo y centenares de viviendas en la margen derecha del río Cachón, junto a Zahara de los Atunes, que alcanzaba parte de los terrenos bajo servidumbre. Serafín Núñez frenó la iniciativa por su manifiesta enemistad con el promotor, pero la retomó poco después con otro empresario, José Garrido, vinculado a Juan Guerra, y consiguió su aprobación en Pleno municipal antes de que los tribunales congelaran el plan.

Otra iniciativa turística sobre suelo de El Retín fue presentada después del fin del acuerdo pesquero con Marruecos en 1999. El alcalde popular Juan Manuel de Jesús planteó la diversificación económica del pueblo a partir de la construcción de varios hoteles especializados en turismo de salud en terrenos todavía por desafectar, pero la iniciativa no cuajó.

Rafael Quirós (PSOE), que lidera al municipio desde mayo del año pasado, opina que después de dos décadas El Retín ha resultado ser "una reserva natural de suelo para Barbate". Con un enorme problema en la ordenación urbanística de Zahora y Los Caños por resolver, Quirós centrará su política con Defensa en conseguir la reversión paquetes de suelo militar que estén en desuso. De la mano de la diputada socialista Mamen Sánchez, el alcalde de Barbate planteará en las próximas semanas al Ministerio la liberación de terreno para construir un polígono industrial en la zona noreste de El Retín, junto a la futura autovía costera.

La diputada sostiene que la estrategia para conseguir la enajenación de suelo militar es concretar estos proyectos en lugar de apelar "a la buena voluntad" de la Armada con el municipio, y recuerda que, de todas formas, las propiedades de Barbate son imprescindibles para Defensa.

Juan Antonio Criado, de Izquierda Unida, partido que siempre ha liderado la oposición al campo de maniobras jandeño, es pesimista sobre el hipotético uso civil del suelo, que sólo podría lograrse, según su análisis, demostrando desde un punto de vista jurídico la posible inconstitucionalidad de la expropiación de tierras comunales acometida en 1981. "Mientras, aguantaremos cortes de carretera, cierres de playas, vuelos rasantes, incendios provocados por prácticas de tiro, desembarcos militares y buques con armamento de guerra a unos kilómetros de la costa con compensaciones mínimas para el municipio -500.000 euros anuales-", enumera el concejal de la izquierda barbateña.

Con idéntica paciencia que Barbate y casi más urgencia, pide suelo San Fernando en la zona militar de Camposoto, su frente abierto al Atlántico. El municipio isleño, que ha quedado excluido del desarrollo turístico de la Bahía durante las dos últimas décadas, ha insistido durante ese mismo tiempo en la puesta en marcha de proyectos hoteleros y residenciales en las 150 hectáreas de suelo castrense frente a la playa. El terreno conserva intacto su estado natural por la eterna moratoria urbanística propia de los suelos militares. Apenas un cuartel de instrucción del Ejército de Tierra se levanta en la zona.

A pesar de las peticiones municipales, las acusaciones políticas y los anuncios electoralistas, en las dos últimas legislaturas - con Gobiernos del PP y el PSOE- Defensa no ha desafectado ni un sólo metro cuadrado del acuartelamiento de Camposoto y sólo ha cambiado a uso civil un kilómetro de playa en dirección Torregorda.

El avance más significativo entre la localidad y Defensa fue un protocolo de intenciones suscrito en 2002 para desafectar 80 hectáreas de suelos en desuso en el municipio -34 en Camposoto, en la linde con el Cerro-. Hoy el acuerdo no ha pasado de las intenciones en el caso de la costa y sólo ha logrado avances formales en la transformación del viejo acuartelamiento de Janer en un parque empresarial de Zona Franca.

Las negociaciones no han avanzado en años y, desde hace varios meses, están bloqueadas por el enfrentamiento entre el equipo de Gobierno (PP y PA) y el PSOE -por extensión, el Gobierno- tras la decisión del Ayuntamiento de reservar el suelo de los polvorines de Fadricas para incorporarlos al patrimonio municipal frente a la alternativa preparada por PSOE, Defensa y Junta de Andalucía para liberar los terrenos. El estado de las conversaciones queda reflejado en las declaraciones de la diputada socialista por Cádiz, Mamen Sánchez: "El Ministerio de Defensa no negocia con quien le miente por detrás".

Si la disputa política en torno a Camposoto es la punta del iceberg, la base del bloque es que el acuartelamiento isleño, como el de El Retín, es de interés estratégico para el Ministerio de Defensa, que incluso anunció en 2006 su intención de reforzar la actividad en la base con la asignación de más unidades.

En contraste con las escasas expectativas de desafectación, el Gobierno local tramita un Plan General de Ordenación Urbanística que contempla el desarrollo turístico de Camposoto como uno de las estrategias económicas decisivas para el futuro de la ciudad. A un kilómetro de la costa, en el terreno militar bordeado por la carretera que recorren los isleños para ir a la playa, se mantiene el histórico proyecto municipal de construir un campo de golf, varios centenares de plazas hoteleras y más de un millar de viviendas que permitan a La Isla sumarse al tren del turismo vacacional.

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