La Junta inverte 60 millones en reparar las carreteras dañadas por el temporal

  • Más de 6.000 hectáreas de olivar, cítricos y cultivos bajo plástico han sufrido importantes daños y se perderán las cosechas · Los ayuntamientos más afectados recibirán ayudas extraordinarias

Aunque es pronto para hacer balance de un temporal que no acaba de remitir, el Gobierno andaluz quiso ayer escenificar no sólo que ha estado operativo desde el primer momento para atender las emergencias, sino que ya está listo para arbitrar nuevas medidas y ayudas para paliar los daños que éste ha dejado a su paso. La intervención más potente serán los 60 millones que, con cargo a la Consejería de Obras Públicas, se destinarán a obras de emergencia en las carreteras más afectadas.

Las actuaciones serán de cierta envergadura, ya que la intención del departamento que dirige Rosa Aguilar es que se redacten proyectos de mejora para que, ante otro fenómeno meteorológico de este calibre, no vuelvan a registrarse incidencias. Las obras, que arrancarán de inmediato, se realizarán en casi todas las provincias, y abarcan desde la reconstrucción de puentes como el de Marchena (Sevilla), a mejoras en carreteras de Granada, Cádiz o en la autovía A-92.

A este desembolso excepcional se sumarán otros para cooperar con los ayuntamientos de los municipios que han sufrido inundaciones y para los sectores agrícola y pesquero, aunque de la mano del Gobierno central. En ambos casos, habrá que esperar a que amaine el nuevo frente y se puedan cuantificar todas las pérdidas, para lo que podría haber una aproximación en el Consejo de Gobierno del próximo martes, así como del gasto extraordinario que supondrán.

Para minimizar el impacto del amarre de la flota, la consejería de Agricultura ya tiene previsto pedir al Ministerio del ramo que se compense con las paradas biológicas. En cambio, para el campo no se contemplan indemnizaciones de ningún tipo y habrá que esperar al real decreto del Gobierno que regule beneficios fiscales para los agricultores, siempre y cuando estos tengan sus cultivos asegurados. En esta circunstancia, se encuentran 6.566 hectáreas de olivar, cítricos y cultivos bajo plásticos; cosechas que se pueden dar en un alto porcentaje por perdidas.

El exceso de humedad provoca tanto la pérdida de frutos como de las plantas con la aparición de enfermedades por hongos, estando ya en situación de riesgo productos como el tomate y el pepino.

En el caso del olivar, la caída de la aceituna al suelo de un 20 ó 30% de la producción repercutirá en el grado de acidez del aceite, perjudicando la calidad del producto final y en su precio. Aunque eso sí, se da una ventaja: desde que hace 21 días comenzara el temporal, el precio del aceite en origen ya ha aumentado 30 céntimos el litro.

Éstas fueron las principales líneas de actuación fijadas en la reunión extraordinaria que mantuvo el presidente andaluz, José Antonio Griñán, con los titulares de las consejerías de Agricultura y Pesca, Obras Públicas, Gobernación, Presidencia y Medio Ambiente, y que también sirvió para evaluar el nivel de coordinación política y técnica de cada departamento y el nivel de eficacia en la respuesta.

Todos coincidieron en calificarlas de "perfectas", gracias al esfuerzo 24 horas al día de los servicios de emergencias del 112 -atendió 7.322 incidencias-, de los técnicos de la Agencia del Agua, así como de los 1.185 efectivos que han trabajado para restablecer la normalidad en las carreteras. Este despliegue, que permitió que el 98% de las 704 incidencias registradas por la lluvia fueran resueltas de inmediato, se reforzó ayer por las nevadas con la entrada en funcionamiento de 28 quitanieves, una reserva de 5.000 toneladas de sal y mil operarios en alerta.

La cara positiva de las fuertes lluvias está en que los 97 pantanos y presas de la comunidad están en niveles históricos de reserva de agua: al 65% de su capacidad -hay 7.400 hectómetros cúbicos embalsados de los 10.500 de capacidad-, aunque algunos, como los de la cuenca del Tinto-Odiel y Piedras están al 84%. Un dato significativo, si se atiende a que en otoño estos estaban al 30% y al borde de un nuevo decreto de sequía, y ahora este nivel de agua supone que está garantizado el abastecimiento y los regadíos para al menos los dos próximos años.

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