La obra de Juan Paje acaba en uno o dos meses tras durar cuatro años

  • El tiempo de ejecución ha duplicado el previsto inicialmente por la Junta

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Las obras de la casa de Juan Paje, en la calle Obispo Urquinaona, terminarán dentro de uno o dos meses tras haber duplicado el plazo de ejecución previsto.

Esta finca, compuesta por cinco números (del 19 al 27) de la calle del barrio de San Juan, acumulaba infravivienda en torno a sus patios. La casa -considerada como el mayor patio de vecinos que se conserva en la ciudad, una de las fincas más grandes de intramuros y también de las más antiguas- acabó siendo expropiada por el Ayuntamiento gaditano en 2002, y posteriormente cedida a la Oficina de Rehabilitación de la Junta a cambio del justiprecio y gastos (es decir, lo que el gobierno local había tenido que pagar previamente por ella).

La Junta vio en esta antigua finca la oportunidad de realizar una operación singular dentro del plan de rehabilitación de intramuros, por lo que convocó un concurso de ideas para encargar el proyecto. El ganador resultó ser el arquitecto gaditano José Luis Bezós, quien diseñó una reforma que creaba cuatro viviendas de un dormitorio, catorce de dos habitaciones, ocho de tres y dos de cuatro, y eliminaba el siniestro pasillo de entrada que existía en el número 21 y que conducía al primero de los dos patios.

El contrato con la constructora Rayet, a la que se adjudicaron los trabajos, se firmó el día 6 de mayo de 2004. El coste de la intervención se fijó en 1.563.910,13 euros y el plazo de ejecución, en 22 meses. La adquisición del inmueble por el justiprecio supuso un desembolso de 370.034,35 euros, por lo que la inversión en esta finca asciende a 1,9 millones sin contar con los gastos de realojo de las 26 personas residentes.

Las obras empezaron un mes más tarde, y en abril de 2006, cuando los trabajos deberían estar cercanos a su finalización, la Junta explicaba que aún no se había terminado de hacer la estructura debido a la complejidad de los trabajos y al ritmo que estaba imprimiéndoles la adjudicataria, muy lento a decir de la Oficina de Rehabilitación.

Para evitar mayores retrasos, la Junta decidió no rescindir el contrato a la empresa, pero sí le dio un ultimátum en octubre de ese mismo año. En febrero del año pasado, desde la Oficina se indicaba que los trabajos iban, al fin, a buen ritmo, y se había alcanzado el 60 por ciento de la ejecución de la obra.

Con esto volvió la normalidad a la actuación, hasta que una protesta laboral de los trabajadores de una subcontrata, en marzo del pasado año, la paralizó de nuevo brevemente. Ahora, el director técnico de la Oficina, Jesús Martínez, indica que las obras podrán acabarse, al fin, dentro de uno o dos meses, con lo que casi se llegará a los cuatro años de trabajos cuando estaba previsto que no alcanzarían los dos. Aún habrá que esperar para que vuelvan los vecinos a que se recepcionen las obras y se hagan los trámites previos a la ocupación de las 28 viviendas.

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