José Guerrero 'Yuyu'. humorista

"El carnaval de Cádiz puede llegar a morir de éxito"

  • Referente. Veinte años en el Falla, casi diez fuera de él y toda la vida en la radio. Charla sobre la naturaleza del humor y el valor intrínseco de la fiesta

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Le advierto, nada más comenzar a hablar, de que no tengo ni idea ni de carnaval, ni de fútbol. No al nivel de la duquesa viuda de Grantham -"¿Qué es Yuyu?"- pero tampoco llego mucho más allá. En cualquier caso, es difícil no saber que José Guerrero 'Yuyu' (Cádiz, 1967) fue, durante dos décadas, referencia inevitable del carnaval gaditano. Con su nombre se asocian agrupaciones como 'El que la lleva la entiende' (Los Borrachos), 'Los Arapahoe', 'Los bordes del área' o 'Támpax Goyescas'. Dijo adiós a todo eso hace ahora casi diez años y se centró en su otra vocación, la radio, medio en el que fue responsable del mítico El pelotazo, en Canal Sur, y en el que ahora colabora con La cámara de los balones, dentro de El larguero en la SER.

-Me dicen que comenzó a andar en la radio en el proyecto que desarrolló en los años ochenta la Casa de la Juventud. ¿Qué le hizo llegar hasta allí? ¿Qué perpetraba?

-A mí la radio siempre me había gustado, claro. En el 86, desde el Ayuntamiento, se organizó un curso de radio, donde se daba desde guionización hasta locución... Con la gente que pasó por ahí, se abrió la emisora municipal, Onda Da. Hacíamos informativos, humor...

-¿Se planteaba como algo serio?

-Lo hacíamos porque nos divertía o, al menos en mi caso, seguro que era así. Luego, todo fue saliendo de rebote y alguna gente se fue para otros medios, Juan Manzorro, Miguel de la Viesca... creo que hasta José Antonio Hidalgo estaba por allí. Canar Sur se abrió en el 89, y había gente que había particpado y me conocía un poco más, y pude entrar en la programación.

-Lo mismo hoy haría podcasts en solitario, o sería YouTuber.

-La radio suena hoy a algo anacrónico, vivimos en plena época de la imagen. Pero reconforta ver que, cuando lo audiovisual manda, se sigue escuchando la voz, y la humilde radio llama la atención: ha terminado resistiendo mejor que la televisión convencional a los nuevos tiempos, gracias a la posibilidad de los podcasts. Con La cámara de los balones, por ejemplo, estamos entre los veinte primeros en descargas de Apple. Eso ha favorecido que la radio siga viva.

-"El primer pelotazo del Yuyu -me cuentan- fue con 'Los Sanmolontropos". Que no es la primera agrupación que yo recuerdo pero sí, desde luego, la primera con la que me reí. Lo que dice mucho de mis procesos mentales. Y de los de los sanmolontropos.

-En mi casa tampoco había una tradición de carnaval fuerte, de salir al concurso, de vivirlo con los padres y demás. Y tampoco me gustaba especialmente, no te creas. Me aficioné un año que escuché una chirigota que me gustó y me encontró allí un poquito. En el 86, probamos con algo llamado 'Los ordeñadores personales': quedamos los penúltimos, éramos muy malos. Los dos años siguientes no hicimos nada, pero luego, con 'Los Sanmolontropos', nos dieron el tercer premio. De repente, se abrió una posibilidad de seguir desarrollando la creatividad, aunque no me lo planteaba así en ese momento.

-Y la consagración de 'Los Borrachos' (que, dicho así, tiene nombre de cuadro), que también marcó un antes y un después.

-Fue un pelotazo enorme y, como suele suceder cuando hay un éxito muy grande, la tensión aumenta y las discrepancias, también. Nada serio, simplemente, puntos de vista distintos, pero que me empujaron a considerar el hacer grupos míos. Que con el Selu todo está bien, ¿eh? Y nos seguimos hablando y saludándonos. Al final, quien salió ganando, creo que fue el carnaval.

-¿A qué hay que estar atento, para hacer humor?

-A la actualidad. Hay chistes que van cambiado aunque, si uno se fija, lo que cambian realmente son las circunstancias: los resortes son los mismos. Hay que exagerar una realidad, parodiarla: lo que cambia es la realidad que se parodia, los referentes... Cambian las circunstancias y los entornos. El humor de los hermanos Marx sigue funcionando, ¿setenta años después?

-Bueno, en ese caso... es también fundamental la identificación.

-Eso funciona siempre. Cuanto mejor consigas entender, cuanto mejor te metas en la piel de lo que estás parodiando, más seguro es el éxito. Y si lo que estás haciendo es reflejar algo cercano, cómo puede sentirse el público, mucho mejor. Por eso, un popurrí sobre las listas de espera es una apuesta ganadora...

- ¡SssssAS!

-¿Lo ves? O sobre las comuniones, o sobre la trabajera que dan los niños...

-Qué extraño el dedicarse a hacer del humor una rutina, ¿no?

-Como decía Woody Allen, sólo existen dos chistes: el de la cáscara de plátano, y el de la suegra; lo demás, son todo variaciones. Llega un momento en el que sabes lo que más o menos funciona casi automáticamente. Eso te lo da el rodaje.

-Y, ¿todo esto de que el Carnaval de Cádiz se estaba sevillanizando?

-A mí no me lo parece, aunque cada vez tengamos más agrupaciones de Sevilla, y de todas partes. El carnaval de Cádiz sigue siendo el carnaval estrella, y es normal que la gente que le gusta, no sólo venga, sino que intente formar parte de él. Somos referencia, con lo bueno y con lo malo. Hay mucha gente de Cádiz a la que le gusta la Semana Santa de Sevilla, y también participa en ella. De momento, los gaditanos no han cogido puestos de Hermanos Mayores en las cofradías sevillanas, pero todo se andará...

-¿Cree que el carnaval de Cádiz puede morir de éxito?

-Pues sí, la verdad. A las fiestas habría que saber darles la difusión justa para que no terminen devorándose a sí mismas. Está muy bien que se conozcan los Sanfermines y que todo el mundo quiera ir, pero no puedes controlar, ni guiar, ni nada, a un millón de personas. Especialmente en Cádiz, con lo pequeñita que es la ciudad, lo tenemos muy difícil para atender a la demanda: no se puede absorber a toda la cantidad de gente que viene y pretender que la fiesta siga manteniendo sus características reconocibles.

-¿Y la iniciativa para declarar al carnaval de Cádiz Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, cree que tiene posibilidades?

-Me parece que las tiene de sobra, porque es una fiesta lo suficientemente asentada, con importantísimas y evidentes raíces culturales. Hemos hecho incluso chistes de ello... Es cierto que hay cosas que se han declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, como la dieta mediterránea, que están muy bien... pero no pueden compararse a nivel de aportación creativa. Lo tenemos que hacer muy mal para no conseguirlo.

-Y el humor tiene un valor intrínseco importantísimo. Hoy, tremendamente importante: el conocimiento del otro. No puedes hacer chiste de algo sin conocerlo.

-Puedes hacer chiste de algo que no te mole a ti, o que no mole nada. Por ejemplo, algo muy extremo: sacar una chirigota sobre el nazismo, para ridiculizarlo. Pero hasta eso se encontraría ya con algunas corrientes contrarias, dentro y fuera del carnaval...

-"2018: se descubre el Carnaval de Cádiz". ¿Qué ha estado pasando este año? ¿Tiene solución?

-A ver, yo sí creo que hay límites en el humor, que existen líneas que no se pueden pasar porque terminas ofendiendo a más gente de la que debes. El humor muy cruel, el humor negro a mí, particularmente, no me gusta... Pero estamos pasando la tábula rasa de lo políticamente correcto absolutamente por todo. Tal vez no sea correcto que hagas un chiste del Holocausto pero no puedo entender que alguien se indigne porque se le diga que es feo en carnaval, o que salir pintados de negros sea racista...

-Y este año, también, varias agrupaciones femeninas pasan a cuartos, una autora, las Niñas dan el pregón...

-Creo que las mujeres han tardado en incorporarse al carnaval lo que han tardado en incorporarse a la sociedad en general. No es una fiesta machista: si no hay más mujeres que participan, es porque no quieren, no porque nadie les ponga obstáculos.

-No está de acuerdo con el sistema de puntuaciones, con que las letras computen lo mismo que afinación y música... Soy extraterrestre en el carnaval, como le he dicho, pero sí sé que sin un buen guión, no hay buena película.

-Es como si para ganar un Oscar la buena ambientación o la buena fotografía fueran determinantes. Pues no: tendrás unos paisajes de puta madre y a la gente durmiéndose al poco rato. ¿Qué se consigue con esto? Que la gente que se dedica a hacer los guiones se coma menos la cabeza: al fin y al cabo, a la hora de llegar al final, no es tan importante, ¿no? Y eso es lo que está pasando ahora con la chirigota.

-Tras veinte años presentando repertorios que muchos saben de memoria, sólo hubo un primer premio, con las 'Támpax Goyescas'. ¿Hubiera continuado presentándose al COAC de haber tenido más suerte?

-Ay, a mí me han quitado del carnaval el trabajo y el tiempo (el poder tener tiempo libre, me refiero). Sí es verdad que algún año te puede sentar un poco mal no llegar a lo máximo cuando crees que lo mereces, le ocurre a todo el mundo... Pero mira, lo único que me hubiera movido a seguir algún año más en el Falla sería precisamente el no haber logrado nunca un primer premio. Creo que fue una etapa que tuvo su evolución, que estuvo muy bien, y ya está. Lo que le digo siempre a la gente de cachondeo es que a mí, en el carnaval, lo único que me ha faltado es ser ninfa. Ya porque las han quitado, que si no, algún año me tocaba.

-¿Nunca ha tenido la tentación de volver?

-No. Primero, porque el trabajo chupa mucho. Y luego, porque hacer humor agota: no puedo esperar tener inventiva de lunes a viernes y después, estar al mismo nivel escribiendo letras. Se añadiría el tener que estar arriba y abajo con la mujer, los niños... el poquito de tiempo que tengo, lo quiero para la familia. Además, las expectativas las tengo cubiertas de sobra. Todo lo que pudiera hacer en el carnaval es repetir lo que he vivido.

-¿Cómo se vive el Falla como alguien ya completamente ajeno?

-Pues muy a gusto. Anoche nos acostamos a la una y media viendo la final. Los mellizos se han despertado a las siete y media y aún estaba cantando la comparsa de Martínez Ares. "Anda, que estás tú igual de tranquilo que hace años", me ha dicho mi mujer.

-¿Había algún favorito?

-Pues no, la verdad. Todo lo he visto muy igual: en comparsas me ha gustado más el concurso, pero este año he visto un bajo nivel de chirigotas. Es normal. Yo he salido y entiendo que es muy complicado estar siempre a la altura.

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