Inauguración de la Escuela Naval Militar de San Fernando

Alfonso XIII saluda a la bandera a su llegada a las instalaciones de la Escuela Naval Militar de San Fernando. Alfonso  XIII saluda a la bandera a su llegada a las instalaciones de la Escuela Naval Militar de San Fernando.

Alfonso XIII saluda a la bandera a su llegada a las instalaciones de la Escuela Naval Militar de San Fernando. / archivo diario de Cádiz

LAS diez de la mañana se efectuó en San Fernando el acto de inauguración de la Escuela Militar que revistió gran solemnidad. Poco antes de dicha hora llegó el ministro de Marina, don Amalio Jimeno, que vestía de uniforme, luciendo en su pecho la banda de San Carlos de Mónaco, siendo acompañado por el comandante general del Apostadero, don José Pidal; alcalde y otros señores.

Fue recibido el ministro por el director de la Escuela don José María Chacón; subdirector, señor Monreal, y la totalidad de los profesores, estando presente gran un número de oficiales y jefes de la Armada, así como distinguidas personalidades de la vida local y provincial. Al hacer entrada en el centro el ministro, la banda de la Escuadra interpretó la Marcha Real, recorriendo el señor Jimeno las distintas dependencias de que consta la Escuela, incluida la capilla y la nave que se construyó para la Corona y que fue inaugurada en tiempo del señor marqués de Arellano. Luego estuvo en el Panteón de Marinos Ilustres, del que hizo vivos elogios, pasando de nuevo a la Escuela para recorrer los dormitorios, comedor, cocina, sala de telegrafía sin hilo, sala de radiotelegrafía, salón de clases, despacho del general y las oficinas. En la sala de radiotelegrafía, el ministro se detuvo para contemplar el funcionamiento de los equipos, recibiendo cumplidas informaciones por parte del personal encargado que demostró un alto grado de especialización y conocimiento. Desde allí, el señor Jimeno dirigió un expresivo saludo al Rey que fue seguidamente transmitido. Poco después pasó a la sala de juntas, lugar donde se habría de celebrar el acto de la inauguración, encontrándose a uno de los lados una formación de caballeros aspirantes y al otro numerosos invitados y un nutrido grupo de autoridades civiles y militares. Durante el acto se pronunciaron varios discursos, siendo de destacar el que dijo el general Pidal. Una vez que concluyó la ceremonia de inauguración se sirvió una copa de champagne y se ofrecieron unos habanos.

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