Tribunales

Hoy comienza el juicio al ex director de Salesianos acusado de abusos a menores

  • El fiscal pide 39 años de cárcel para el sacerdote. El juicio se prolongará durante nueve sesiones y está previsto que declaren 73 personas, de las cuales 27 son alumnos implicados.

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La Audiencia Provincial de Cádiz juzga a partir de hoy al sacerdote Francisco Javier López Luna, el ex director del colegio Salesianos acusado de abusar sexualmente de varios alumnos del centro entre los cursos 2011 y 2013. Al cura le imputan 12 delitos de abusos sexuales, 11 continuados y uno no continuado. El fiscal pide para el religioso la pena conjunta de 39 años de prisión.

Según han confirmado fuentes judiciales, el juicio se va a desarrollar en nueve sesiones y están citados a declarar como testigos 73 personas, de las cuales 27 son menores. Un total de 14 de estas declaraciones serán escuchadas de las grabaciones que se realizaron en su día en fase de instrucción. De esta manera, se pretende evitar a los estudiantes -algunos de ellos ya ex alumnos- el difícil trance de declarar en sede judicial y rememorar unos episodios supuestamente traumáticos.

En la sesión de hoy, que dará comienzo a las diez de la mañana en la sala de vistas de la Sección Tercera, está previsto que declare únicamente López Luna. La magistrada ponente del tribunal será Ana Rubio Encinas.

La Fiscalía ejerce la acusación pública. Como acusación particular se ha personado únicamente la Junta de Andalucía en defensa de un menor que tutela la administración y que supuestamente ha sufrido un delito de abuso sexual continuado, solicitando por ello dos años de prisión.

El ex director y profesor de religión del colegio Salesianos tiene pendiente esta causa con la Justicia desde que en julio de 2013 un total de 14 alumnos del centro contaran a sus padres que habían sufrido tocamientos, pescozones, bofetadas y amenazas en el despacho del máximo responsable del colegio.

Tal y como publicó este medio, los hechos se precipitaron cuando uno de los alumnos de sexto curso mostró a su madre los whatsApp que la noche anterior, sobre las once, le había enviado Francisco Javier López Luna. Esa era la prueba de lo que la madre sospechaba desde mediados de curso, cuando su hijo le contó que muchos niños del centro acudían al despacho de don Javier. Lo que sucedía allí, según las denuncias presentadas en comisaría, consistía en jugar a las palizas, en las que los niños eran golpeados aparentemente en broma a cambio de no tener que acudir a las clases que no les gustaban o realizar los exámenes que no se sabían; o al Corfi, otro juego con un componente mucho más sexual.

Esa madre, escandalizada tras ver la comunicación que mantenía López Luna tanto por whatsApp como por redes sociales con su hijo y otros compañeros, pidió una reunión con el director, a la que acudió con un familiar. El cura, según esta versión, les recibió nervioso y, al ver las capturas de móvil de sus conversaciones con los niños, se ofreció a marcharse de Cádiz. Dijo, siempre según este relato, "¿Qué queréis que haga?", a lo que el familiar respondió con un fuerte guantazo.

A continuación esta madre se presentó en comisaría para interponer la primera denuncia. A ésta le siguieron trece más. Francisco Javier López Luna fue detenido por la Policía e ingresó en el centro penitenciario Puerto II durante casi un mes. Salió de la cárcel el 15 de agosto de 2013. En la congregación la consternación fue absoluta. La propia ciudad de Cádiz se dividió aquellos días entre los que se horrorizaban por la actitud del responsable de un colegio con más de 1.000 alumnos y los que acudían a la puerta de los juzgados para vitorear su inocencia.

Una serie de factores concurrentes desde que se tuvo constancia de la primera denuncia -en julio de 2013- han conferido a este procedimiento cierta complejidad. En primer lugar, la fase de instrucción, que ha corrido a cargo del magistrado Miguel Ángel López Marchena, y otros trámites judiciales se han prolongado durante más de dos años y medio; una investigación vasta y dilatada en el tiempo. El número de niños implicados es muy elevado, 27, sin embargo, sólo hay un menor con representación particular en el caso. De defender los intereses del resto se encargará el teniente fiscal Florencio Espeso. La defensa del cura -cuya dirección jurídica ha cambiado al menos en dos ocasiones- ha presentando varios recursos, algunos de ellos rechazados, lo que ha retrasado aún más si cabe la causa. Y, por último, el sacerdote será juzgado en una vista oral que se prolongará durante nueve días a lo largo de este mes. En ella prestarán declaración ante la magistrada 73 personas, una cifra más que notable.

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