Historia de dos escaleras

  • El altar previsto en la Catedral tuvo que ser modificado a última hora

La Catedral cerró sus puertas en la noche del viernes, después de la vigilia, con la Virgen de María Auxiliadora en el altar mayor, sobre su paso, a la espera de su coronación canónica. Quedaban los últimos detalles. Pero entonces estallaron las alarmas entre los devotos salesianos: la escalera concebida para que el obispo subiera al paso a imponer las coronas no podría ser usada por Antonio Ceballos.

Eran casi las doce de la noche cuando sonó el teléfono del mayordomo de La Palma. "Auxilio, Pepe", fueron las primeras palabras que sonaron al descolgar el aparato. El obispo no iba a poder subir al paso, y había que buscar una solución en menos de doce horas. Fue entonces cuando el mayordomo de La Palma, Pepe Valero, tuvo la feliz idea: María Auxiliadora será coronada en la escalera que se utiliza para el besamano de la Virgen de las Penas.

Con permiso del hermano mayor de la cofradía de La Viña, se inició entonces la operación de emergencia. Hubo que bajar el paso del altar mayor (con una decena de personas), sacar a la calle los pasos del Cristo de la Misericordia y de la Virgen de las Penas, además de diversos enseres de la Palma, que están en el almacén de la cofradía, trasladar la escalera de Las Penas a la Seo e instalar el definitivo altar de la coronación.

Esto ocurrió en poco más de tres horas, y el resultado fue todo un acierto. Pero los presentes esa noche en la Catedral no olvidarán esta historia, que queda desde ayer para el anecdotario cofrade gaditano. Sin duda, el auxilio de la Virgen fue crucial.

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