Gafe hotelero

  • Lo ocurrido con la Tribuna del Estadio Carranza evidencia que la ciudad parece tener una maldición en relación a los proyectos de equipamientos de hospedaje

La Tribuna del estadio Carranza, donde se localiza el espacio que se quiere destinar a hotel, en una imagen de archivo. La Tribuna del estadio Carranza, donde se localiza el espacio que se quiere destinar a hotel, en una imagen de archivo.

La Tribuna del estadio Carranza, donde se localiza el espacio que se quiere destinar a hotel, en una imagen de archivo. / julio gonzález

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La historia no falla. Salvo limitadas excepciones, allá donde se ha puesto el ojo en un punto del plano de la ciudad para levantar un hotel, el proyecto no ha salido adelante. El último ejemplo lo viene dando en las últimas semanas parte de la Tribuna del estadio Ramón de Carranza, confirmando un nuevo fracaso en este asunto hace tan solo unos días con la negativa de Zona Franca a adquirir el equipamiento construido por el Ayuntamiento. Proyectar, por tanto, un hotel de cierta envergadura en Cádiz parece seguir siendo lanzarse a una piscina la mayoría de las veces vacías. Muchos son los proyectos anunciados, pretendidos y trabajados que finalmente -al menos hasta la fecha- no han salido adelante.

Además del Carranza, otro ejemplo que en los últimos tiempos vuelve a ser noticia es el edificio de Valcárcel. Allí se anunció en su día un hotel de lujo, de cinco estrellas, que haría la empresa Zaragoza Urbana y que estaría listo en 2007 (hace una década). Aquel proyecto se 'vendió' como un revulsivo económico que dinamizaría el barrio de la Viña y alrededores; pero tras la paralización constante del hotel, finalmente parece que el histórico edificio albergará la Facultad de Educación que en su día trasladaron a Puerto Real y que ahora quieren devolvera la capital. Aunque también se anuncia que en un pequeño espacio colindante se levantará un hotel, por supuesto mucho más modesto que el proyectado en su día por Zaragoza Urbana.

A pocos metros de Valcárcel también se proyectaba otro equipamiento hotelero en el denominado Campo de las Balas. El primer fracaso de este proyecto llegó cuando Turespaña rechazó finalmente construir allí una ampliación del Parador Atlántico, como estaba previsto en un principio. Y el segundo mazazo llegó con la paralización del proceso de subasta del suelo cuando el gobierno municipal cambió de manos. Finalmente, parece que allí se ubicarán las instalaciones deportivas que necesita Educación y que no puede ofrecer la parcela de Valcárcel.

Otro cambio de uso se dio en su momento a la que fuera sede del Gobierno Militar, en la confluencia de paseo Carlos III con la Alameda Marqués de Comillas. Antes de convertirse en el centro cultural Reina Sofía (allá por el año 2001) se llegó a plantear el uso hotelero de este histórico edificio. Proyecto que evidentemente no salió adelante.

Pendientes de un futuro mejor de lo que han tenido hasta ahora hay varios proyectos de hoteles. Es el caso de la estación ferroviaria, cuyo hotel contiguo se ha retomado ahora, con el interés de la cadena Barceló, aunque esta noticia se topara, de repente, con una suerte de negativa social e institucional a levantar un hotel en ese edificio destinado a vestíbulo de la estación.

También se confía aún en llevar a buen puerto el proyecto hotelero de Tiempo Libre, edificio que acumula ya una década cerrado al público y para el que la reciente aprobación de unas modificaciones en el PGOU (aprobadas inicialmente en el Pleno del último viernes de julio) supone un importante paso de cara a ese concurso que finalice con la construcción del nuevo equipamiento.

En esta misma situación, prácticamente, se encuentran los proyectos hoteleros previstos en el edificio del Pirulí (que puede verse demorado por la actual ocupación de la Policía Nacional en el edificio) y la que fuera sede de Telefónica en la calle Ancha. En ambos casos se pretende convertir el uso y albergar habitaciones, habiendo avanzado también las tramitaciones en este sentido.

Sin novedad alguna sigue estando, por contra, el hotel que podría llevar más de un cuarto de siglo funcionando en Puerto América. La Ciudad del Mar sigue sin concretar presente ni futuro, pese a ser un espacio a priori atractivo para inversores.

Tampoco se ha vuelto a saber nada del proyecto de levantar un hotel de once plantas que el PGOU establecía en el solar que en su día hacía de estación de autobuses (en la plaza de Filipinas). Incertidumbre hay en torno a la Casa del Almirante, que estaba en proceso de ser el primer hotel de cinco estrellas (con permiso del fallido intento de Valcárcel) de la ciudad y que el banco BBVA acaba de vender a la empresa Hotusa, que ya proyecta también un hotel en el palacete de Sagasta y Tinte.

Y como demostración del gafe hotelero que tiene la ciudad, baste recordar que la misma suerte que hasta ahora ha corrido la Tribuna del Carranza tuvo en su día el proyecto de convertir en hotel la antigua sede del Náutico Alcázar. Hasta en tres ocasiones quedó desierto el concurso lanzado por el Ayuntamiento, que en 2015 se planteaba volver a intentarlo (antes de las elecciones que desembocaron en el actual gobierno municipal).

Los ejemplos a lo largo de estos últimos años, por tanto, son numerosos. Aunque la ciudad parece no rendirse ante la posibilidad de aumentar sus plazas hoteleras. ¿Cuestión de suerte?

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