Mejores expedientes Entrega de premios a los estudiantes con mejores notas en sus carreras

Gaditanos de matrícula de honor

  • Cinco antiguos estudiantes de la Universidad de Cádiz son galardonados por su expediente académico en los Premios Nacionales de Fin de Carrera en un acto celebrado en el Rectorado

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La mayor ilusión de José Luis Pérez Sánchez es ser entrenador de fútbol pero ayer cambió el chándal por un traje de chaqueta y una corbata azul para recibir uno de los premios al mejor expediente académico a nivel nacional. Como él, cinco antiguos alumnos de la Universidad de Cádiz (UCA) recibieron los Premios Nacionales de Fin de Carrera a los mejores expedientes en un acto celebrado en el Rectorado y presidido por el rector y el vicerrector de la UCA, Diego Sales y David Almorza, respectivamente.

A sus 25 años, José Luis, que terminó en 2007 Ingeniería Química, es profesor de matemáticas en un instituto. En apenas dos años se sacó el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) que le permite impartir clases, aprobó las oposiciones y consiguió plaza en su ciudad natal. "Aunque no lo parezca, disfruto de la vida y he salido igual que cualquier universitario", comenta José Luis mientras sus padres orgullosos le miran de reojo.

Milagrosa Agüera Ariza también tiene las ideas claras en cuanto a su futuro. Hace 10 días la gaditana estuvo en Madrid haciendo su tercer y último examen de las oposiciones para técnico de Hacienda. "Aún no se han publicado las notas, pero salí muy contenta de los exámenes y creo que tengo muchas posibilidades de aprobar", confiesa Milagrosa.

La estudiante protagonizó una de las anécdotas del acto de entrega de premios al decir con desparpajo tras ver el diploma y una camiseta roja personalizada con el escudo de la UCA, "¿Y mi cheque?", haciendo referencia a la dotación económica que han ganado todos los premiados.

Milagrosa ha conseguido Mención Especial por su expediente en Administración y Dirección de Empresas. Su asignatura favorita fue Régimen Fiscal. "El primer día de clase el profesor nos dijo que jamás había puesto una matrícula de honor en su asignatura y, como me gustan los retos, me propuse conseguirla". Según cuenta Milagrosa muy feliz tras recibir el reconocimiento de la UCA por su esfuerzo, su profesor siempre la recuerda el primer día de clase como la primera y única que consiguió tan alta nota.

Junto a ella se sentó en el salón de actos Pamina Fernández, que a sus 23 años cursa ya su segundo año del doctorado. Ahora realiza investigaciones sobre la ciudad de Cádiz en los textos antiguos. "Realmente voy adelantada para mi edad, ya que cuando terminé 2º de ESO en el colegio de San Felipe Neri me pasaron directamente al cuarto curso", recuerda Pamina en el interior del Rectorado.

La Filología Clásica corre por las venas de esta gaditana. Su madre es profesora de latín y griego, y Pamina ha seguido el legado con su doctorado en Raíces culturales de Europa: textos y lenguas.

Tan joven como ella es Javier Villegas diplomado, con una nota media de 3,44 sobre 4, en Ingeniería Técnica Industrial. Javier ha conseguido la máxima distinción dentro de este reconocimiento: el primer premio nacional. "Ahora estoy estudiando en Sevilla el último curso de la licenciatura de Ingeniería Industrial pero luego no sé si hacer el doctorado, trabajar en una empresa privada o hacer un máster en el extranjero", reconoce Javier de 22 años. "Quiero estudiar un posgrado fuera de Cádiz porque hay más posibilidades pero la familia es muy importante para mí y no sé si podría soportar estar tan lejos".

La misma distinción ha conseguido Pablo Antonio Lara Martín, todo un experto en estos premios. Su presencia transmite seguridad en sí mismo. Este es el segundo primer premio que recoge. El primero fue al terminar, en el año 2000, Ciencias del Mar y ahora por Ciencias Ambientales. "En esta ocasión no le puse tanto empeño a la carrera y me la saqué en mi tiempo libre mientras estaba matriculado en el doctorado". Pablo realiza ahora un postdoctorado en Nueva York sobre la contaminación en el medio marino.

Cada uno de ellos ha estudiado una carrera diferente y tiene sus propias aspiraciones, pero todos coinciden en una idea: son chicos normales que también saben disfrutar de la vida.

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