Fría acogida al nuevo reto de Educación

  • Docentes no creen que con la reforma de la organización escolar anunciada por la Consejería se logre reforzar su autoridad

Reforzar la figura de los docentes y otorgar más autonomía a los centros de Educación Secundaria. Estos son dos de los objetivos principales que la Consejería de Educación se ha propuesto con la reforma de la organización escolar, y así se recoge en el borrador del decreto de organización de los centros que ya ha culminado el departamento que dirige Mar Moreno y que ahora inicia su tramitación.

No obstante, ese documento no ha obtenido un respaldo unánime. Docentes como Ana Sancho, que imparte clases en el IES Cornelio Balbo, asegura que muchos de los aspectos que aborda el nuevo reglamento no son novedosos, "y con lo verdaderamente novedoso no estoy de acuerdo". Rechaza que Educación conceda más atribuciones a los directores, e incluso asegura que muchas de las personas que ostentan ese cargo se muestran contrarias a tal iniciativa. Hasta el momento, por ejemplo, los jefes de departamentos eran nombrados por el director de los institutos a propuesta siempre de un grupo de docentes. No obstante, con el nuevo reglamento la cosa cambia: los máximos responsables de los centros van a tener libertad para asignar directamente a los jefes de departamento. Algo con lo que no está de acuerdo Sancho, pues los nombramientos a dedo, dice, no siempre señalan a la persona idónea.

La docente también pone en duda que con el nuevo reglamento se vaya a lograr reforzar la autoridad de los docentes. "Este decreto no va en ese sentido. En él es cierto que aparecen juntas las palabras autoridad y profesorado, pero son palabras vacías porque no se explica qué se va a hacer para lograr tal refuerzo, no se dice nada al respecto".

Tampoco le aporta nada a esta profesional el anuncio hecho por la consejera de extender al horario no lectivo (transporte, comedores escolares y actividades extraescolares) las normas de convivencia, con el propósito de que el comportamiento de los alumnos no pueda diferenciarse del que deben mantener durante la clase. "Para los docentes de mi centro, las actividades extraescolares es como si formaran parte del horario lectivo, así que ese anuncio no es para nosotros ninguna novedad puesto que es algo que venimos haciendo desde siempre".

A todo esto añade su decepción por el hecho de que la Administración educativa no haya contado con el profesorado para la elaboración del decreto. "No nos sentimos en absoluto representados", lamenta.

Diego Jiménez, docente del IES Columela, también acoge con recelo el nuevo decreto, aunque puntualiza que las últimas variaciones que se han hecho en el borrador -como rectificar que desaparezcan los departamentos por materias- han sido acertadas.

Menos acertado le parece la mayor autonomía que se va a otorgar a los directores: "En los institutos siempre hemos trabajado de forma muy horizontal, muy democrática. Así que dar demasiada autonomía a los directores puede suponer cierto riesgo, cierto peligro. Dependerá, claro está, de la persona, pero sí es cierto que el factor jerárquico cambiará".

Jiménez, al igual que Sancho, también arranca la etiqueta de 'novedad' a la medida de trasladar las normas de convivencia fuera de las aulas: "Nuestra función de educadores es muy integral, y no es para los docentes una novedad velar por el comportamiento de los alumnos durante las actividades extraescolares". Es por ello que no ve que con esta medida que ya viene aplicándose, al menos en su centro, se vaya a reforzar la figura del profesor ante sus estudiantes.

Miguel Ángel García Mercado, en cambio, celebra que tal directriz vaya a formar parte del nuevo reglamento, "pues la autoridad de los docentes sobre sus estudiantes durante las actividades extraescolares o una visita a algún lugar, por ejemplo, estaban un poco en el aire. En ese documento presentado por la Consejería quedará claro que el profesor sigue teniendo autoridad sobre los alumnos, y por tanto éstos deberán comportarse de la misma manera dentro y fuera del centro".

García Mercado es el director del Instituto La Caleta. Un director que considera que desempeñar nuevas tareas, sobre todo algunas reservadas hasta el momento a la inspección, no va a resultar tarea fácil: "Esas funciones serán complicadas para una persona que, en definitiva, es un compañero más y que dentro de unos años dejará la dirección para volver a ser un profesor normal". Entre esas tareas, señala las sanciones por ausencia de profesorado; aunque asegura que en sus 14 años como director nunca se ha encontrado con un caso así.

El máximo responsable del IES La Caleta piensa que los directores "tienden, con sus decisiones, a buscar lo mejor para el bien común dentro de su centro", pero es consciente de que, a raíz del nuevo reglamento, habrá quien designe como jefe de departamento a las personas que más cerca estén de su proyecto de centro, no a las más adecuadas.

"Los pros y los contras de esta nueva organización se verá ya en lo concreto, en la práctica. A ver cómo nos adaptamos los directores y los profesores a los cambios, porque estábamos ya acostumbrados a una organización muy concreta", se despide.

A estas opiniones se suma la del responsable de la organización sindical Ustea Cádiz, José Andrade, quien arremete contra la Administración por no contar con los claustros para la elaboración de este decreto. Igualmente tacha como falso que los centros de Secundaria vayan a tener más autonomía el próximo curso, "ya que no se permitirá que los institutos, partiendo de su propia realidad, sean capaz de gestionar los recursos. Eso sí es autonomía. Lo que la Junta propone es esa libertad que, como dice la canción, es el rodeo que te va dando la cadena". A la pregunta de si con el nuevo reglamento se logrará reforzar la autoridad de los docentes, responde: "No se reforzará si no se nos da los medios adecuados".

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