Emilio Beltrami, abogado y hermano mayor de la Santa Caridad, fallece a los 53 años

  • El que fuera hijo del alcalde de Cádiz estaba casado con María del Mar Medina y tenía dos hijos

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Emilio Beltrami de Grado, abogado y hermano mayor de la Hermandad de la Santa Caridad, falleció ayer a los 53 años de edad. El que fuera hijo del alcalde de Cádiz Emilio Beltrami, estaba casado con María del Mar Medina Sánchez y tenía dos hijos, Emilio y Carmen. A las dos de la tarde de hoy se celebrará la misa de córpore in sepulto en el Tanatorio Servisa de la capital gaditana. Beltrami también era ateneísta y era directivo de la Asociación para la Recuperación del Patrimonio Histórico Artístico de Cádiz.

Carlos Alarcón

IN MEMORIAN. EMILIO BELTRAMI. Hno. mayor de la Santa Caridad.

Con enorme disgusto nos enteramos de los problemas de salud, posterior complicación y fatal desenlace del querido Emilio Beltrami. Otros podrán glosar mejor sus exitosas faceta familiar y profesional. Nos remitiremos aquí por tanto a su intensa, prolífica en cuanto resultados y beneficiosa andadura como hermano mayor de la Santa Caridad, cargo para el que fue elegido por los hermanos hace menos de un año. En tan corto espacio de tiempo, y tras recibir una hermandad que se ha deshecho por deudas -quizás apresuradamente- de uno de sus bienes más preciados como es el hospital de San Juan de Dios, a Emilio le toca afrontar el desalojo del inmueble y la salvaguarda y custodia de las innumerables obras de arte allí existentes, así como el peliagudo asunto de la aplicación de los acuerdos con la Diócesis que más de un quebradero de cabeza estaban suponiendo.

La Santa Caridad es la institución privada más antigua de cuantas existen en Cádiz, con históricos servicios a la misma, pero aquejada de la indolencia que hoy en día tienen estas entidades, incrementada con la propia de la ciudad. Comprendió el bueno de Emilio, que era importante darle un giro radical y aunar tradición y modernidad en los pilares básicos de esta casa: caridad, culto y patrimonio. En estos aspectos el balance de la gestión en estos doce meses es muy positivo, impresionante: atención personalizada a necesitados, cesión de material para impedidos, visita a mayores, proyecto de una guardería en el apartado de caridad; recuperación del esplendor litúrgico en las fiestas propias de la Hermandad, celebración junto a la Real Academia Hispanoamericana de la Patrona de la Américas, la Virgen de Guadalupe, asistencia corporativa a los santos oficios en la Catedralýý; restauración del cuadro de las Ánimas -merced al patrocinio de D. Álvaro Aramburu, del de la Guadalupana, del Nazareno, inventario de los bienes muebles, convenio de restauración del templo con el Ayuntamiento, etc. Todo esto, además de la necesaria organización administrativa y la franca voluntad de vuelta plena de la hermandad al seno de la Iglesia ¡en doce meses!

Se nos ha ido Emilio Beltrami, auténtico motor del pequeño grupo que conforma el cabildo de gobierno. Pérdida irreparable para su familia y amigos. Vital para la Hermandad. Que el Señor, con la intercesión del Arcángel San Miguel lo acoja en su seno.

Enrique Montiel

EMILIO BELTRAMI: UN GADITANO EJEMPLAR

El teléfono me trae la mala noticia de la muerte de Emilio Beltrami De Grado. Días antes también me llega por este medio temible que había enfermado gravemente. No entiendo nada. Es más, no sé cómo puedo hablar en pasado de alguien con quien he tomado café hace poco, con quien he compartido tantas ilusiones. No entiendo nada. Por eso lo único que se me aparece es la estatura de un hombre bueno, generoso, desprendido, simpático. Gaditanísimo. Su estatura impresionante a la par que modesta, sencilla, humilde y sabia. No puedo entenderlo. Era, oh odioso verbo de pasado, el hermano mayor de San Juan de Dios, para entendernos. Había sido uno de los mejores abogados de Cádiz. Su ilusión era esa, poner en valor el inmenso tesoro de San Juan de Dios. Trabajar por Cádiz. Su primer éxito, la restauración de Nuestra Señora de Guadalupe, la Patrona de las Américas, no podrá verlo con sus ojos que la muerte ha cerrado. Fue alma de la Asociación de Amigos del Patrimonio de la Ciudad de Cádiz, la apuesta de Teófila Martínez de involucrar a la sociedad civil en la recuperación del patrimonio artístico de Cádiz. Llevaba la intención de restaurar y rehabilitar el tesoro de la Hermandad de la Santa Caridad, que en San Juan de Dios espera, como Lázaro, la mano que le diga levántate y anda. Y contribuir a la recuperación todos los tesoros que en Cádiz esperan la resurrección con motivo del bicentenario de 1812. Pero también lo suyo, lo que fue adquiriendo durante toda su vida, lo ponía a disposición de la mayor gloria de Cádiz. Así se lo hizo saber a la Alcaldesa y así lo hizo efectivamente. La reedición facsimilar de Cádiz en la Guerra de la Independencia, de Adolfo de Castro, que proyecta el Ayuntamiento de Cádiz, se debe a su gestión, al préstamo de un ejemplar en muy buen estado de su biblioteca particular. Otras muchas colaboraciones con la ciudad tenía pensado realizar. La muerte ha segado de un golpe todas estas ilusiones, esta dedicación a su ciudad natal a la que quería dedicar los años que restaran de su vida. El teléfono me ha traído esta mala nueva. Yo he perdido un amigo extraordinario. Cádiz, un gaditano ejemplar.

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