Víctor recibe el adiós de su gente

  • Multitudinario y emotivo funeral en la parroquia Nuestra Señora de Loreto por el guardia civil gaditano fallecido en la provincia de Teruel

El féretro de Víctor Jesús Caballero llevado a hombros por sus compañeros. El féretro de Víctor Jesús Caballero llevado a hombros por sus compañeros.

El féretro de Víctor Jesús Caballero llevado a hombros por sus compañeros. / Fito Carreto

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Víctor Jesús Caballero Espinosa recibió ayer en Cádiz, en su barrio de Loreto, el adiós de su gente, de su entorno más cercano, de sus compañeros, vecinos y amigos que se acercaron a la parroquia Nuestra Señora de Loreto para acompañar a la familia del guardia civil fallecido en acto de servicio en Teruel, al que también quisieron testimoniar su reconocimiento los responsables de todas las administraciones públicas e instituciones de la ciudad y la provincia. El funeral por Víctor Caballero fue presidido por el obispo Rafael Zornoza.

El funeral comenzó a las diez de la mañana, pero desde antes de las nueve y media mucha gente ocupaba ya los bancos del templo y una nutrida representación de agentes de la Guardia Civil esperaban en la puerta la llegada del cadáver de su compañero, al que habían velado en el tanatorio durante toda la noche. Poco a poco también fueron llegando al templo de Loreto, en la calle Héroes de la Aviación Española, las autoridades civiles, militares, policiales y judiciales. 

A las puertas del templo, los saludos protocolarios y militares fueron alternándose con los abrazos en que se fundían amigos y compañeros de Víctor Caballero. Emoción contenida, aunque visible y evidente en muchas ocasiones, en una sencilla ceremonia que comenzó con la llegada del féretro, cubierto con la bandera de España, a la parroquia, donde entró a través de un pasillo formado por dos hileras de guardias civiles que rindieron honores a su compañero en medio de un estremecedor silencio.

En su homilía, el obispo Zornoza tuvo palabras de ánimo para la familia de Víctor Caballero, al que ensalzó como un guardia civil "honorable", que ha recibido "de manera merecida la máxima distinción".  Destacó de él su "abnegación, lealtad y espíritu de servicio, capaz de supeditar su propia vida por el interés de todo". El obispo también quiso lanzar un mensaje cristiano de "esperanza y fe" ante la prematura y trágica muerte del agente gaditano.

El himno de la Guardia Civil acompañó la salida del féretro de  la iglesia. Ya en la calle, un solo de cornetín y un largo aplauso, que se repitió poco después, puso punto y final a unas exequias que acabaron en el cementerio de Chipiona, donde quedó enterrado el cadáver de Víctor Caballero.

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