Desmantelan la nueva plataforma del chiringuito de Tiempo Libre

  • El propietario ha comenzado a reconstruir el original

  • Desde Urbanismo recuerdan que necesita proyecto y ajustarse al PGOU

Los dos módulos del antiguo chiringuito, detrás de donde se montó la estructura metálica pilotada con hormigón que ha sido desmantelada. Los dos módulos del antiguo chiringuito, detrás de donde se montó la estructura metálica pilotada con hormigón que ha sido desmantelada.

Los dos módulos del antiguo chiringuito, detrás de donde se montó la estructura metálica pilotada con hormigón que ha sido desmantelada. / germán mesa

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El culebrón de los chiringuitos no parece tener fin. Y el caso de uno de los tres que regenta el presidente de la Asociación de Empresarios de la Costa de Cádiz (AECC), Miguel Sánchez, se ha convertido ya en el emblema de un conflicto de difícil solución. Por lo menos hasta ahora. La razón: el expediente de transmisión de la concesión de los chiringuitos a sus explotadores aún está pendiente de resolver. De manera que el acuerdo al que llegaron el propio Miguel Sánchez, en nombre del colectivo, con el alcalde, José María González, y el teniente de alcalde de Hacienda, David Navarro, a primeros de diciembre todavía no es efectivo. Y eso está generando incertidumbres entre los empresarios, extrañas confusiones, infracciones y una situación bastante caótica en general.

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Si hace dos semanas la Delegación de Urbanismo ordenaba la paralización de las obras de construcción de una nueva plataforma de unos 300 metros cuadrados sobre pilotes de hormigón por carecer de licencia de obra y de permiso de ampliación del negocio, al final de la semana pasada se firmaba un decreto ordenando su desmantelamiento. Y de hecho, la plataforma ha sido completamente desmantelada. Pero justo al lado, el propietario ha vuelto a montar la original.

El abogado de Miguel Sánchez sostiene que su representado goza de permiso para la construcción y ampliación del chiringuito por parte de la Delegación de Medio Ambiente de la Junta en virtud de la autorización provisional y en precario que tiene en tanto que se tramita la modificación sustancial del título concesional vigente. O sea, mientras se hace efectiva la transmisión de la concesión. Mantiene también que la única legislación aplicable es la Ley de Costas, que permite doblar la superficie del establecimiento, y que nunca hubo orden de paralización, ni mucho menos de desmantelamiento. Asegura que, en cualquier caso, tiene el visto bueno del Ayuntamiento para, de momento, reconstruir el chiringuito original. Lo único que admite es que su representado se ha visto obligado a retirar los pilotes de hormigón y a modificar la altura de la construcción.

Sin embargo, desde la Delegación de Urbanismo recuerdan que la concesión de los chiringuitos está aún en manos del Ayuntamiento y que cualquier instalación necesita de la presentación de un proyecto de montaje que cumpla con el pliego y con la normativa vigente. Con el Plan General de Ordenación Urbana por encima de todo. Y el PGOU de Cádiz no permite chiringuitos mayores de 150 metros cuadrados ni que no estén separados 250 metros al menos uno de otro. Además, aclaran las mismas fuentes que esta normativa municipal, mucho más restrictiva, prevalece siempre sobre la Ley de Costas. Y advierten de que las órdenes de paralización y de desmantelamiento municipales han hecho que tanto Costas como el Seprona pongan el foco sobre este asunto e intensifiquen las inspecciones.

La propiedad del chiringuito tiene previsto reunirse hoy con el delegado de Medio Ambiente de la Junta y otro encuentro en la Delegación Municipal de Urbanismo.

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