Cruz Roja nos muestra 'la maleta que más pesa' a los refugiados

  • Este año la ONG ha atendido a más de 1.155 personas que buscaban asilo

  • Ahora impulsa una campaña de sensibilización

Vienen huyendo de guerras o de situaciones de violencia extrema. Algunos lo perdieron todo, o casi todo, pero lograron salvar lo más preciado: la vida. Hay activistas de los derechos humanos, políticos o profesores, trabajadores en general, madres y padres que un día vieron algo que no debían haber visto y por eso les amenazaron de muerte. A ellos y a sus familias.

Sólo entre enero y octubre pasados, Cruz Roja Española atendió en la provincia de Cádiz a 1.155 personas que buscaban refugio o asilo en nuestro país. Las asistieron en un total de 6.232 intervenciones que comprendieron traslados, tareas de orientación y apoyo, ayuda económica, asesoramiento jurídico sobre cómo pedir asilo político y labores de formación e integración. Desde hace sólo unos meses, la ONG cuida en su centro de Puerto Real a 35 personas que ya tienen reconocido el estatus de refugiado. La mayoría de ellas proceden de Colombia, Costa de Marfil y Ucrania, pero también las hay de El Salvador, Togo, Guinea y Venezuela.

Si en los años 60 del siglo pasado los españoles fuimos emigrantes, a finales de los 30 y principios de los 40, fuimos refugiados. Más de 465.000 cruzamos la frontera francesa huyendo de la Guerra Civil. Y unos 220.000 nos instalamos en el exilio permanente en el país vecino y en otros como México, Argentina, Chile, Colombia, Cuba o la Unión Soviética. Sin embargo, en el sentir colectivo no acaba de calar la solidaridad con quien se vio obligado a escapar de la guerra o la violencia extrema en su país, dejando atrás familia, proyectos de vida, propiedades y raíces. Es más, persiste cierto sentimiento de desconfianza, cuando no de pleno rechazo, sobre todo de aquellos que llegan de Siria o de otros territorios en los que arrasa la barbarie del Estado Islámico. El incumplimiento gubernamental del compromiso de acogida asumido ante la UE parece haber hecho el resto.

En este contexto, Cruz Roja impulsa a nivel nacional una campaña de sensibilización con la que en la provincia de Cádiz colabora el Área de Cooperación Internacional de la Diputación. Concepción García, presidenta provincial de Cruz Roja Española en Cádiz y Carlos Perales, director de este departamento de la institución gaditana, presentaron ayer La maleta que más pesa, una campaña que pretende trasladar al ciudadano la realidad de miles de personas que un día tuvieron que meter en ella lo imprescindible y dejar en su tierra lo que más querían. Sus testimonios pueden verse en la web de la campaña y en youtube.

"La diferencia entre un inmigrante y un refugiado está en que el primero quiere mejorar su vida -y está en su perfecto derecho- y el segundo no tiene libertad para hacerlo, sino que busca conservarla porque estuvo en peligro", explica Concepción. "Ser refugiado hoy es un a tarea dura. Están entrando por Ceuta y Melilla, los estamos atendiendo en Cádiz, en un centro de acogida en Puerto Real y les estamos ayudando a reagruparse, a aprender el idioma y a encontrarse bien dentro de la situación en la que viven", añadió.

La maleta que más pesa es un proyecto itinerante que ya ha pasado por el centro comercial El Paseo, de El Puerto, y que se verá en los próximos días en otros lugares de máxima afluencia de la provincia. "Se trata de que el ciudadano vea que los refugiados son gente que tenía una vida normalizada , en la que los niños iban al colegio y las madres al mercado y hoy la han perdido, pero podemos ayudarles".

Cruz Roja tiene en 42 provincias casi 2.000 plazas para refugiados. La organización está presente en todos los campos griegos, donde hay desplazados varios equipos españoles.

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