Comercios y pisos revalorizados

No es lo mismo tener una puerta abierta a una vía del tren sucia y descuidada que a una avenida con cuatro carriles que posibilita la fluidez de gente y vehículos entre barrios antes separados. Lo saben bien los propietarios de comercios y pisos, revalorizados en estos cinco años de vida de la avenida Juan Carlos I. Para muestra, un botón. Mario López, de la inmobiliaria Casa Ideal -situada en plena confluencia de la avenida con Alcalde Blázquez- explica cómo un piso en el número 21 de la calle Goya, desde cuya terraza se veía la vía del tren, costaba 12 millones de las antiguas pesetas a finales de los años 90 y llegó a alcanzar los 50 antes de la actual crisis del mercado inmobiliario. "Los pisos en la avenida Juan Carlos I fueron incrementado su valor ligeramente por encima del resto de la ciudad, aunque desde otoño de 2007 están bajando sus precios al mismo ritmo que los demás", destaca López.

Por su parte María del Carmen Nuche, de Inmobiliaria Román, indica que los pisos de la avenida se han vuelto "más apetecibles". Recuerda que antes de la apertura de la avenida "costaba mucho vender un piso que daba a la vía del tren por aquello de los malos olores y los ruidos, pero ahora es mucho más fácil porque los pisos tienen más atractivo". Nuche añade que en tiempos de la vía ferroviaria "aquello era una ratonera y ahora todo es Cádiz".

Uno de los comercios que más ha notado la diferencia es el ya mítico bar Stop. Su actual propietario, Antonio Collantes, cogió el mando del negocio en febrero de 2005, cuando ya la avenida llevaba casi dos años funcionando. Las ventajas de tener esta vía tan cerca llevó a Collantes a abrir una terraza para el freidor en la parte posterior del negocio, donde antes estaba la vía del tren. "Ahora en esta zona hay más movimiento de gente, más limpieza. Esto es un sitio de paso y se nota", apunta el hostelero.

En otro lugar clave, en la confluencia de Juan Carlos I y Alcalde Blázquez, se encuentra la tienda de frutos secos Caramelandia. "Las ventas han subido y todo han sido beneficios", comenta la encargada, Carolina Valentín.

Este negocio de chucherías era antes conocido "sólo por la gente del barrio porque estábamos escondidos, pero ahora tenemos enfrente un paso de peatones que trae a los vecinos de Loreto y Puntales de paso tanto al hospital como a la playa. Antes se lo pensaban mucho para coger por la pasarela". La barraca de enfrente del paso de cebra, como se conoce a este negocio en el entorno, acoge desde hace cinco años a clientes "desconocidos" que están de paso por la zona, en una evidente consecuencia de la apertura de la avenida nueva.

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