Cocineros sin 'maitres'

  • La Escuela de Hostelería abre el plazo de inscripción. Para la especialidad de cocina hay más solicitudes que plazas, pero para la de sala se llena a lo justo, a pesar de que la inserción laboral llega al 97%

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La Escuela de Hostelería de Cádiz cuenta con un 97% de inserción laboral para sus alumnos. Eso roza el pleno desde que comenzara su andadura hace casi 11 años. Ahora ha abierto el plazo de solicitudes para estudiar los cursos en las dos especialidades que se imparten, las de cocina-repostería y la de servicio de restaurante y bar (lo que se conoce como sala). Para la primera no hay problemas y se tiene que hacer una selección. Sin embargo, para la segunda sí que hay problemas y como asegura el director de la Escuela, Aurelio Crespo, se cubren las plazas a lo justo.

Esta especialidad es una de las más demandadas por el sector servicios porque no abundan los maitres (jefes de la sala en la que comen los clientes de los restaurantes), ni los expertos en coctelería y preparación de platos a la vista. En ello puede influir "que mucha gente se cree que es simplemente llevar una bandeja".

A pesar del alto nivel de inserción laboral, de la demanda y de que por segundo año consecutivo la formación es totalmente gratuita, las plazas se cubren a lo justo.

El plazo para las solicitudes estará abierto hasta el próximo 16 de julio y el único requisito que se pide es tener la Enseñanza Secundaria Obligatoria, "ni siquiera unas nociones previstas sobre hostelería". Crespo recuerda que muchos de los que ahora son grandes profesionales del sector llegaron a la Escuela situada en la Alameda sin tener prácticamente ni idea de cocina o de servir.

Pero la Escuela va más allá en los últimos años. Además de los dos cursos para las dos especialidades, el año pasado se incluyó como novedad el acceso directo al segundo curso, para cubrir las plazas de las personas que abandonan su formación en el primer curso. Para este acceso sí que se exige una prueba práctica y se valorará los conocimientos teóricos que hayan podido adquirir mediante su experiencia profesional.

Otra de las experiencias que se han incluido recientemente es la de la creación de unas becas de investigación para antiguos alumnos de a Escuela de Hostelería y que en su primera edición han versado sobre el estudio de la cocción de los alimentos a baja temperatura y de las emulsiones para su aplicación en cocina y la otra llamada estudio de nuevas elaboraciones de platos a la vista.

Todos los alumnos que participan en la Escuela de Hostelería realizan prácticas en restaurantes y hoteles de la zona o incluso en algunos de los mejores y más renombrados a nivel nacional. Además, a los de segundo curso se les envía a algunos establecimientos de Europa.

Mientras tanto, a lo largo de todo el curso ya realizan prácticas diarias en el restaurante de la Escuela de Hostelería, donde acuden una media de unas 35 personas todos los días. Allí los alumnos de cocina y sala tienen que servir de martes a viernes almuerzos que les sirven de primera toma de contacto de lo que va a ser la realidad posterior.

Aurelio Crespo valora que la calidad de la formación en la Escuela de Hostelería es muy alta, lo que hace que los restaurantes y hoteles se disputen a los alumnos que acaban su formación, aunque algunos también se aventuran en solitario con su negocio.

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