Chiclana y Los Barrios siguen en caída libre y Conil encabeza las subidas

  • La capital cierra el año con un discreto crecimiento del 5,6%, el menor de los grandes municipios

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Pocas sorpresas se han producido este año en el mercado laboral. El desplome de la construcción ha seguido marcando, directa e indirectamente, la evolución laboral de las principales localidades de la provincia. Chiclana y Los Barrios, los dos corazones inmobiliarios de la provincia durante los años de bonanza económica, han vuelto a sufrir los estragos del desempleo con mayor mayor virulencia que el resto de grandes municipios. Ambos han registrado incrementos por encima del 20%.

No ha habido paliativos posibles, ni siquiera la obra pública promovida a través de los fondos de inversión local. Chiclana despide 2009 con 11.052 parados (+24,3%), se sitúa por encima de El Puerto y confía -según pronosticó recientemente su alcalde- en un 2010 lleno de proyectos que generen inversión y empleo. Los Barrios, por su parte, mantiene su caída particular, también iniciada con la recesión y terminó el ejercicio con un 20,5% más de desocupados que al comienzo.

A estos dos clásicos ya en las estadísticas negras del desempleo se ha sumado Conil, que ha llegado a convertirse en la localidad con peores resultados laborales del año con un repunte del 26,8%. Los conileños sin trabajo son 2.807 para una localidad de poco más de 20.000 habitantes.

Lógicamente por su volumen de población, Jerez continúa encabezando el ranking de vecinos desocupados. Llegaron a Nochevieja con 28.559 y aunque el aumento relativo no ha sido tan pronunciado como en las anteriores (+14,1%), sí supone un gran salto en números absolutos.

Nada que ver con lo que ocurre al otro extremo de la Bahía, en la capital gaditana. Ha sido la ciudad de más de 20.000 habitantes con la subida más modesta. Tan sólo un 5,6%, que no representa ni un millar de ciudadanos. Cádiz, marcada por la pérdida de población, aguanta al menos en el plano laboral, aunque este mejor comportamiento podría incluso atribuirse a esa fuga o no renovación de residentes.

Otros puntos de atención en este año laboral han sido la Sierra y el caso concreto de Barbate. Los municipios serranos han protagonizado las principales subidas en varios meses, incluido el pasado diciembre, y siguen sin levantar cabeza, desorientados tras el éxodo del campo y los años de abundancia de la construcción. El mejor ejemplo es Arcos, que volvió a caer duramente en 2009 con un incremento del desempleo del 19) y ya se acerca a los 5.500 desocupados.

Y mención especial requiere Barbate. Con menos de 23.000 habitantes soporta un nivel de paro altísimo. En 2009, un año nuevamente negativo para la localidad por la decadencia de la pesca, la amenaza de las almadrabas y la imposibilidad de acceder al Plan E por su alto endeudamiento, Barbate ha alcanzado los 4.928 parados en diciembre. Una cifra insostenible a todas luces.

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