César Portela: "No me avergüenzo del proyecto para Plaza de Sevilla"

  • El arquitecto gallego defiende en Cádiz la coherencia de su diseño · Dijo que, al igual que las personas, los edificios requieren su espacio; la estación lo encontrará en el parque que sustituirá a la Aduana

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Comenzó pausado, receptivo, tolerante, pero algunas de las intervenciones del público le hicieron defender con brío y entereza su profesionalidad y la coherencia de sus decisiones a la hora de diseñar lo que será la nueva Plaza de Sevilla de Cádiz. César Portela, el arquitecto gallego redactor del proyecto para esta estratégica zona, ofreció ayer una conferencia en la sede del Colegio de Arquitectos de Cádiz sobre los detalles de su proyecto e, inevitablemente, los motivos por los que su diseño incluye el derribo de la Aduana.

Y fue claro: el edificio está mal colocado, dijo. "No tengo nada en contra del inmueble, pero molesta, es un claro obstáculo. Es más, la actual Plaza de Sevilla es como el camarote de los Hermanos Marx", aseguró. "La decisión de tirar la Aduana no es un capricho, pero si queríamos ser responsables con Cádiz y sus ciudadanos debíamos eliminar el edificio. De otro modo, y sin crear un espacio moderno, hacíamos un flaco favor a Cádiz. Las ciudades no las forman sus muros, sino los ciudadanos".

Y para los ciudadanos precisamente está diseñado el parque que ocupará el espacio que deje libre la Aduana. Los edificios, "al igual que las personas, necesitan su espacio. Y tanto la vieja como la nueva estación tendrán su espacio en este parque. No hay Palacio Real sin sus jardines ni Teatro Real de la Ópera sin su plaza de Oriente", explicó.

Portela apuntó que el proyecto que ha redactado para la Plaza de Sevilla es incomprensible si no se tiene en cuenta su inversión y la necesidad de crear espacios lucrativos a cambio.

Por todo ello, "no me avergüenzo en absoluto del proyecto que he redactado para la Plaza de Sevilla. Tras este debate, vuelvo a Pontevedra convencido de lo que he hecho al cien por cien, no me muevo ni un pelo de lo que he proyectado", dijo enérgicamente, aunque reconoció que el coloquio le sirvió para "replantear algún detalle, nada más".

Tras la intervención del abogado José Ramón Díaz-Alersi, en el público y miembro del Foro contra el derribo de la Aduana, quien calificó de "mamotreto" el hotel proyectado por Portela entre las dos estaciones, y como "patio de vecinos" lo que resultará de la operación urbanística, Portela entonces cambio el gesto para defender sus 40 años de profesión, "en los que nunca he hecho nada por lo que debía avergonzarme", dijo.

El Foro contrario al derribo de la Aduana estuvo también representado en la mesa de debate, moderado por Juan Manuel Marqués, director adjunto de Diario de Cádiz, por el arquitecto José María Esteban, quien inició su intervención diciendo que "Manolete también tuvo malas tardes". Según él, "la Aduana tiene un importante valor patrimonial y no se puede demoler porque no sea un edificio moderno". Además, "y aunque se elimine, el futuro inmueble de la estación marítima, en el puerto, no permitirá ver el mar desde la estación". Por todo ello, el proyecto de Portela "no ha entendido el lugar, la ciudad y creo que aún es posible evitar el derribo de la Aduana".

Entre los cuatro participantes en el coloquio, sólo José María Esteban se mostró contrario al derribo. Junto a él, y además de Portela, estaba el arquitecto y primer redactor del PGOU Juan Jiménez Mata, el decano del Colegio de Arquitectos, Ramón Pico, y el también arquitecto y responsable del Parque de Bomberos de Cádiz, Víctor Gómez. Los tres, aunque Pico con mayor neutralidad, apoyaron el derribo de la Aduana y la coherencia del proyecto de Portela.

Mata lo dijo claro: "Desde la construcción del edificio, el puerto gaditano se olvida de la ciudad y los viajeros que llegan en tren ven la trasera de una ciudad sucia y descuidada. Defender que la Aduana tiene valor patrimonial es confundir a los ciudadanos", dijo. Para Gómez, el edificio cuestionado "carece de valor patrimonial, no aporta nada a la arquitectura gaditana y su derribo es irrenunciable para crear el espacio proyectado por Portela. Así, quien salga de lo que será el centro comercial de la estación podrá ver el mar". Por último, Ramón Pico reconoció que la Aduana carece de importancia patrimonial, pero "me preocupa aún más el futuro de las Cuevas de la Sierra de San Cristóbal o el de la Escuela de Náutica".

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