Canalejas y la memoria histórica

  • El nombre sustituto de la avenida coincide con el día del nacimiento de Franco

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Si a Dan Brown le hubiera dado ayer por venir a Cádiz habría encontrado hilos más que suficientes con los que tejer una nueva novela de éxito protagonizada por un Robert Langdon estudioso de los símbolos políticos en lugar de los religiosos. ¿Son casuales las fechas que rodean al cambio de nombre de Canalejas, o responden a algún tipo de trama con mensajes o significados enmascarados en una suerte de improvisación política de primera hora del lunes?

El equipo de gobierno, junto al Partido Socialista, han decidido que la avenida Ramón de Carranza pase a llamarse 4 de diciembre. La Ley de Memoria Histórica justifica el cambio. Y aunque el nuevo nombre pretende recordar la muerte del trabajador Manuel José García Caparrós durante la manifestación que reivindicaba la autonomía andaluza en 1977, esa memoria histórica lleva a recordar, curiosamente, que es también un 4 de diciembre cuando nació Francisco Franco Bahamonde, persona que precisamente lidera todo el recuerdo que se quiere retirar de la vía pública. Fue ese día de 1892 cuando el dictador español nació en El Ferrol.

Cuestiones de coincidencia, el anuncio de este cambio de nomenclátor vino a hacerse el día 20 de noviembre, fecha en la que se recuerda cada año el fallecimiento de Franco -este dato sí es ampliamente conocido por la ciudadanía-. ¿Fue casual esa fecha elegida para anunciar un cambio que ahora tendrá que tramitarse a la carrera para que se apruebe de manera definitiva el viernes? Y haciendo memoria histórica, ese 20 de noviembre fue también el día en que fue ejecutado el fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera.

Las fechas, por tanto, se cruzan en el cambio de nombre de Canalejas. En el cuándo se decide el cambio y en el día elegido para plasmarlo a partir de ahora en las fachadas de los edificios de esta vía. Y en ese juego de días de noviembre y diciembre aparece siempre la figura de Francisco Franco, que es precisamente todo lo que se quería evitar. Y lo peor de todo es que al final esa vía que en su día fue de la Aduana, de Detrás de la Nueva, o de Isaac Peral (cuando se derribó la muralla), seguirá llamándose como lo ha hecho hasta hoy: Canalejas.

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