Cádiz merecía otra inauguración

  • Tras ocho años y medio de espera, el Gobierno ha decidido estrenarlo sin darle protagonismo a las ciudades

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Casi en silencio y de manera sorpresiva. Tras ocho años y medio viendo al niño nacer, empezar a echar los dientes y creciendo centímetro a centímetro, llega el día soñado y todo va a quedar en una faena de aliño que las ciudades afectadas -y se espera que beneficiadas por esta infraestructura- no se merecen. Nadie habla de que haya que hacer una fiesta de inauguración por todo lo alto. Desde hace años la política del Gobierno español es la de las aperturas low cost, es decir, menos croqueteo y más pragmatismo. Sin embargo, el estreno de una infraestructura que ha costado 510 millones de euros, que es un ejemplo en el mundo de la ingeniería y que es el segundo puente marítimo con el gálibo más alto del planeta, se podía haber hecho de otra manera.

El anuncio de la inauguración se produjo el viernes a través de un comunicado muy poco concreto del Gobierno a través de la agencia EFE. La comunicación de la fecha, que venía desde una orden directa de Moncloa, es decir, de la Presidencia del Gobierno, cogía con el pie cambiado al Ministerio de Fomento, que es el departamento responsable de la obra, y por ende, el de todos los técnicos que trabajan a pie de puente.

Los dos ayuntamientos afectados, Cádiz y Puerto Real, no recibieron hasta el lunes una llamada telefónica acerca de que el puente se inauguraba hoy y hasta un día siguiente no llegó la invitación oficial. Con respecto a la Junta esta comunicación se producía el pasado sábado.

Sin embargo, el principal debe del actual Gobierno es que va a hacer una inauguración de espaldas a los ciudadanos, los de las dos poblaciones que han resistido las obras, los cortes de carretera y rotondas, como por ejemplo los vecinos del barrio de Astilleros y la barriada de La Paz.

Dentro de esta aparente improvisación resulta curioso que el viernes se dijera desde fuentes próximas al Gobierno que estaba asegurado un día de puertas abiertas para los ciudadanos y que se estaba intentando conseguir otro más para hacer cumplir el compromiso al que había llegado la entonces alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, y la ministra de Fomento, Ana Pastor. Curiosamente, esto se decía apenas unas horas antes de que se anunciara la inauguración y posterior apertura al tráfico del segundo puente. Ahora había problemas técnicos porque no era recomendable la entrada de personas al puente ante el riesgo de caídas por los huecos que hay en las pantallas instaladas en el puente. En el precedente de 1969, miles de personas fueron al puente Carranza, donde había huecos más grandes, y nadie se cayó.

El Gobierno al menos podría haber organizado una exposición con la evolución de la obra y tratar de vender la marca España que tanto defiende o, al menos, hacer unas visitas reducidas y organizadas de ciudadanos al puente. Pero al final todo ha quedado en nada.

Nadie que vaya a estar mañana en cualquier punto de Cádiz o Puerto Real se va a dar cuenta de que se ha procedido a la apertura del puente, la mayor obra de ingeniería civil realizada en la provincia de Cádiz en toda su historia.

Los partidos contrarios al PP le echan en cara que las prisas por abrir esta infraestructura responde solo y exclusivamente a criterios electoralistas pero con tanta improvisación la medida se le puede volver incluso en contra, de manera que ya se están organizando algunos actos de protesta por las redes sociales. El Partido Popular siempre había tenido en su horizonte inaugurar un puente con un presidente del Gobierno de su color y con Teófila Martínez como alcaldesa, una de las personas que más empeño ha puesto en que esta obra salga adelante. Sin embargo, se ha encontrado que en un extremo y otro del puente hay alcaldes de las marcas con las que Podemos se ha presentado a las elecciones municipales. El de Puerto Real ya ha anunciado que no va a asistir porque no se le da la espalda a los ciudadanos. El de Cádiz sí tiene pensado ir pero sabe de sobra lo que le espera.

Y mientras tanto, la gente todavía no sabe a qué hora podrá circular por el segundo puente o incluso si va a estar completamente terminado.

Después de ocho años y medio de espera Cádiz y Puerto Real se merecían otro inicio del puente y no esta ceremonia a medias.

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