Cádiz cierra por fin el 'pacto de las terrazas' con un preacuerdo

  • El equipo de Gobierno abre la mano a varios cambios planteados por los hosteleros

Dos turistas disfrutan de un banco delante de una de las terrazas instaladas en la Plaza de Candelaria. Dos turistas disfrutan de un banco delante de una de las terrazas instaladas en la Plaza de Candelaria.

Dos turistas disfrutan de un banco delante de una de las terrazas instaladas en la Plaza de Candelaria. / jesús marín

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Quienes creyeron que en Cádiz se acabarían prohibiendo las terrazas, se equivocaron. Quienes vaticinaron una sangría de empleo insoportable en una ciudad turística, erraron. Quienes anunciaron una guerra campal entre hosteleros, peatones y Ayuntamiento, fallaron. Y acertaron quienes apostaron por la participación y el consenso. Hosteleros, colectivos de personas con discapacidad, peatones, consumidores y equipo de Gobierno cerraron ayer un pacto en torno a la nueva ordenanza reguladora de las terrazas de hostelería que impulsa el primer teniente de alcalde y concejal delegado de Vía Pública, Martín Vila, de Ganar Cádiz en Común. Y esto último es precisamente lo que hicieron: llegar a un acuerdo para que toda la ciudad salga ganando en el uso de los espacios públicos, que son eso: de todos. Pero ¿en qué consiste este preacuerdo?

El consenso alcanzado ayer en la Jefatura de la Policía Local recoge seis reivindicaciones de los hosteleros: la eliminación de la limitación de las terrazas en función del aforo del establecimiento. Que se contemplen mínimas y justificadas excepciones en las medidas mínimas de los trayectos peatonales en algunas de las calles más estrechas del casco antiguo. Lo mismo en el paso reservado a servicios públicos y vehículos de emergencia. Cierta flexibilidad también en los porcentajes de las plazas reservados para el uso público. La no prohibición taxativa de los carteles. Y, por último, una alternativa a las rosetas de acero inoxidable que no sea tan costosa. Por razones de conservación del patrimonio es posible que al final se mantengan, pero Martín Vila tomó nota de una petición que hizo Jaime Catena en representación de la ONCE: que no sean brillantes para no confundir a personas con ciertas discapacidades visuales y que sean antideslizantes

Todos los colectivos salen satisfechos de la última reunión previa al texto definitivo

Pero maticemos: El aforo de los locales no determinará el máximo que podrá alcanzar el de las terrazas como criterio general. "No tenía sentido", coincidieron desde la primera reunión el portavoz de Horeca, Antonio de María, y el representante de la Asociación Gaditana de Peatones La Zancada, Moisés Velasco. Ahora bien: se mantendrá como criterio en el caso de que varios establecimientos opten al uso del mismo espacio público, aclaró a este periódico el portavoz de los transeúntes.

Los pasos peatonales libres de obstáculos, es decir, el ancho de acera que tiene que dejar libre cualquier terraza, se mantiene en 1,80 metros, tal y como establece la normativa nacional. Pero en determinadas calles de la ciudad consolidada, es decir, del casco antiguo, podrá ser excepcionalmente de 1,50, siempre que se cumplan una serie de requisitos que garanticen el libre tránsito.

Igualmente seguirá siendo de obligado cumplimiento la reserva de tres metros en cualquier calle para el paso de vehículos de servicios públicos y de emergencias, pero se podrá reducir a 2,50 en determinadas vías de la ciudad consolidada si el responsable o los responsables del establecimiento se comprometen a retirar el mobiliario en un tiempo mínimo estimado en el caso de que se produjese una emergencia. Se proponen unos cursillos y unos ensayos entre los profesionales.

En las plazas, la reserva de un 70% de su superficie total para el uso público se mantiene, pero en casos excepcionales y en función de los planes especiales que se elaboren esa proporción podrá llegar a ser de hasta de un 60%, según Antonio de María, o de dos tercios, según Moisés Velasco. De esta manera quedaría entre un 40% y un 33% para la instalación de terrazas, a repartir entre todos los establecimientos de la plaza.

Los carteles informativos -no se permiten los que contengan publicidad- se autorizan dentro de los límites de la terraza. Y esa delimitación es la que todavía está por definir. Vía Pública sigue defendiendo las rosetas de acero inoxidable, pero los hosteleros alegan que cuestan entre 200 y 350 euros cada una y que se verían obligados a reponerlas en el caso de que las robasen. Por eso insisten en que se busque otra alternativa de pintura de menor impacto y más duradera, pero, en cualquier caso, menos costosa que las piezas metálicas encastradas en el suelo.

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