Cuaresma

Cádiz camina hacia la Semana Santa con el Nazareno del Amor

  • El Señor vistió en el vía crucis una túnica que dejaba al descubierto la espalda y parte del pecho, y tras él figuraba un ángel cirineo portando una horquilla

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El andar del Nazareno del Amor hacia la Catedral simbolizaba ayer el camino de los cofrades de Cádiz hacia el Domingo de Ramos. El titular de la cofradía del Lunes Santo presidió anoche el vía crucis general de hermandades, que congregó en el cortejo de los traslados, así como en la calle y en el interior de la Seo a una gran cantidad de público.

Lo más llamativo sin duda del acto de anoche era la presentación del Señor, que ya se había anunciado como sorpresiva por parte de la hermandad. Y tanto que lo fue. El mayordomo del Nazareno del Amor, Luis González Rey, vistió al Señor con la túnica blanca (según informó la cofradía, los estatutos impiden que salga a la calle de morado), algo más corta de lo habitual y con una abertura tanto en la parte delantera como en la trasera que dejaba al descubierto la espalda y parte del pecho. Además, un ángel vestido con túnica morada simulaba en la parte trasera de la Cruz la labor del Cirineo, cargando con la cruz en un hombro y portando en la mano izquierda una horquilla. Sin duda, ambos detalles fueron de lo más comentado de la noche por los presentes y participantes.

El cortejo de traslado a la Catedral partió de la iglesia de San Francisco a las ocho de la tarde, abriendo la cruz de guía y dos faroles de la cofradía. En él figuraban representantes de todas las cofradías pertenecientes al Consejo de Hermandades, participando por vez primera la de Salesianos. Pese al límite de cuatro representantes por cada hermandad, algunas no cumplieron ese número y participaron con más hermanos. Entre la veintena de hermanos del Nazareno del Amor que acompañaban a la imagen se unía la juventud y la veteranía. Entre ellos marchaba el expresidente del Consejo de Hermandades, Rafael Corbacho, muy activo en la participación de actos cofradieros pese a haber dejado el cargo hace unos meses.

El fuerte viento y el frío también estuvo presente anoche, aunque no impidió la concurrencia durante el traslado de ida, que tomó por calles tan inéditas para esta imagen como Rosario, El Cañón, Mendizábal o Manzanares. El público guardó silencio y respeto durante todo el recorrido, que presentaba un aspecto limpio y expedito de todas las luces, puestos y otros elementos instalados con motivo del carnaval y que habían sido retirados durante el día de ayer gracias al plan extraordinario de limpieza activado por el Ayuntamiento.

Uno de los momentos más destacados del traslado de ida llegó en la plaza de San Agustín, donde un grupo de hermanas de la cofradía relevó a la cuadrilla de cargadores y portó la imagen en la parihuela cedida por la tertulia Al Palo, un clásico ya de los vía crucis del Consejo. Las caras de ilusión y alegría de estas hermanas era patente mientras el Señor seguía avanzando hacia Catedral.

El largo cortejo rodeaba ya buena parte de la girola cuando el deán de la Catedral, Enrique Arroyo, iniciaba a las nueve de la noche un vía crucis cuyas últimas estaciones se rezaron cuando la Cruz de Guía ya estaba en la plaza de la Catedral, por lo que numerosos representantes cofrades no pudieron completar el acto penitencial que cerró el obispo diocesano, Antonio Ceballos. El prelado destacó la “profundidad” con la que se había celebrado el vía crucis, e invitó a los cofrades a que en esta Cuaresma “caminemos con esperanza en medio de las dificultades”.

Casi media hora antes de lo previsto ponía rumbo de regreso el Nazareno del Amor, mientras en el órgano de la Seo se interpretaba su marcha. La jornada concluyó alrededor de las once de la noche, cuando el Señor entró en la iglesia de San Francisco.

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