Buena Muerte se suma a la Madrugada

La cofradía de Buena Muerte se suma a la Madrugada del Viernes Santo. No en la calle procesionando -cosa que ya ocurrió, por cierto, en 1941- pero sí en el interior de San Agustín. La corporación celebrará a las doce en punto de la noche del ya Viernes la bajada del Crucificado desde su retablo hasta los pies del altar mayor. Un acto que desde hace unos años se hace con las puertas de San Agustín abiertas y que este 2017, además, se ha fijado para la medianoche "ya que el Jueves Santo es el día de adoración ante el sagrario y el Viernes el de la adoración de la cruz, que en San Agustín comenzaremos con nuestro titular", explica el hermano mayor de Buena Muerte, José Joaquín Jiménez.

Para ello, a las doce en punto de la noche el Crucificado será bajado de su retablo, rezándose a continuación el vía crucis. Acto que servirá además este año para rendir un pequeño homenaje al que fuera precursor de la reorganización de la hermandad en 1921, José María Pemán.

Según explica Jiménez Portela, se cumplen 50 años de que el escritor gaditano adaptara y personalizara un vía crucis en verso que había escrito el poeta francés Paul Claudel. "Ese vía crucis se rezó por primera vez el Miércoles Santo de 1967 en un acto que tuvo lugar en el salón de actos del Colegio Médico", señala el hermano mayor de Buena Muerte. Las catorce estaciones y sus reflexiones están escritas en verso, que en su día fueron recitados por catorce personas y que la próxima Madrugada volverán a escucharse en la ciudad. "De algún modo queremos significar estos 50 años que se cumplen de la adaptación de ese vía crucis de Claudel. Son cosas que si no se recuperan se pierden definitivamente", explica José Joaquín Jiménez, que señala además que el rezo de estas estaciones estará acompañado además por diversos motetes que interpretará un trío de capilla, completando así un acto íntimo pero público con el que la hermandad dará comienzo a su Viernes Santo.

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