Alta tensión en el juicio por el homicidio de Segunda Aguada

  • El acusado de apuñalar a Sebastián M.G. mantiene su autoinculpación; la defensa de su hermano, que no lo presenció y la del tercer encausado, que no portaba arma alguna

Dos de los acusados, a su llegada a los juzgados de San José, en abril de 2016. Dos de los acusados, a su llegada a los juzgados de San José, en abril de 2016.

Dos de los acusados, a su llegada a los juzgados de San José, en abril de 2016. / joaquín pino

Un ambiente de alta tensión entre algunos de los familiares de los tres encausados fue lo que se vivió ayer en la Audiencia Provincial en torno al juicio por el homicidio de Sebastián M. G. en la avenida de Segunda Aguada, el 16 de abril del año pasado, como consecuencia de una reyerta. En la sala hubo al menos cinco agentes de Policía y otros dos fuera, donde se produjeron varios enfrentamientos verbales. La jueza tuvo que expulsar a una persona de la sala.

Miguel R. T. volvió a declararse culpable, pero arrepentido, de haber acuchillado a Sebastián. Su hermano, Daniel R. T., sostuvo que fue el agredido y no el agresor, que no iba armado y que no presenció los apuñalamientos. Y Jonathan M. F., amigo de Sebastián, que no portaba arma alguna y que fue Daniel quien le atacó. Los tres dieron al menos dos versiones contrapuestas sobre el trágico suceso. Después del interrogatorio a los procesados y del testimonio de nada menos que 25 testigos, la vista quedó suspendida hasta el próximo martes 24 de octubre, pendiente de la presentación de la prueba pericial forense y de los informes del fiscal, de los letrados de las dos acusaciones particulares -una por parte de los padres del fallecido y otra en nombre de un hijo menor- y de los tres de la defensa.

Tras los testimonios de los acusados y 25 testigos, se suspendió la vista hasta el martes

La Fiscalía pide 13 años de prisión para los dos hermanos, apodados los 'Polacos', acusados de un delito de homicidio consumado, y ocho para Jonathan M. F, por otro de lesiones contra Miguel, si bien en principio las conclusiones provisionales apuntaban a un delito de homicidio en grado de tentativa. Los hechos que recoge el fiscal son, en resumen, que Daniel y Jonathan se conocían desde hace tiempo, que la relación "no era fácil" y que después del último encuentro desafortunado que mantuvieron un día antes del trágico suceso, Daniel pidió ayuda a su hermano Miguel. Sebastián, que residía en Córdoba, llega a Cádiz para ver a su padre, hospitalizado en espera de una operación, y se ve con Jonathan. La situación de enfrentamiento se agrava y ambos "bandos" deciden salir a la calle con armas blancas para zanjar la disputa. La reyerta se produce la madrugada del 16 de abril. Tanto Jonathan como Miguel van armados, apunta el fiscal. Sebastián resulta muerto por una puñalada en la espalda y Miguel recibe seis.

Miguel dice ante la jueza que estaba al tanto de los problemas de Daniel con Jonathan, hasta el punto de que habló con un hermano suyo después de que, según relató, el segundo amenazase con un cuchillo al primero. Cuenta que acudió en ayuda de su hermano, reconoce que llevaba un cuchillo envuelto en una bolsa de plástico y que, mientras tomaba unas cañas con él, pidió al camarero que se lo guardase. Lo recupera y vuelven para su casa. Se encuentran con Jonathan y Sebastián. Le dice al primero que ha hablado con su hermano y que todo solo ha sido "un calentón". En ese momento asegura que Jonathan le pega una puñalada en el estómago. Sale corriendo y le grita a su hermano que haga lo mismo. Daniel se esconde en unos coches. Pero Miguel, al no verle y pensar que se están ensañando con él, se da la vuelta y se enfrenta a los otros dos. Sebastián le da un puñetazo en la cara. Caen al suelo. "Me estáis matando, me estáis matando", grita. Intenta quitarse de encima a Sebastián, pero Jonathan le asesta otra puñalada. Es entonces "cuando decido" responder de la misma forma contra Sebastián. Miguel asegura que se levantó por su propio pie y se marchó con su amigo.

Jonathan solo responde a preguntas de su defensa. Mantiene que aquel día sale con Sebastián, que tiene pensado quedarse con su padre en el hospital esa noche. Se van a cenar a otra zona de la ciudad por evitar enfrentamientos con Daniel. Asegura que un día antes fue él quien le amenazó con una botella. Le manda un mensaje a su padre para decirle que está bien. Vuelven a casa y deciden tomarse una cerveza abajo. Ve a Daniel, le da la mano a modo de disculpa y se va con Sebastián. Pero aparece Miguel. Le dice que se han disculpado. Pero él saca el cuchillo grande y se lo lanza, alcanzándole en un dedo. A continuación llega Daniel, que lleva otro más pequeño. Sebastián intenta mediar, pero no lo consigue y se va. Daniel sale detrás suya y escucha a su compañero pedir ayuda. Sebastián no va armado. Cuando acude se encuentra a Miguel en lo alto de Sebastián y le pega al primero una patada en la cara. Ayuda a incorporarse a Sebastián y comprueba que lleva un cuchillo clavado en la espalda. Habla con su padre y pide que baje un hermano. Se monta en el coche de Sebastián con la intención de llevarlo al hospital. Pero el coche no arranca. Insiste en que no iba armado y en que no esperaba encontrarse con ellos. Como el resto de los encausados admite padecer una politoxicomanía y estar en tratamiento con metadona, pero no haber consumido esa noche

Daniel asegura que Jonathan quiso robarle un día antes "la poquita droga que tenía para mi propio consumo". Pero se quitó de enmedio como pudo, porque usa una muleta. Vuelve a ver a Jonathan en compañía de Sebastián justo debajo de su casa y el primero le saca un cuchillo. Avisa a su hermano, pero cuando bajan ya no están. Por la noche van a tomar unas cervezas. Él ve cómo le deja al camarero una bolsa, pero no sabe qué hay dentro. Vuelven a casa, pero muy cerca, en la plaza Fariñas, los ven a los dos y se cambian de acera. Ellos también. Jonathan saca un cuchillo. Sebastián intenta hablar con Miguel, pero Jonathan se interpone. "Mi hermano le pega una trompá en la cara a Sebastián. Caen los dos al suelo: mi hermano abajo y Sebastián arriba. Jonathan se viene para mí y salgo corriendo. Siento que dejo a mi hermano abandonado. Vuelvo. Jonathan se va para él. Yo escuchaba a mi hermano decir 'me estáis matando, me estáis matando'. Creía que eran puñetazos, pero eran puñaladas... Y mi hermano tuvo que poner medios".

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