"La Aduana no se va a inscribir en el registro de arquitectura"

  • El decano de Arquitectos, Ramón Pico, forma parte de la comisión de seguimiento de ese catálogo creado por la Junta de Andalucía y ve imposible que el edificio se incluya, como pretende Cultura

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La delegación provincial de Cultura anunció a principios de año que iba a proceder a incluir el edificio de la Aduana en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea (RAAC), como medida para proteger el inmueble e impedir así su derribo. Pero este procedimiento choca frontalmente con el planteamiento del decano del colegio de Arquitectos de Cádiz, Ramón Pico, que ayer manifestó a este periódico que la Aduana "no se va a inscribir en el Registro de Arquitectura Contemporánea".

Esta tajante afirmación la hace Pico como miembro que es de la comisión de seguimiento de ese registro. Bajo esta responsabilidad, que ya ejercía antes de ser decano de los arquitectos gaditanos, Ramón Pico explica que el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea se puso en marcha para "seleccionar aquella arquitectura de interés del siglo XX en Andalucía y que por méritos propios tiene que estar ahí". En este contexto, el arquitecto tiene claro que "no es razonable" que entre los edificios que ya forman parte del catálogo se incluya la Aduana. "Si ese edificio entra apaga y vámonos. El registro recoge la excelencia de Andalucía y con este edificio no se cumplen los requisitos", argumentó.

Ramón Pico aseguró a este periódico que hasta la fecha la delegación provincial de Cultura no ha propuesto la inclusión de la Aduana en ese registro, por lo que carece de protección alguna. Además, considera que si la propuesta llegara a la comisión de seguimiento "tiene muy muy poco futuro" para prosperar la petición e incluir la Aduana en el Registro de Arquitectura Contemporánea.

Sobre esto cabe recordar que en el escrito que la delegada de Cultura, Yolanda Peinado, envió a uno de los portavoces del foro contra el derribo de la Aduana el pasado 9 de enero se comunicaba que "se va a proceder a su inclusión en el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea para su ulterior inclusión en el Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz".

En caso de que esta propuesta llegara a la comisión, la decisión no correspondería en exclusiva a Pico, sino que tendría que ser estudiada por los siete miembros que la conforman (el director del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, Román Fernández-Baca; el director del grupo de investigación HUM666 de la Universidad de Sevilla, Víctor Pérez Escolano; la jefa del centro de documentación del IAPH, María del Carmen Ladrón de Guevara; el jefe del servicio de Protección de la Delegación General de Bienes Culturales, Juan Manuel Becerra; los miembros del centro de documentación del IAPH Valle Muñoz y Plácido González; además del propio Pico). Además, este registro cuenta con un equipo de trabajo específico para Cádiz que lidera Ramón Pico junto a José Domingo Lago, Cristina López-Lago y María Llerena.

Bajo estas premisas, el decano entiende que si Cultura quiere proteger la Aduana deberá utilizar otra vía que no sea la inclusión en este registro. A su juicio, el único punto en el que se basa la pretensión de la delegación provincial es en la demanda social generada, "pero deberá atenderse con otros medios, no con este", concluyó Pico, quien ya en calidad de decano del colegio de Arquitectos -y no como miembro de la comisión andaluza- entiende que "no tiene sentido que la Aduana esté protegida".

Pero la situación va más allá. En el caso de que Cultura consiguiera su objetivo de incluir la Aduana en ese registro de arquitectura contemporánea, el arquitecto Julio Malo de Molina aclara que tampoco estaría asegurado el mantenimiento del edificio. "No obligaría a ello", quiso aclarar el predecesor de Pico en el colegio de Arquitectos.

Efectivamente, entre los objetivos que se marca el RAAC sólo se menciona que se estudiarán "las herramientas para proteger este patrimonio (el que se incluye en el catálogo)", pero en ningún caso se anuncia que formar parte del catálogo va unido al deber de mantener el edificio, como aclara Malo de Molina, que entiende que es "un disparate" que no se derribe "si se piensa en la ciudad y no en el capricho arbitrario de un grupo reducido de personas", argumenta.

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