Alberto Ramos Santana. Catedrático de Historia Contemporánea en la UCA

"El mayor error sobre la Constitución de Cádiz es decir que fue democrática"

  • El historiador recuerda que durante el franquismo se inculcó la idea de que lo que encarnaba la Pepa era algo negativo pero resalta que en los últimos tiempos se ha avanzado mucho en su investigación y difusión

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El catedrático Alberto Ramos Santana ha sido una de las personas más activas en lo que se refiere a la divulgación de la Constitución de 1812.

-En el Congreso Doceañista que acaba de concluir se ha recordado la figura de Ramón Solís, que escribió 'El Cádiz de las Cortes'. ¿No cree que es un gaditano que ha tenido poco reconocimiento ciudadano?

-Es verdad que los ciudadanos lo reconocen poco pero para los historiadores y también para la literatura tiene un gran prestigio. Hay que tener en cuenta que Ramón Solís hizo su obra en un contexto donde no se hablaba bien de la Constitución de Cádiz. Recuerdo, por ejemplo, que Pemán decía que este texto había sido un gran engaño. Ramón Solís se adelantó a los tiempos y le dio el reconocimiento que no tenía. Lo pudo hacer porque no pensaba en hacer un libro de historia sino una novela, pero encontró tanto material que al final hizo su tesis sobre el Cádiz de las Cortes.

-¿Por qué tuvo ese desprestigio?

-A partir de 1939 o 1940, ya en la época franquista, se presenta la Constitución como algo negativo. Hay que tener en cuenta que la de Cádiz plantea un sistema parlamentario. Ese aspecto negativo se le transmite incluso a los niños en el colegio y se les dice que es contrario a la esencia de España o que era contraria al espíritu nacional.

-¿Puede haber afectado eso a que muchas generaciones de estudiantes apenas han pasado de puntillas en sus libros de texto por la Constitución de Cádiz, cuando era algo de primera magnitud?

-Efectivamente se produce una inercia en la enseñanza media y secundaria que dura años. Salvo muy raras excepciones apenas se hicieron trabajos sobre ella y lo que provocó es que fuera un pequeño punto en la historiografía.

-¿Y eso puede haber cambiado aprovechando el Bicentenario y que ahora se le dé la importancia que merece?

-En los últimos tiempos se ha avanzado mucho en la investigación histórica. Hay que tener en cuenta que se incluye en el origen del mundo contemporáneo y en la implantación de un sistema liberal y para ello hay tres hitos fundamentales: la Constitución de Filadelfia, la francesa y la de Cádiz. Se ha multiplicado la investigación y esta se ha difundido y, además, ahora la conmemoración también debe servir para esto.

-Durante estos años hemos escuchado muchas frases tópicas sobre la Constitución de Cádiz. ¿Qué tiene de mito el texto que se aprobó el 19 de marzo de 1812?

-La mayor equivocación es decir que fue democrática. Eso y lo que se llama "El espíritu de La Pepa". Son frases acuñadas que las dicen los políticos y que después pasan a los medios de comunicación.

-¿Y eso de que no hay otra ciudad que hubiera podido alumbrar a la Constitución?

-Las dos zonas más liberales en España eran Asturias y Cádiz. Aquí se da un escenario perfecto. Los constituyentes sabían que la cultura política en España era nula y por eso tuvieron tanto empeño en explicar lo que era la Constitución. Por ejemplo, se representa como la tabla de Moisés y el que tuviera diez capítulos no era ninguna casualidad. Se intentaba una sacralización. Incluso la representaban con el símbolo del espíritu santo. A la plaza mayor de cada pueblo se le empieza a llamar de la Constitución y para celebrarla hay bailes, música y una procesión cívica.

-¿Está diciendo que los constituyentes fueron unos auténticos expertos en marketing?

-Aunque resulte sorprendente, la propaganda era bestial. Napoleón era un monstruo en esta materia. La elección del Oratorio tampoco era casualidad ya que entendían que la elipsis es un espacio más abierto que el círculo, que da una imagen más cerrada.

-¿Y si Fernando VII hubiera aceptado la Constitución de Cádiz?

-Nos habríamos ahorrado muchas guerras y épocas convulsas. El Deseado era un personaje mentiroso, falso y sinvergüenza.

-Usted forma parte de la Comisión Nacional como experto constitucionalista. ¿Ha cumplido con las expectativas que tenía cuando entró en ella en 2006?

-La verdad es que los expertos hemos sido meros acompañantes. Tuve esperanzas de recuperar documentos, digitalizarlos y ponerlos en la red para el uso libre de todo el mundo a través de un portal. Se empezó muy bien y teníamos el respaldo de la entonces gerente del Consorcio pero al final ha quedado en nada. Eso me ha defraudado.

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