El epílogo humano de un gran político joven

  • El historiador José María García León recupera el testamento de Mejía Lequerica en un facsímil editado por el Ayuntamiento

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"El testamento de José Mejía Lequerica no tiene un gran valor político, pero sí un enorme valor humano". El historiador José María García León destacaba así una de las principales aportaciones, que no la única, de la obra Epílogo de un revolucionario: el testamento de Mejía Lequerica, cuya publicación en facsímil ha sido editada por el Ayuntamiento de Cádiz en un libro que se completa con varios capítulos escritos por el historiador gaditano. El volumen fue presentado ayer en el Centro Reina Sofía, en presencia de su autor, de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, y de Augusto Barrera, alcalde de Quito, la ciudad natal de unos los diputados más influyentes de las Cortes de Cádiz.

Tres son los aspectos humanos de Mejía Lequerica que el profesor García León destaca de la lectura y el estudio de su testamento: el hecho de que, aun siendo hijo ilegítimo, se declarara legítimo ante el escribano que actuó de notario; que, pese a su dudosa condición de católico, establece que sea enterrado en el cementerio católico de Cádiz; y, quizás la más llamativa -y, porqué no, la más humana-: declararse soltero, cuando en Ecuador se había casado con Manuela Espejo, con la intención de dejar sus posesiones a Gertrudis Solanova y Benito, la gaditana con la que había compartido sus últimos años de vida

Resaltó García León cómo su viuda quiteña, con lógica -y posiblemente con rabia-, impugnó el testamento ante un juez que quiso ser comprensivo ante la posición de la legítima esposa pero que, en aportación del historiador gaditano, casi bendijo hace dos siglos "las parejas de hecho".

Pese al escaso peso político del testamento de Mejía Lequerica, el libro editado por el Ayuntamiento gaditano une al facsímil del original, que se encuentra en el Archivo Histórico de Cádiz, una serie de textos en los que García León sitúa la figura política del diputado quiteño en el contexto de la Guerra de la Independencia, en la que Lequerica se implicó luchando desde las filas españolas, y de las Cortes, primero en San Fernando y después en Cádiz, donde de ser diputado suplente pasó a convertirse en uno de los miembros de la Cámara más influyentes y decisivos.

Con una gran preparación cultural, Mejía Lequerica representó a la clase criolla, culta , impetuosa e imbuida en las ideas liberales. Adelantado en muchos momentos a sus compañeros constituyentes, fue uno de los primeros que propuso decretar la libertad de imprenta, abolir la Inquisición o, simplemente, redactar una constitución. También periodista, Lequerica tuvo problemas con la censura por sus progresistas artículos en el periódico La abeja, entre otros uno sobre la inmortalidad del alma. Incluso se negó en un primer momento a jurar el texto constitucional al comprobar que en sus territorios la independencia era ya, prácticamente, un hecho. Y también se opuso a que las Cortes abandonaran Cádiz, hacia otra localidad cercana, por la epidemia de fiebre amarilla, la enfermedad que finalmente le quitó la vida con apenas 37 años.

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