Diario inédito de un relator apócrifo

Las crónicas de Cádiz (Cap. X)

  • Resumen capítulo anterior: María escribe a Diego de Ustáriz, su esposo, una carta llena de noticias sobre los últimos acontecimientos en Madrid. La situación es muy complicada, por eso decide viajar en los próximos días hacia Cádiz en compañía de su madre.

Cuánto me alegro de anotar las palabras de María en mi diario. Me habla de un Madrid distinto, la abruman los cambios repentinos y el sinfín de derroteros que toma la patria, pero ¿son acaso cambios perjudiciales para España? ¿No quisiera ahuyentar los males de la peste al mandar los cementerios fuera de las ciudades? ¿No querrá el francés extinguiendo las Escuelas Pías crear otras tantas públicas?

Estas son las reformas tan necesarias pero hechas por extranjeros que no conocen España.

Necesito recapitular. Durante estos días he tenido la posibilidad de leer mucho sobre los últimos acontecimientos ocurridos y la situación es la que a continuación detallo con el propósito de que no quede nada olvidado de mi memoria.

En el verano de 1808, tras Bailén, todo parecía hacer creer que la guerra acabaría pronto con el triunfo de las tropas españolas. Sin embargo, entre noviembre de 1808 y febrero de este año de 1809 todo ha cambiado. Madrid fue ocupada en diciembre y las tropas del general John Moore, británico en el que teníamos puesta tantas esperanzas, lograron embarcarse para Inglaterra desde Galicia.

Zaragoza cayó el 20 de febrero y a pesar de los esfuerzos de las tropas hispano-británicas, al mando de Blake, por recuperar Aragón en una ofensiva desde Valencia y el estímulo del triunfo de la batalla de Alcañiz, todo salió mal y el 15 de Junio en la batalla de María se perdió toda esperanza de recuperarla.

Gerona resiste el asedio desde junio. El mariscal francés Víctor está asegurando la línea del Guadiana antes de dirigirse a Andalucía, desde donde los ejércitos españoles del Suroeste pretenden ir sobre Madrid.

Gregorio de la Cuesta, general español, ha reconstruido el ejercito de Extremadura y ha liberado Badajoz. Sir Arthur Weslly ha logrado el 12 de mayo conquistar Oporto y expulsar a Soult de Portugal. La unión de estos dos ejércitos, el de Cuesta y el de Weslly en Oropesa en julio de este año, consiguió unir a más de cincuenta y cinco mil soldados españoles e ingleses. Víctor, Jourdan, Sebastiani y el propio José Bonaparte, viendo lo cuantioso del ejercito y lo cerca que estaban de Madrid, decidieron intervenir con otros cinco mil hombres, los llamados Imperiales. El 27 de julio se encontraron, en las proximidades de Talavera de la Reina, entre el Tajo y el cerro de Medellín ingleses y españoles y en el cerro del Cascajal los franceses. A las cinco de la tarde del día 28, las tropas francesas se retiraron.

Entre el 5 y el 8 de agosto, el general Pedro Agustín Girón, Marqués de las Amarillas y primer Duque de Ahumada, impidió que las tropas francesas al mando de Sebastiani, cruzaran el Tajo a su paso por Aranjuez.

Aprovechando esta victoria en Aranjuez y pensando que las tropas francesas no superaban los catorce mil hombres, Venegas marchó con su ejército a Toledo. Veintinueve piezas de artillería, veintidós mil infantes y tres mil caballos se reunieron el día diez en Almonacid. Al frente como general Mayor de infantería y caballería don Miguel de los Ríos. Cinco divisiones mandadas por los generales Lacy, Zerain, Castejón, Vidoget y Girón, tan animados y confortados por el triunfo anterior que ignoraron que los franceses estaban apostados a menos de una legua, en Nambroca, olvido que les causaría terribles consecuencias.

Así, Sebastiani y el propio rey José en persona, con veintiséis mil soldados de infantería, cuatro mil caballos y cuarenta piezas de artillería, se posicionaron delante de ellos a las cinco y media de la mañana del día 11. Divisiones polacas y alemanas atacaron entonces a nuestros ejércitos y aunque en un principio los soldados españoles lograron repeler los ataques de los jinetes polacos, la última carga consiguió su propósito y los ejércitos españoles huyeron hacía Sierra Morena con gran pérdida de vidas, siendo perseguidos en su huida por los ejércitos franceses.

El ejército de La Mancha ha desaparecido.

Además, en estos últimos días, el General García Conde, con un convoy de víveres escoltado por una división, ha podido entrar en Gerona que continúa resistiendo.

En Sigüenza hasta los párrocos y sacerdotes, miembros de la justicia, del ayuntamiento y partidas de vecinos, armados con todo lo que han podido encontrar a mano, han salido en pos de franceses que ejecutar. En Caspe, voluntarios y paisanos se han unido para atacar y destruir un grupo de seiscientos franceses que junto a dos cañones marchaban para la ciudad. Lo mismo han hecho trescientos voluntarios aragoneses haciendo cautivos a ciento diez vándalos que estaban en Maella, aniquilando a noventa y dos y sustrayendo cuanto material tenían.

Desde Trujillo informan que el señor Weslly ha adelantado parte de su ejército de Badajoz hasta Mérida. El ejército de Mendizábal se encuentra a doce leguas de Valladolid. Hay una división en Benavente, otra en Villafranca y la tercera en León con Ballesteros.

Nuestros ejércitos se mueven con soltura, a pesar de los enfrentamientos continuos y las escaramuzas. Días hay en los que nuestros corazones descansan felices por los buenos resultados de las contiendas, otros tantos tristes y preocupantes por la rapidez con la que las huestes franceses se aproximan a tierras andaluzas.

Por si esto ha sido poco, ¿cómo puedo olvidar lo que ocurre allende los mares y que la prensa gaditana recuerda a diario? El 10 de agosto de este mismo año, Juan de Dios Morales gritó "Luz de América", grito emancipador de las colonias. En la sala del sagrario junto a la catedral metropolitana de Quito, Morales, junto a Quiroga y Larrea, organizaron la Junta Soberana de Gobierno. ¿Qué ocurrirá ahora que están alzados los brazos por la libertad americana?

"Pueblos del Continente americano: favoreced nuestros santos designios. Reunid vuestros esfuerzos al espíritu que nos inspira y nos inflama. Seamos uno. Seamos felices y dichosos y conspiremos con el único objeto de morir por Dios, por el Rey y por la Patria. Esa es nuestra divisa. Esa sea también la gloriosa herencia que dejaremos a nuestra posteridad."

Sé que esto te alegrará en el alma a mi querido Blanco White.

Diego de Ustáriz

(Continuará)

03153017

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