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El año que el Nazareno tuvo como altar un pozo de la calle Botica
El año que el Nazareno tuvo como altar un pozo de la calle Botica
José Luis Ruiz descubre que el gaditano Manuel Fernández Borrego fue el que salvó la imagen en 1936
Pablo–Manuel Durio | Actualizado 13.04.2009 - 10:17Esta misma pregunta se planteó el reconocido cofrade José Luis Ruiz Nieto-Guerrero, que ha llevado a cabo un proceso de investigación histórica gracias al que ha logrado ponerle nombre y apellidos al autor de esta heroica acción, hasta ahora personaje anónimo que había quedado en el olvido. Se trata de Manuel Fernández Borrego, un gaditano que nació en 1917 y que tras rescatar el rostro y un brazo del Nazareno logró esconderlo en un pozo de la finca que hoy es número 22 de la calle Botica.
la investigación
El punto de partida de la investigación es una misa que se aplica en febrero de 1938 a Manuel Fernández Borrego, del que reza en un texto que “este señor fue el que recuperó la cabeza y manos del Titular”. Este documento lo encontró José Luis Ruiz en la memoria de Secretaría editada por la cofradía de Jesús Nazareno y correspondiente a 1938.
Conocido este nombre, Ruiz Nieto-Guerrero se propuso averiguar también cuál era el domicilio de este gaditano en marzo de 1936 (año de los sucesos), “pues se intuía que no debía estar lejos de Santa María y en una casa del barrio debería estar el pozo en que se ocultó tan sagrado despojo de la efigie del Regidor de la ciudad”, comenta Ruiz.
Para ello se dirigió al padrón de la ciudad fechado el 31 de diciembre de 1935, “que es el más inmediato a la fecha del por tantos conceptos histórico año posterior” y que se conserva en el Archivo Histórico gaditano.
La labor no fue fácil, ya que Ruiz Nieto–Guerrero tuvo que examinar “uno a uno” los datos facilitados por cada familia del entonces distrito de la Merced. De hecho, este cofrade consultó todas las calles de la zona sin encontrar ningún resultado de Manuel Fernández. En un principio, pensó consultar los padrones de otras zonas de la ciudad, una acción “más arriesgada”, pero Ruiz encontró otro libro “realizado con la letra homogénea de un funcionario”. Y allí apareció al fin “la familia de nuestro hombre”, afirma el investigador.
el ‘héroe’ del 36
En el documento localizado por Ruiz Nieto–Guerrero se refleja que Manuel Fernández Borrego era el segundo de tres hijos que había tenido el matrimonio formado por Manuel Fernández Salcedo y Soledad Borrego Espinosa. Fernández Borrego nació en 1917, su hermano mayor Ramón, nacido en 1912, y su hermana pequeña María, que nació en 1920.
Manuel nació el 1 de abril de 1916 y fue bautizado en Santa Cruz el 4 de mayo de ese año, según ha conseguido comprobar Ruiz en los libros parroquiales. Y en el censo municipal de ese año consta –según explica el propio investigador– que la profesión de Manuel Fernández Borrego era jornalero y tenía un sueldo de dos pesetas diarias. “Y lo que más conmueve al conocer su acción: carecía de instrucción, no sabiendo leer ni escribir”. Este es un aspecto que destaca sobremanera Ruiz Nieto–Guerrero, que muestra su sorpresa al ver que el hombre que salvó al Nazareno de la destrucción era analfabeto.
Otros aspectos de la vida de este gaditano es que era soltero y que falleció el 18 de diciembre de 1937.
otras referencias
A lo largo de su investigación, Ruiz Nieto–Guerrero hace referencia al historiador Ricardo Moreno Criado, que público un reportaje sobre estos hechos en una revista cofrade en 1972, “en la que decía que un devoto de la imagen logró rescatar de la hoguera y ocultó en un cubo colgado de un aljibe”. “Seguía el artículo diciendo que después de incorporarse a filas pasó a la Comisión de Arte Sacro y a una vitrina del museo de Bellas Artes”, añade, con lo que él considera un hecho “fehaciente” lo que ya se conocía del pozo y la posibilidad por la edad de Fernández Borrego de haberse incorporado a filas, lo que según el investigador podría explicar su temprana muerte.
El otro brazo del Nazareno le llega a la viceprioste de la hermandad por otro conducto, según asegura Ruiz Nieto–Guerrero que aparece en un artículo de prensa local del 21 de abril de 1940.
El Nazareno, por tanto, se salvó de la quema en 1936. Pero aquellos hechos ya tienen hoy nombre propio: Fernández Borrego
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yo sabia de esta historia, me la contaba mi abuela. Al parecer este señor era primo de su madre, o sea de mi bisabuela, y todos eran vecinos de la merced