la corredera

El olivo

Antonio Morillo / Crespo | Actualizado 16.03.2010 - 01:00
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HACE muchos, muchos años una monja llamada Sor Concepción Muñoz de Arenillas Gallardo, me lo contó mi padre, sobrino nieto de ella, vivía en el gaditano convento de Santa Maria. Por lo visto, eran los tiempos de la postguerra, las monjitas pasaban hambres de todos los colores entre aquellos muros conventuales. De vez en cuando les llevaban y entregaban en el torno sin verla siquiera, algunas vituallas del campo, garbanzos, frutas y una vez le llevaron una sandía la mÁs gorda, enorme y lustrosa que había dado la huerta... escribieron una carta de agradecimiento ¡qué pena se haya perdido! digna de pasar a la literatura clásica española, donde relataban el alegre advenimiento de la sandía, de la que comieron con fruición todo el convento hasta saciarse y que a lo mejor le cantaron hasta Maitines con aleluyas.

Me he acordado de ella cuando leo que quieren cortar el olivo solitario ejemplar, que aún pervive en el patio de aquel emblemático convento de Cádiz. Allí rezaron y penaron las monjas concepcionistas durante cientos de años en un oasis, encerradas entre paredes aisladas del bullicio de la ciudad y como única naturaleza, la presencia en su pequeño huerto de un olivo, símbolo bíblico de la paz y del arco iris. Me imagino como esperarían la primavera cada año viendo los nuevos brotes del árbol, como saborarían las aceitunas cada otoño y a lo mejor cogiendo algunas a hurtadillas de la madre abadesa. Como rezarían las monjitas a su cobijo pensando en el huerto de los olivos de Getsemaní, como se acordarían del patriarca Noé con la ramita de olivo, como del aceite bálsamo de los enfermos...

Los dragos y los ficus en Cádiz son venerados y la ciudad se puebla de palmeras y de toda clase de árboles, que bien venidos sean. Pero ¿y el olivo de Santa María? Sí, ya sabemos que está viejo y achacoso, que tiene nudos en su tronco y sus ramas añosas... pero es el olivo de Cádiz, el olivo de Santa María. Quizás Machado lo vio alguna vez y lo cambió por olmo en su Castilla ... "al olmo viejo hendido por el rayo y en su mitad podrido/ con las lluvias de Abril y el Sol de Mayo / algunas hojas verdes le han salido". Les juro a ustedes, que si lo cortan, hasta el Nazareno de Santa María va a llorar.
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