Barrosa Valley

José De Mier Guerra | Actualizado 14.03.2010 - 01:00
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En el sur de Australia se encuentra el estado de Australia Meridional. A unos 60 kilómetros al norte de su capital, Adelaida, hay un valle de unos 13 kilómetros de largo por unos 14 de ancho que se llama el "Valle de la Barossa". Este nombre se lo debe al coronel William Light que siendo supervisor general de la colonia de Australia Meridional lo fundó en 1835, aunque al coronel se le conoce sobre todo por ser uno de los padres y el diseñador de la capital, Adelaida.

William Light nació en 1786. Ya con 13 años se ofrece voluntario en la Marina inglesa y entre 1809 y 1814 está en España participando en la guerra peninsular contra Napoleón, tomando parte activa en la batalla de la Barrosa como topógrafo y llegando a capitán. Para entonces tenía 25 años. Siguió en el ejército inglés hasta que ya con el grado de coronel llegó a Australia en 1835, donde murió de tuberculosis en 1839. La intención del ya coronel Light al fundar el valle en Australia no era otra que conmemorar la victoria de la batalla de la Barrosa de la que él, como todos los ingleses, se sentía orgulloso, más por haber tomado parte en ella. Se hicieron los documentos de fundación y al escribir el nombre de la batalla por una errata confundieron las dos erres de Barrosa por las dos eses. De esta manera se inscribió en el registro y así perdura hasta hoy.

Dentro del valle se encuentran tres ciudades: Tanunda, Angaston y Nuriopta, que suman unos 20.000 habitantes. Existen unas 400 explotaciones vitivinícolas, siendo ésta la zona donde se produce la mayor cantidad y calidad de los vinos australianos. Su clima, caluroso y seco, con amarillos suelos arcillosos y áridos y muy pocas precipitaciones es muy propicio para vinos tintos de mucha calidad y uvas shiraz y garnacha.

El cultivo de la vid fue introducido por los colonos ingleses que ya ocuparon el valle en 1836, aunque luego se produjo mucha inmigración, sobre todo de Silesia (región que hoy está dentro de Polonia, aunque históricamente llegaba a Republica Checa y Alemania), que fue la que realmente cultivó los viñedos. Las primeras viñas se plantaron entre 1840 y 1850; pero ha sido a finales del siglo XX y principios del actual cuando se han extendido en mercados internacionales, más en EE.UU. e Inglaterra, algo así como lo sucedido en nuestras zonas del Rioja y Ribera del Duero.

Presumen, con razón, de tener las cepas mas antiguas que existen hoy en producción, pues allí no llegó a infectar la filoxera y se conservan cepas con mas de 150 años que producen unas uvas pequeñas como pasas, que deben de dar unos vinos muy afrutados, que algunos logran vender a más de 100 euros la botella. Han desarrollado con gran intensidad un moderno turismo enológico, programando importantes circuitos turísticos a las principales bodegas, con catas gratuitas y hasta comidas al paso, como el salmón ahumado, sopa de tomate helada, quesos, jamón y embutidos. Lo mismo realizan con las viñas y los cultivos de la vid. Cada dos años celebran un festival del vino y en la segunda semana de abril celebran la fiesta de la vendimia. Incluso tienen un hotel que se llama "Novotel Barossa Valley" y cuentan con más de un millón de turistas al año.

Resulta muy curioso que en nuestras antípodas, tal vez en el lugar más alejado de Chiclana se encuentre otra ciudad a la que nos une no sólo el recuerdo de una batalla, sino muchas otras cosas: el clima, el culto al vino y el turismo, que realmente estamos compartiendo sin saberlo. La globalidad y las nuevas comunicaciones nos pueden servir para estar mucho más cerca y quién sabe si para encontrar fórmulas que, experimentadas en uno u otro lugar, nos ayuden a desarrollar nuestras economías.
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