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Actualidad del caso Odyssey
la firma invitada
Actualidad del caso Odyssey
José María Moncasi De Alvear | Actualizado 03.10.2009 - 01:00ESTA noche se emite, dentro del programa de televisión "La Noche Temática", en La 2 de TVE (23.45 horas) el documental "Conflicto bajo el mar: cazatesoros, arqueólogos y gobiernos", que se grabó el pasado mes de febrero y al que me invitaron para participar y opinar sobre el caso "Nuestra Señora de Las Mercedes" o mal llamado "Odyssey".
Bien, ya he escrito en el pasado que la historia de D. Diego de Alvear ha sido transmitida al detalle a lo largo de seis generaciones consecutivas gracias a la contribución de Sabina de Alvear y Ward (hija del segundo matrimonio de su padre con la súbdita inglesa Louisa Rebecca Ward) que reflejó en un libro las hazañas, trabajos y vida de su padre.
La antorcha sigue iluminada, más si cabe ahora que tanto se habla de la idoneidad de dar la cara o refugiarse en el anonimato y cruzarse de brazos. Soy de los que cree que es nuestra responsabilidad participar en el debate y contribuir a que nuestro país lidere en el mundo la protección, salvaguarda y difusión del ingente patrimonio subacuático que reposa en el fondo de los mares para que sucesos así no vuelvan a repetirse en el futuro.
La diana en la que hay que acertar a dar es Odyssey Marine Exploration que, que aprovechándose del vacío legal o negligencia de nuestras instituciones se burló no sólo de España sino de su Historia. El general de la Armada Don Diego de Alvear saben ustedes que casó con Louisa Rebecca Ward, de la que se enamoró en su año de confinamiento inglés.
Su hijo mayor Carlos María, el único que sobrevivió a la tragedia, fue un prócer rioplatense, padre y abuelo de políticos relevantes en la historia de dicho país, siendo Marcelo T. de Alvear su descendiente directo más ilustre (elegido presidente de la República).
Me refiero aquí a mis familiares argentinos (nueve de ellos) del primer matrimonio de Don Diego con la porteña Josefa Balbastro que, según se puede leer en la correspondencia de Carlos María con sus tías Balbastro, serían los justos herederos de los derechos sobre esas monedas.
Hoy, en primicia, les cuento que en 1802 muere José Isidro Balbastro en Buenos Aires, alcalde ilustre de dicha ciudad y rico comerciante. En su testamento le deja mejorada a su hija doña Josefa Balbastro. Dicha herencia se va a pique con la explosión de la fragata "Nuestra Señora de Las Mercedes" como ya saben ustedes, junto con todos los objetos y equipajes de la familia y las escrituras de Don Diego.
Bien. Los nueve demandantes que han reclamado ante el juzgado de Tampa se presentan como legítimos descendientes de Josefa Balbastro y de su hijo Carlos de Alvear, y lo hacen sin pretender interferir en los asuntos de otros países ni descendientes que se sientan con los mismos derechos e inquietudes por que se haga justicia.
Me permitirán confesarles que mis familiares argentinos, los citados, contrataron a un abogado independiente, al querer asegurar que nadie se apropiara de lo suyo con mecanismos legales y fines netamente utilitarios. En mi humilde opinión, les diré que prefiero que los restos arqueológicos del buque "Nuestra Señora de las Mercedes" vuelvan a España, simplemente y llanamente al ser la única de las partes interesadas que se ha comprometido a investigar, custodiar, salvaguardar y difundir el ingente patrimonio subacuático nacional que albergan los fondos de los mares. Es más, mejor así que no que Odyssey organice una subasta en Sotheby's o en e-Bay y que les ayude a engrosar millones de dólares en sus cuentas bancarias.
Una última reflexión es que España aún está a tiempo de contrarrestar a Odyssey sumando familias. ¿A qué esperan ustedes a sumarse a esta campaña de apoyos a España? Aprovecho, una vez más, estas líneas para agradecer a la Armada, Cultura, Exteriores, Real Academia de Historia, al Ateneo de Madrid, a los que siguen este caso a través de las redes sociales y, en especial, a los medios de comunicación que con su interés apoyan la causa.
Bien, ya he escrito en el pasado que la historia de D. Diego de Alvear ha sido transmitida al detalle a lo largo de seis generaciones consecutivas gracias a la contribución de Sabina de Alvear y Ward (hija del segundo matrimonio de su padre con la súbdita inglesa Louisa Rebecca Ward) que reflejó en un libro las hazañas, trabajos y vida de su padre.
La antorcha sigue iluminada, más si cabe ahora que tanto se habla de la idoneidad de dar la cara o refugiarse en el anonimato y cruzarse de brazos. Soy de los que cree que es nuestra responsabilidad participar en el debate y contribuir a que nuestro país lidere en el mundo la protección, salvaguarda y difusión del ingente patrimonio subacuático que reposa en el fondo de los mares para que sucesos así no vuelvan a repetirse en el futuro.
La diana en la que hay que acertar a dar es Odyssey Marine Exploration que, que aprovechándose del vacío legal o negligencia de nuestras instituciones se burló no sólo de España sino de su Historia. El general de la Armada Don Diego de Alvear saben ustedes que casó con Louisa Rebecca Ward, de la que se enamoró en su año de confinamiento inglés.
Su hijo mayor Carlos María, el único que sobrevivió a la tragedia, fue un prócer rioplatense, padre y abuelo de políticos relevantes en la historia de dicho país, siendo Marcelo T. de Alvear su descendiente directo más ilustre (elegido presidente de la República).
Me refiero aquí a mis familiares argentinos (nueve de ellos) del primer matrimonio de Don Diego con la porteña Josefa Balbastro que, según se puede leer en la correspondencia de Carlos María con sus tías Balbastro, serían los justos herederos de los derechos sobre esas monedas.
Hoy, en primicia, les cuento que en 1802 muere José Isidro Balbastro en Buenos Aires, alcalde ilustre de dicha ciudad y rico comerciante. En su testamento le deja mejorada a su hija doña Josefa Balbastro. Dicha herencia se va a pique con la explosión de la fragata "Nuestra Señora de Las Mercedes" como ya saben ustedes, junto con todos los objetos y equipajes de la familia y las escrituras de Don Diego.
Bien. Los nueve demandantes que han reclamado ante el juzgado de Tampa se presentan como legítimos descendientes de Josefa Balbastro y de su hijo Carlos de Alvear, y lo hacen sin pretender interferir en los asuntos de otros países ni descendientes que se sientan con los mismos derechos e inquietudes por que se haga justicia.
Me permitirán confesarles que mis familiares argentinos, los citados, contrataron a un abogado independiente, al querer asegurar que nadie se apropiara de lo suyo con mecanismos legales y fines netamente utilitarios. En mi humilde opinión, les diré que prefiero que los restos arqueológicos del buque "Nuestra Señora de las Mercedes" vuelvan a España, simplemente y llanamente al ser la única de las partes interesadas que se ha comprometido a investigar, custodiar, salvaguardar y difundir el ingente patrimonio subacuático nacional que albergan los fondos de los mares. Es más, mejor así que no que Odyssey organice una subasta en Sotheby's o en e-Bay y que les ayude a engrosar millones de dólares en sus cuentas bancarias.
Una última reflexión es que España aún está a tiempo de contrarrestar a Odyssey sumando familias. ¿A qué esperan ustedes a sumarse a esta campaña de apoyos a España? Aprovecho, una vez más, estas líneas para agradecer a la Armada, Cultura, Exteriores, Real Academia de Historia, al Ateneo de Madrid, a los que siguen este caso a través de las redes sociales y, en especial, a los medios de comunicación que con su interés apoyan la causa.


