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Cleptomanía crónica
la cornucopia
Cleptomanía crónica
Gonzalo Figueroa | Actualizado 27.05.2009 - 01:00Cuando una enfermedad se hace permanente, larga y habitual, los médicos la diagnostican crónica. Por consiguiente, llego a la conclusión que la cleptomanía, que la RAE define como la "propensión morbosa al hurto" y que, más benévolo, un viejo y sabio decir popular describe así al que la sufre: "alguien que se ayuda a sí mismo porque es incapaz de ayudarse a sí mismo", cuando se hace irresistible para el cleptómano, bien podría considerarse crónica. Recurro al término para adjetivar adecuadamente lo que ha ocurrido en el Ayuntamiento de San Fernando, donde ágiles manos pertenecientes a unos hasta ahora desconocidos animales racionales han hecho de las suyas en la caja fuerte municipal. Y por lo que se nos cuenta y según las conclusiones de la comisión auditora designada al efecto, entre los años 2004 y 2009, el monto de la sustracción alcanzaría la suma de 7,8 millones de euros. Puede comprobarse que dado el montante del dinero desaparecido, la estafa ha sido cuantiosa y prolongada en el tiempo. Resultaba sorprendente el retraso con que el alcalde y sus concejales, andalucistas y populares que pactaron frente a un PSOE ganador, presentaran la inevitable denuncia que, finalmente, se tramita por el tribunal competente, gestión cuya urgencia venía reclamando con fundamento el líder de la oposición socialista Fernando López Gil. Si la tolerancia pasiva a tales conductas hubiera continuado, todos la habríamos considerado una excesiva benevolencia con el personal culpable. Hasta la fecha, sólo dos funcionarios han sido imputados, encontrándose actualmente en libertad provisional. Éstos alegan que a esa caja fuerte tenían acceso el Interventor, la Tesorera y una serie de otras personas, algo que López Gil considera muy grave, agregando que "lo que está claro, es que aquí hay más responsables" y que de ellos "no se dice nada en el informe". De todo esto se desprende que, en el municipio en cuestión, habría una irrefrenable tendencia de algunos a introducir la mítica llave en la cerradura de esa prostituida caja fuerte. Imagino que estimaban que era una forma de compensar, parcialmente, los ingentes sacrificios que supone conducir un ayuntamiento histórico, liberal y constitucionalmente único. Concluyo que es casi seguro que aplicaron al pie de la letra un pensamiento de G.K.Chesterton, el gran ensayista inglés, que, hablando de los rateros, decía que éstos "respetaban la propiedad y que lo que simplemente deseaban era adquirirla para poder así respetarla de forma más perfecta".


