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Broche de oro sin subir al podio
LÍNEA DE FONDO
Broche de oro sin subir al podio
La gimnasta Almudena Cid dice adiós como el referente de un deporte de sacrificio y dificultad admirables
Carlos A. Díaz / Cdiaz@diariodecadiz.com | Actualizado 26.08.2008 - 01:00ALMUDENA Cid, la mejor gimnasta en la historia de la rítmica española, ha puesto un broche dorado a su carrera sin necesidad de colgarse una medalla. Su presencia en la final olímpica de Pekín, la cuarta consecutiva tras los Juegos de Atlanta, Sydney y Atenas, convierte a esta joven veterana de 28 años en un auténtico referente para un deporte de sacrificio y dificultad admirables. Tras Almudena no se vislumbra en nuestro país a ninguna promesa que pueda cubrir el inmenso vacío que deja la vitoriana. De hecho el equipo nacional no consiguió el pase a la lucha por los diplomas y el podio, sin duda un dato significativo a tener en cuenta para el próximo ciclo cuatrienal que concluirá con la apertura de Londres 2012. El incierto futuro de la rítmica española tampoco se verá favorecido por el trato que recibe en España la gimnasia en general. No es sólo una cuestión de las instituciones, que también, sino un problema más global, de cultura popular. Al fútbol, como deporte rey, nadie le tose, pero es que después cuentan con mejor trato otros colectivos como el baloncesto y el balonmano, e individualidades como el automovilismo, el motociclismo, el tenis o el golf. Todos ellos aportan estrellas al espectro mundial, e igualmente casi todos cobran como tales o, en el peor de los casos, como profesionales. Las gimnastas, en cambio, no pueden permitirse el lujo de llegar a vivir gracias a la práctica del deporte, salvo contadas excepciones como la propia Almudena, que a buen seguro garantizaría su porvenir simplemente impartiendo clases. Es una triste y cruda realidad. El futbolista de Primera, que no de elite, entrena dos horas diarias, cinco días a la semana; juega cuatro, cinco o seis partidos al mes, y económicamente resuelve su vida en unos pocos años. La gimnasta, sea de elite o no, trabaja seis, siete u ocho horas diarias y debe conformarse con formar parte de algún plan ADO de turno que le sirva como sustento. Si gana una medalla obtendrá el reconocimiento público y se hará una foto oficial. Si no, ni siquiera eso. Después, nada.


