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Vascos, bobadas y fútbol
hoja de ruta
Vascos, bobadas y fútbol
| Actualizado 30.06.2008 - 01:00ÍÑIGO Urkullu, el presidente del PNV, es de Bilbao. Como aquel del chiste, que se fue a afeitar y le dijo al barbero que lo hiciera a pelo, sin espuma de jabón. Preguntado por la Eurocopa, Urkullu contestó que como Euskadi no estaba, iba con Rusia. El fútbol lo domina todo. Tanto, que Ibarretxe y Urkullu han elegido un mal momento para su audaz y vil plan de secesión. En plena euforia por el éxito de la selección de fútbol, el orgullo español está a flor de piel. El balompié todo lo aglutina.
En vísperas del Mundial del 98 el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen dijo que la selección francesa estaba llena de negros y moros, que no representaban a la nación. Francia entera le desmintió; tras la victoria vitoreó a sus jugadores como a héroes. Con la victoria de España en la Eurocopa ha ocurrido la misma identificación. Pero siempre hay quien mete la pata. Urkullu iba con Rusia y el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, apoyaba a Turquía. Aunque ha habido seis jugadores nacidos en Cataluña en el equipo nacional. Y cuatro andaluces, cuatro madrileños, dos valencianos, dos asturianos, un vasco, un canario, un castellano manchego, un castellano leonés y un brasileño. Veintitrés españoles.
El fútbol ha sido un recurso dialéctico contra el referéndum organizado por PNV y EA, junto a la franquicia vasca de Izquierda Unida. Son curiosas las dimisiones sucesivas del PCE. Pasó de partido a movimiento en 1986, ocultó su ideología comunista y ahora abjura de su condición de español. El ministro del Interior, Rubalcaba, ha utilizado varios símiles futbolísticos para descalificar al lehendakari: "Se ha metido un gol en su propia portería"; "se tira en el área, para engañar al árbitro". Es peor. Ibarretxe había asegurado que nunca convocaría esta consulta sin un alto el fuego de los terroristas e Íñigo Urkullu prometió que en el texto a votación en el Parlamento vasco se condenaría a ETA. Falso por partida doble.
El PNV está a punto de tirar por la borda una trayectoria democrática de 113 años. Es innoble convocar esta consulta con el beneplácito de un terrorismo activo, que mata, extorsiona y amenaza al conjunto de la sociedad. Y el derecho a decidir es un concepto ambiguo: llevado hasta sus últimas consecuencias, nadie podría impedir a alaveses o vizcaínos separarse de una supuesta Euskadi independiente. Y pueblos, barrios y hasta bloques se autodeterminarían de un lado o de otro. La mesiánica propuesta de Ibarretxe llevaría a un queso de gruyère. La democracia constitucional tiene sus reglas.
Ayer, Urkullu no se atrevió a decir que iba con Alemania, harto de las críticas que le han llovido por su pasión rusa. "Bobadas", aseguró. Como el del chiste, el jefe del PNV no es del mismo Bilbao, sino de un pueblo de al lado. El del cuento acabó pidiendo jaboncillo para la cara y Urkullu deseó que ganara el mejor. Pero la mejor fue España. Bobo.
En vísperas del Mundial del 98 el líder ultraderechista Jean-Marie Le Pen dijo que la selección francesa estaba llena de negros y moros, que no representaban a la nación. Francia entera le desmintió; tras la victoria vitoreó a sus jugadores como a héroes. Con la victoria de España en la Eurocopa ha ocurrido la misma identificación. Pero siempre hay quien mete la pata. Urkullu iba con Rusia y el presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, apoyaba a Turquía. Aunque ha habido seis jugadores nacidos en Cataluña en el equipo nacional. Y cuatro andaluces, cuatro madrileños, dos valencianos, dos asturianos, un vasco, un canario, un castellano manchego, un castellano leonés y un brasileño. Veintitrés españoles.
El fútbol ha sido un recurso dialéctico contra el referéndum organizado por PNV y EA, junto a la franquicia vasca de Izquierda Unida. Son curiosas las dimisiones sucesivas del PCE. Pasó de partido a movimiento en 1986, ocultó su ideología comunista y ahora abjura de su condición de español. El ministro del Interior, Rubalcaba, ha utilizado varios símiles futbolísticos para descalificar al lehendakari: "Se ha metido un gol en su propia portería"; "se tira en el área, para engañar al árbitro". Es peor. Ibarretxe había asegurado que nunca convocaría esta consulta sin un alto el fuego de los terroristas e Íñigo Urkullu prometió que en el texto a votación en el Parlamento vasco se condenaría a ETA. Falso por partida doble.
El PNV está a punto de tirar por la borda una trayectoria democrática de 113 años. Es innoble convocar esta consulta con el beneplácito de un terrorismo activo, que mata, extorsiona y amenaza al conjunto de la sociedad. Y el derecho a decidir es un concepto ambiguo: llevado hasta sus últimas consecuencias, nadie podría impedir a alaveses o vizcaínos separarse de una supuesta Euskadi independiente. Y pueblos, barrios y hasta bloques se autodeterminarían de un lado o de otro. La mesiánica propuesta de Ibarretxe llevaría a un queso de gruyère. La democracia constitucional tiene sus reglas.
Ayer, Urkullu no se atrevió a decir que iba con Alemania, harto de las críticas que le han llovido por su pasión rusa. "Bobadas", aseguró. Como el del chiste, el jefe del PNV no es del mismo Bilbao, sino de un pueblo de al lado. El del cuento acabó pidiendo jaboncillo para la cara y Urkullu deseó que ganara el mejor. Pero la mejor fue España. Bobo.

