puente de ureña

Diccionarios bicentenarios

Rafael / Duarte | Actualizado 09.02.2012 - 01:00
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ACABA de publicarse, en una reedición actual, el Diccionario de los políticos, con las frases más usuales entre los mismos, escrito para divertimento de los que ya lo han sido y enseñanza de los que aún quieren serlo (1855), de Juan Rico y Amat, quién además de poeta, dramaturgo y periodista, había desempeñado algún cargo político gracias a la protección del partido moderado. Personaje de claras convicciones católicas y monárquicas, su Diccionario tiene no obstante la virtud, proclamada por él desde el prólogo y reconocida por todos los comentaristas de prensa de su época, de presentar un cuadro de la política española fundamentalmente imparcial, al definir sus voces, en lo que se llamó el bienio progresista recogiendo prácticamente todas las etiquetas políticas de la primera mitad del XIX: absolutista, anarquista, conservador, demócrata, doceañista, exaltado, jovellanista, liberal, moderado, progresista, republicano, además de comunismo y socialismo.

A ellas añade las de la guerra civil de 1833, carlista, cristino, que derivará en guiristino y que apocopará en nuestro castizo guiri actual, así como faccioso, ya ven que no es vocablo de la guerra civil de 1936, a los estreñidos con la memoria histérica que no histórica, o los demodés, montemolinista, realista o isabelino, así como la jergalidad añadida del palabrario usado en la perpetración de discursos: balancín, brujulear, camaleón, chafarote, cunero, empleomanía, guindilla, jamancio, pancista, pastelero, entre otros.

Ahora que La Isla y Cádiz andan con el doce y trece, debería tenerse en cuenta que dicha moda, la de crear diccionarios jocoso/político se inventó acá y que amén de la guerra real, aquellas Cortes mantuvieron una guerra enconada de palabras e ideas. Y qué mejor medio que una lista de palabras, un diccionario, para utilizarlo como arma, aunque su lexicografía fuese muy subjetiva. En Cádiz aparece el Diccionario Crítico-Burlesco de Bartolomé José Gallardo, 1812, y en 1813 un Diccionario Crítico-Serio en contraposición al burlesco de Francisco Aragonés y un Nuevo vocabulario filosófico-democrático, indispensable para todos los que deseen entender la nueva lengua revolucionaria, editado en Sevilla, de Lorenzo Thiulen. En el diccionario gaditano a mí, personalmente, lo que me llega al alma es la ubicación de la misma. Según Gallardo en el vocablo que recoge como 'fisilología', evidente errata por fisiología, diciendo: Ramo de la ciencia médica que enseña el oficio de las partes del cuerpo humano. "A los escritoides les conviene tener siquiera una tintura de esta ciencia; para, si se les ofrece hablar de alguna parte u órgano del cuerpo humano, no escribir adefesios como aquel autor de mis pecados, que hablando del cerebro y el diafragma estampó que en el cerebro u en el diafragma tenemos un hueso; el cual hueso, debiendo ser como todos insensible ni más ni menos que el hueso de una aceituna sevillana, es no obstante el alma, principio y fin de toda sensibilidad". Oé, menos mal que no la ubicaron en el culo, que casi, pues acaba diciendo en versos de cabo roto: Cual llamamos rabones á los mu... Cuando no tienen rabos en los cu...
1 comentario
  • 1 MOISES 09.02.2012, 08:48

    DICCIONARIO NUEVO LEXICO ACTUAL DE POLITICA CREADO EN BARES Y PLAZOLETAS CON TONO JACTOSO DE CLOTILDE EN MANO PARA COMPRENDER EL PUEBLO Y DEMAS ENEMISTADES EL RUMBO ACTUAL QUE EN CONCIENCIA DEBERIA APLICARSE OBTUSOS EN INSULA RADICAL

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