tribuna libre

Desencuentros en la 6ª fase

Daniel / Bastida | Actualizado 09.02.2012 - 01:00
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EN la ciudad de los Cien Palacios es patente que las cosas de palacio van despacio, y las obras también. Afortunadamente, el propósito de cimentar un casco urbano peatonalizado va tomando forma con las recién concluidas obras de la sexta fase de Urbanismo Comercial que comenzaron allá por el mes de septiembre de 2010. Pero de nuevo, como es menester cada vez que se hace algo en la ciudad, surgen las desavenencias y el desencuentro entre, por un lado, autoridades municipales urbanísticas, y por otro, ciudadanos y miembros de la oposición. Siempre tiene que haber pejigueras, que diría el otro. El juicio esgrimido por parte de los inconformistas se atiene a las diferencias entre el proyecto presupuestado aprobado -web del ayto/ perfil del contratante/ obras 2010 / 6ª fase de urbanismo comercial/ planos- y el resultado final.

Para calibrar la nueva fisonomía que han adquirido las calles que han sido objeto de dicha reforma, es decir, Palacios, Jesús de los Milagros, y el último tramo de la Avenida Micaela Aramburu, y constatar las razones de la tardanza de la faena y de la millonaria inversión efectuada, aplíquese un desglose que abarque tres aspectos: solería, arte, y hallazgos arqueológicos. Un simple paseo por El Puerto decimonónico será suficiente para ello.

Primeramente, se comprueba que el tipo de pavimento es idéntico al anteriormente usado en otras vías céntricas para no romper la homogeneidad, esto es, baldosas de granito gris o terrazo microgranallado que se espera tarde más tiempo en parchearse. En cuanto al arte elegido para el mobiliario destaca el estilo isabelino de las farolas, aunque en desarmonía con el de los escasos bancos y papeleras. Los restos arqueológicos encontrados durante los trabajos -pedruscos de una antigua red de saneamiento- también han entrado a formar parte del paisaje urbano hábilmente expuestos sobre dos bancos que sirven de pedestal. Conjunto ornamental de gran valor e impacto visual.

Finalmente, cotejando planos y resultado, es probable que al portuense de a pie le surja la siguiente interrogante: ¿A donde fueron a parar 27 papeleras, 10 bancos (2 con reposabrazos y respaldo), 10 contenedores (2 soterrados), y 5 aparcabicis? Misterio.
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