La primera piedra para el uso cultural de la muralla

Al Museo Litográfico que se abre este lunes le seguirán el de los Títeres y el previsto de Arqueología Industrial

José Antonio Hidalgo / Cádiz | Actualizado 13.06.2010 - 05:00
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Ha tardado, y mucho; pero ha valido la pena, y mucho. Mañana lunes abre sus puertas el Museo Litográfico, la primera gran apuesta cultural para que el frente de Puerta de Tierra se convierta en un complejo dedicado a la cultura y el ocio de primer orden en la ciudad. Han sido necesarios varios años de obras, parones y cambios en el proyecto, pero lo que el visitante podrá ver a partir del martes, tras la inauguración oficial en la tarde del lunes será un museo que nada tendrá que envidiar a otros de su categoría por lo que el largo tiempo invertido ha valido la pena.

Las instalaciones ocupan dependencias de la antigua Casa del Niño Jesús, en las bóvedas de San Roque, aunque la entrada se ubica en uno de los laterales del edificio, junto al arco de salida de intramuros de la muralla. Desde allí, a través de una escalera o un ascensor (el equipamiento está habilitado para personas con problemas de movilidad) se accede a las dos plantas en las que está dividido el museo.

Ciertamente, hacer atractivo un museo dedicado al legado de una antigua litografía, la creada en 1861 por el alemán Jorge Wassermann que la vendió nueve años más tarde a Nicolaus Müller, que fue catalogada como una de las mejores de todas las existentes en España, era una propuesta complicada. Sin embargo, el diseño elegido por el Ayuntamiento permite trasladar al visitante la historia de décadas de trabajo de la firma litográfica con acierto.

El propio entorno ayuda de forma ostensible. Las frías bóvedas del frente de Puerta Tierra se han convertido en un lugar acogedor gracias a la rehabilitación integral realizada en estas inmensas naves. Se han utilizado colores ocres para cubrir sus paredes, con techos en ladrillo vista y dejándose al descubierto trozos de los muros originales de la histórica fortificación.

Las modernas vitrinas, similares a las que se van a utilizar en el Centro de Arte Contemporáneo protegen muchas de las valiosas piezas de la colección. A través de espejos se puede leer también con facilidad lo escrito o dibujado en las grandes piedras calizas, procedentes de canteras de Baviera, y sobre las que se grababan los dibujos o escritos.

El Museo expone, así, las 1.040 piedras que componían la colección de Müller (medio centenar están cedidas a la Escuela de Arte), a la vez que se disponen en las seis grandes salas que componen el centro cultural de la maquinaria original utilizada en la imprenta.

Todos estos equipos están en perfecto funcionamiento y son en sí mismo el ejemplo más claro de la evolución de las técnicas impresoras. Así, la mayor pieza que se expone es una máquina litográfica plana con tracción manual y eléctrica que funciona a la perfección aunque fue construida en Francia en 1877. Junto a las piezas, se expone una extensa muestra del resultado final del trabajo realizado: decenas de carteles publicitarios, muchos a todo color, que se convierten a la vez en un recorrido por la propia historia de Cádiz de la última mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Se pueden ver así carteles originales en los que se promociona el veraneo en Cádiz o donde se venden mil y una marcas de vinos. Tampoco podía faltar un cartel de la Falange. Una colección que invita a editar lo más pronto posible un catálogo sobre la misma.

El complejo cuenta con una superficie de un millar de metros cuadrados. Junto a las salas expositiva se dispone también de un taller experimental. El viernes pasado, cuando Diario de Cádiz visitó el Museo, estaba pendiente la instalación de la máquina, centenaria también, y que debía ser trasladada por un proveedor privado.

Pendiente de contar en el futuro con una tienda propia, la Delegación Municipal de Cultura ha editado dos folletos explicativos sobre el Museo y sobre la propia industria litográfica.

El Museo Litográfico compartirá espacio en el futuro con el Museo de la Arqueología Industrial, del que sólo hay por el momento un cartel en la entrada al patio que da acceso a las bóvedas de San Roque. La pretensión del Ayuntamiento es ubicar en las naves que componen este antiguo cuartel una muestra de lo que fue la industria naval y tabaquera de la ciudad y, también, de la histórica fábrica de Vigorito. Hace unos meses la alcaldesa, Teófila Martínez, invitó a la dirección del Colegio Oficial de Ingenieros a participar en el diseño de un museo específico. En esta lateral de la Puerta de Tierra, el teniente de alcaldesa de Cultural, Antonio Castillo, también cabe la posibilidad de ubicar el Museo de la Prensa, proyectado por la APC. Las naves que quedan por rehabilitar y utilizar en San Roque ocupan una superficie que puede cuadruplicar a la utilizada por el Litográfico.

En el otro extremo, en las bóvedas de Santa Elena utilizadas en su día por los bomberos y por la farmacia municipal, el Ayuntamiento va a instalar el Museo del Títere Iberoamericano. Para la ejecución de las obras de reforma ya hay dinero, aportado por los fondos estatales, por lo que los trabajos están a punto de iniciarse y se alargarán unos siete meses, tras los cuales se amueblarían las dependencias.
1 comentario
  • 1 ¿QUÉPASARÁENEL2013? 14.06.2010, 01:28

    BLA, BLA, BLA, BLA. OS ASEGURO QUE AL OTRO DÍA, ESTE MUSEO CERRARÁ DE NUEVO SUS PUERTAS.

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