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Imaginación frente a la crisis
Flamenco
Imaginación frente a la crisis
Durante todo este año, la autoedición y los pequeños sellos han paliado con sus propuestas la casi inexistente apuesta realizada por las grandes firmas
Fermín Lobatón | Actualizado 28.12.2009 - 12:03En estos tiempos tan nombrados como difíciles, se puede afirmar que en el flamenco se sigue creando. Y se siguen editando discos. A pesar de la tan conocida crisis del sector, las grabaciones siguen constituyendo una vía expresiva a la que los artistas no renuncian. La cifra de producciones no es que sea muy elevada, y mantiene los mismos parámetros de los últimos años. Concretamente, entre discos de cante y de guitarra, más otros digamos que instrumentales, en este 2009 que termina, en nuestro país se han registrado más de medio centenar de discos flamencos. No todos, desde luego, han sido reseñados en esta sección; pero sí al menos la mitad de ellos. Lejos de toda disculpa, ese hecho viene a señalar una de las características -y a la vez deficiencia- del mercado actual, su más que irregular distribución. Esta realidad encuentra explicación en dos comportamientos de un sistema que, además de estar en regresión, sigue buscando nuevas fórmulas para los nuevos tiempos sin que ninguna de ellas llegue a cuajar. De un lado, los grandes sellos multinacionales editan poco y apuestan menos por sus propias grabaciones, porque una vez lanzadas no es que se desvivan en campañas de difusión. Por otro, se constatan dos fenómenos: la autoedición de los propios artistas y las producciones de pequeños sellos. El abaratamiento de los costes facilita este tipo de trabajos que, sin embargo, tampoco obtienen una distribución mínimamente aceptable, ya que en muchas ocasiones no son discos que se puedan encontrar con facilidad, sea esto comprensible o no. En cualquier caso, es un empeño loable ese de luchar contra el pirateo o los archivos compartidos en la red, un fenómeno con el que obligadamente hay que acostumbrarse a convivir.
En la red, como ya se sabe, está gran parte del futuro, pero en este país -aunque no se disponen de datos fiables- estamos muy lejos aún del estándar de negocio americano, por poner un ejemplo. Habrá que esperar a ver cómo evoluciona el nuevo portal, europeo por ahora, Spotify, para ver como se desarrolla la tendencia. De la misma red, y en España, es muy destacable la iniciativa del portal Flamenco-world.com que ya el año pasado inauguró sello discográfico con dos discos y este año ha vuelto a repetir con otros dos. Uno de ellos, Vientos Flamencos 2, del saxofonista Jorge Pardo, puede que sea el mejor disco instrumental del año. El otro, El espejo en que me miro, del cantaor jerezano David Lagos, es, sin duda, uno de los mejores de cante. Como escribía el compañero José Manuel Gamboa, "uno de los efectos colaterales de la crisis, por la parte positiva que nos toca, ha sido el goteo de un saludable muestrario de producciones que recogen flamenco de primera mano, directo y por derecho". Y así es, pues además del de Lagos, para el que fueron escritas esas líneas, también hay que contabilizar discos como el del granaíno Antonio Campos, En directo, Corral del Carbón; el del onubense Guillermo Cano, Cinco versos… y un corazón, o el del chiclanero Antonio Reyes, Viento Sur, con el que prácticamente inauguramos el año.
En el polo opuesto, casi cerrándolo y con una producción que hay que calificar de muy potente, está el de Pansequito, Un canto a la libertad, una producción debida al empeño de un productor privado, el gaditano Antonio Benítez, que ha puesto unos medios y unos acompañantes de lujo para un cantaor clásico. Dentro de los lanzamientos de las grandes discográficas encontramos el disco de directos de Enrique Morente (Universal) y el de copla de Miguel Poveda, un cantaor que también nos dejó una obra muy poco difundida, Cante i orquesta (Taller de Musics), con los arreglos, como en el de copla, de Joan Albert Amargós y la guitarra de Chicuelo. También se esperaba para este final de año el nuevo trabajo de José Mercé, Ruido, pero, al menos para quien esto escribe, permanece inédito.
Un capítulo aparte merecería el caso del sello independiente Nuevos Medios de Mario Pacheco, que nos ha dejado en el presente año tres producciones y las tres más que cuidadas. Además del disco del jerezano Tomasito, Y de lo mío qué -en el mejor de los sentidos, tan inclasificable como lo es él-, está el de la cantaora Mayte Martín, un bello trabajo que no es flamenco y en el que pone música y canta los poemas del periodista y escritor Manuel Alcántara. Aunque primero en el tiempo, el tercero de esos discos es el de la cantaora Tomasa Guerrero 'La Macanita', Sólo por eso, una producción de Ricardo Pachón. Con él pasamos al repaso de los discos de cantaoras, que no es que sean cantidad, pero entre los que se cuentan obras que merecen ser situadas entre lo mejor del año. Una de ellas es la de la gaditana Carmen de la Jara, Tesoros del cante antiguo gaditano, un trabajo primoroso en el que la cantaora repasa a través de 24 cantes casi toda la herencia del arte gaditano en el flamenco, que es mucha y grandiosa. Una obra con mucho estudio detrás que hay que escuchar con detenimiento, atendiendo a las muchas pautas que en ella se contienen. De otro carácter es el disco Mujerez, que es de mujeres y muy de Jerez. Juana la del Pipa, Tomasa La Macanita y Dolores Agujetas dejaron al principio del verano un trabajo de estudio con toda la fuerza que ellas saben poner en sus actuaciones. Fresco y racial, la reunión de estas tres grandes damas deja destellos de mucha jondura y esa emoción que te asalta cuando menos lo esperas, tal es el caso de una ronda de tonás que pone los vellos de punta. Y una observación sobre estos dos discos: el primero nace por iniciativa privada con diversos apoyos institucionales, y el segundo se debe a la producción de una entidad financiera vasca, la BBK, que ya el pasado año también financió otra grabación. Los hechos dan una idea de cómo está el patio. También en este año, han presentado sus primeras grabaciones tres jóvenes debutantes, pero con muchos años de carrera tras alguna de ellas. Son los casos de las almerienses María José y Montse Pérez y de María Toledo. Sus discos constituirían un ejemplo de lo antes señalado en cuanto a distribución.
Tan prolijo en otras ocasiones, el capítulo de guitarristas ha dejado este año una cosecha exigua. Se pueden contabilizar hasta una docena de títulos, pero la mayoría de ellos han pasado desapercibidos por las mismas razones antes expuestas. Es por ello por lo que, en lo referente a la sonanta de concierto, este año tan sólo habría que resaltar los discos de Vicente Amigo, Paseo de Gracia; de Juan Habichuela, Habas contadas, y de Javier Patino, Media vida. También es obra de un guitarrista, el catalán José Luis Montón, la grabación Flamenco Kids, que fue reseñada en esta sección y que constituye una de las creaciones más imaginativas y divertidas del año. Junto a los anteriores merece una mención especial el caso del guitarrista Niño Josele, que ha presentado dos grabaciones en apenas unos meses. En La venta del alma, el artista de Almería recopila una buena colección de composiciones flamencas para guitarra, pero es la que se editó a continuación, Española, la que constituye una obra creativa merecedora de toda la atención. Con ella sigue la senda de su trabajo de 2006, Paz, en el que versionó el repertorio del pianista de jazz Bill Evans, además de ahondar en un lenguaje propio e innovador para la guitarra flamenca.
En la red, como ya se sabe, está gran parte del futuro, pero en este país -aunque no se disponen de datos fiables- estamos muy lejos aún del estándar de negocio americano, por poner un ejemplo. Habrá que esperar a ver cómo evoluciona el nuevo portal, europeo por ahora, Spotify, para ver como se desarrolla la tendencia. De la misma red, y en España, es muy destacable la iniciativa del portal Flamenco-world.com que ya el año pasado inauguró sello discográfico con dos discos y este año ha vuelto a repetir con otros dos. Uno de ellos, Vientos Flamencos 2, del saxofonista Jorge Pardo, puede que sea el mejor disco instrumental del año. El otro, El espejo en que me miro, del cantaor jerezano David Lagos, es, sin duda, uno de los mejores de cante. Como escribía el compañero José Manuel Gamboa, "uno de los efectos colaterales de la crisis, por la parte positiva que nos toca, ha sido el goteo de un saludable muestrario de producciones que recogen flamenco de primera mano, directo y por derecho". Y así es, pues además del de Lagos, para el que fueron escritas esas líneas, también hay que contabilizar discos como el del granaíno Antonio Campos, En directo, Corral del Carbón; el del onubense Guillermo Cano, Cinco versos… y un corazón, o el del chiclanero Antonio Reyes, Viento Sur, con el que prácticamente inauguramos el año.
En el polo opuesto, casi cerrándolo y con una producción que hay que calificar de muy potente, está el de Pansequito, Un canto a la libertad, una producción debida al empeño de un productor privado, el gaditano Antonio Benítez, que ha puesto unos medios y unos acompañantes de lujo para un cantaor clásico. Dentro de los lanzamientos de las grandes discográficas encontramos el disco de directos de Enrique Morente (Universal) y el de copla de Miguel Poveda, un cantaor que también nos dejó una obra muy poco difundida, Cante i orquesta (Taller de Musics), con los arreglos, como en el de copla, de Joan Albert Amargós y la guitarra de Chicuelo. También se esperaba para este final de año el nuevo trabajo de José Mercé, Ruido, pero, al menos para quien esto escribe, permanece inédito.
Un capítulo aparte merecería el caso del sello independiente Nuevos Medios de Mario Pacheco, que nos ha dejado en el presente año tres producciones y las tres más que cuidadas. Además del disco del jerezano Tomasito, Y de lo mío qué -en el mejor de los sentidos, tan inclasificable como lo es él-, está el de la cantaora Mayte Martín, un bello trabajo que no es flamenco y en el que pone música y canta los poemas del periodista y escritor Manuel Alcántara. Aunque primero en el tiempo, el tercero de esos discos es el de la cantaora Tomasa Guerrero 'La Macanita', Sólo por eso, una producción de Ricardo Pachón. Con él pasamos al repaso de los discos de cantaoras, que no es que sean cantidad, pero entre los que se cuentan obras que merecen ser situadas entre lo mejor del año. Una de ellas es la de la gaditana Carmen de la Jara, Tesoros del cante antiguo gaditano, un trabajo primoroso en el que la cantaora repasa a través de 24 cantes casi toda la herencia del arte gaditano en el flamenco, que es mucha y grandiosa. Una obra con mucho estudio detrás que hay que escuchar con detenimiento, atendiendo a las muchas pautas que en ella se contienen. De otro carácter es el disco Mujerez, que es de mujeres y muy de Jerez. Juana la del Pipa, Tomasa La Macanita y Dolores Agujetas dejaron al principio del verano un trabajo de estudio con toda la fuerza que ellas saben poner en sus actuaciones. Fresco y racial, la reunión de estas tres grandes damas deja destellos de mucha jondura y esa emoción que te asalta cuando menos lo esperas, tal es el caso de una ronda de tonás que pone los vellos de punta. Y una observación sobre estos dos discos: el primero nace por iniciativa privada con diversos apoyos institucionales, y el segundo se debe a la producción de una entidad financiera vasca, la BBK, que ya el pasado año también financió otra grabación. Los hechos dan una idea de cómo está el patio. También en este año, han presentado sus primeras grabaciones tres jóvenes debutantes, pero con muchos años de carrera tras alguna de ellas. Son los casos de las almerienses María José y Montse Pérez y de María Toledo. Sus discos constituirían un ejemplo de lo antes señalado en cuanto a distribución.
Tan prolijo en otras ocasiones, el capítulo de guitarristas ha dejado este año una cosecha exigua. Se pueden contabilizar hasta una docena de títulos, pero la mayoría de ellos han pasado desapercibidos por las mismas razones antes expuestas. Es por ello por lo que, en lo referente a la sonanta de concierto, este año tan sólo habría que resaltar los discos de Vicente Amigo, Paseo de Gracia; de Juan Habichuela, Habas contadas, y de Javier Patino, Media vida. También es obra de un guitarrista, el catalán José Luis Montón, la grabación Flamenco Kids, que fue reseñada en esta sección y que constituye una de las creaciones más imaginativas y divertidas del año. Junto a los anteriores merece una mención especial el caso del guitarrista Niño Josele, que ha presentado dos grabaciones en apenas unos meses. En La venta del alma, el artista de Almería recopila una buena colección de composiciones flamencas para guitarra, pero es la que se editó a continuación, Española, la que constituye una obra creativa merecedora de toda la atención. Con ella sigue la senda de su trabajo de 2006, Paz, en el que versionó el repertorio del pianista de jazz Bill Evans, además de ahondar en un lenguaje propio e innovador para la guitarra flamenca.










