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La leyenda del indomableEn busca del tiempo perdidoTierra de nadie
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La leyenda del indomableEn busca del tiempo perdidoTierra de nadie
Isaac Lobatón / Désirée Ortega Cerpa / Désirée Ortega Cerpa | Actualizado 19.09.2008 - 05:00Había expectación por disfrutar del filme de Julien Temple sobre la vida de Joe Strummer, un gran especialista en las nobles artes del aforismo y del mote que, más que probablemente, habría lamentado la prescindible modificación del título original de la película (The future is unwritten) en su traducción.
Al margen de cuestiones administrativas, Julien Temple, que ya abordó en La mugre y la furia la historia de los Sex Pistols, el otro gran nombre del punk británico, ofrece al espectador un retrato detallista y riguroso. El tremendo arsenal de imágenes de archivo es combinado con testimonios de amigos; unos más valiosos que otros.
Con estos elementos, Temple recorre las diversas etapas vitales del músico en una obra cuya máxima virtud es la total ausencia de concesiones. Y es que, llevados al extremo, el alto nivel de exigencia consigo mismo y la ejemplar capacidad autocrítica conformaban un ingrediente más para incrementar el número de zonas oscuras y contradicciones en las que solía incurrir Joe Strummer. Los invitados, y con ellos el director, no escurren el bulto ante una realidad que conforma la otra faceta de una de las mentes musicales más abiertas, inquietas y lúcidas que ha dado el Reino Unido.
Por su parte, Nothink, con la implacable pegada de su directo, se encargaron de que el programa de conciertos de esta edición continúe sumando puntos día a día.
El investigador histórico es un detective que a veces se encuentra con lo que no se quiere recordar. Feldpost 23558 describe las pesquisas en torno a un familiar que participó en la División Azul. En los testimonios y entrevistas, contrastan las reticencias de los parientes con el entusiasmo de los que estuvieron en primera línea, en un interesante mosaico del pasado recobrado y sus consecuencias. Bon aire es una retrospección íntima de ancianos anónimos que en una residencia aguardan en la sala de espera a que se les llame para la última cita. Aunque cada uno encara la situación según su talante, un tinte de nostalgia baña el documental.
Las fronteras son brechas ilusorias y artificiales que dibujamos en mapas que nunca son sinónimos de los territorios. Sin embargo, para conformar su identidad, el ser humano parece necesitar compartir señas de identidad con un grupo y contraponerlo con otro.
En Fronteiras, la alteridad se despliega en el ámbito geográfico de Asturias, Galicia y Portugal, describiendo un continuum lingüístico que se desmenuza en tonalidades de galego-asturiano, asturiano-galego, galego-portugués, fala, bable, etc., y modalidades diversas de una misma actividad cultural.
Todo el documental parece centrarse en aquellos que buscan lo que separa y no lo que une. Pero en un golpe de manivela final, los que parecen ser enemigos irreconciliables, son, en realidad, amigos, compañeros, familiares o parejas, conscientes de disfrutar de una diversidad que se expresa, en el fondo, en latín vulgar.
Por otro lado, la cinta Euroafricans se revela como una optimista apuesta por el futuro de África, reivindicando elementos culturales propios en lo que parece una propuesta con cierto aire descabellado: crear una moneda africana y emitir billetes de "euroafricans", canjeables por sus correspondientes europeos.
El colorido, junto con la una banda sonora fresca, rítmica y poderosa, enmarca todo el trabajo, trasmitiendo al espectador el vigor de un continente que quiere sacudirse las penurias y despertar para que el mundo tiemble.
Al margen de cuestiones administrativas, Julien Temple, que ya abordó en La mugre y la furia la historia de los Sex Pistols, el otro gran nombre del punk británico, ofrece al espectador un retrato detallista y riguroso. El tremendo arsenal de imágenes de archivo es combinado con testimonios de amigos; unos más valiosos que otros.
Con estos elementos, Temple recorre las diversas etapas vitales del músico en una obra cuya máxima virtud es la total ausencia de concesiones. Y es que, llevados al extremo, el alto nivel de exigencia consigo mismo y la ejemplar capacidad autocrítica conformaban un ingrediente más para incrementar el número de zonas oscuras y contradicciones en las que solía incurrir Joe Strummer. Los invitados, y con ellos el director, no escurren el bulto ante una realidad que conforma la otra faceta de una de las mentes musicales más abiertas, inquietas y lúcidas que ha dado el Reino Unido.
Por su parte, Nothink, con la implacable pegada de su directo, se encargaron de que el programa de conciertos de esta edición continúe sumando puntos día a día.
El investigador histórico es un detective que a veces se encuentra con lo que no se quiere recordar. Feldpost 23558 describe las pesquisas en torno a un familiar que participó en la División Azul. En los testimonios y entrevistas, contrastan las reticencias de los parientes con el entusiasmo de los que estuvieron en primera línea, en un interesante mosaico del pasado recobrado y sus consecuencias. Bon aire es una retrospección íntima de ancianos anónimos que en una residencia aguardan en la sala de espera a que se les llame para la última cita. Aunque cada uno encara la situación según su talante, un tinte de nostalgia baña el documental.
Las fronteras son brechas ilusorias y artificiales que dibujamos en mapas que nunca son sinónimos de los territorios. Sin embargo, para conformar su identidad, el ser humano parece necesitar compartir señas de identidad con un grupo y contraponerlo con otro.
En Fronteiras, la alteridad se despliega en el ámbito geográfico de Asturias, Galicia y Portugal, describiendo un continuum lingüístico que se desmenuza en tonalidades de galego-asturiano, asturiano-galego, galego-portugués, fala, bable, etc., y modalidades diversas de una misma actividad cultural.
Todo el documental parece centrarse en aquellos que buscan lo que separa y no lo que une. Pero en un golpe de manivela final, los que parecen ser enemigos irreconciliables, son, en realidad, amigos, compañeros, familiares o parejas, conscientes de disfrutar de una diversidad que se expresa, en el fondo, en latín vulgar.
Por otro lado, la cinta Euroafricans se revela como una optimista apuesta por el futuro de África, reivindicando elementos culturales propios en lo que parece una propuesta con cierto aire descabellado: crear una moneda africana y emitir billetes de "euroafricans", canjeables por sus correspondientes europeos.
El colorido, junto con la una banda sonora fresca, rítmica y poderosa, enmarca todo el trabajo, trasmitiendo al espectador el vigor de un continente que quiere sacudirse las penurias y despertar para que el mundo tiemble.












