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La crisis golpea con fuerza al equipamiento del hogar y los materiales de obra
La crisis golpea con fuerza al equipamiento del hogar y los materiales de obra
La fuerte bajada del consumo, “la real y la psicológica”, amenaza a un sector machacado por la competencia desleal y la asiática
B.R., Cádiz | Actualizado 31.10.2009 - 18:11Un conocido comerciante de Chipiona hacía recientemente esta reflexión: "El comercio está sufriendo tres crisis : una real, otra psicológica y la procedente del Este".
La primera es la recesión mundial, que se ha generalizado a todos los sectores y provoca una reducción "real" del consumo a causa del incremento del paro y el descenso de los ingresos en los hogares.
La segunda, la psicológica, es la que está machacando al comercio porque ha dado lugar a un retraimiento del gasto sin un motivo objetivo o cierto, sino que, simplemente, obedece a la prudencia o miedo infundido por la crisis y globalizado a través de comunicación.
Y la tercera no es otra que la crisis generada por la proliferación de los bazares asiáticos, que no es una competencia más, sino una directa porque está puerta con puerta, y muy dura, porque absorbe un mercado importante con unos costes mínimos.
Éste es el diagnóstico de la situación actual del sector.
La receta para atajarlo la ofrece el secretario general de la Federación de Comercio de la provincia (Fedeco), José Luis Ferrer: "Tenemos que reducir el componente psicológico agudizando el ingenio con campañas nuevas, mejores precios...hay que salvar esta situación".
Ferrer es optimista porque entiende que parte del descenso de las ventas se debe a ese factor subjetivo y, a su juicio, éste puede superarse.
"Es normal que el parado contenga sus gastos y tenga desconfianza, pero la gran mayoría de ciudadanos, como los que trabajan en la Administración -que en la provincia hay muchos- o en sectores que no se han visto afectados por la crisis , tienen unas condiciones económicas iguales o mejores porque hay menor inflación, ha bajado el Euríbor y tampoco se hacen grandes inversiones como antes".
La conclusión ante este panorama es obvia: "Hay dinero sobrante que se puede dedicar al consumo".
Con este razonamiento es normal que el secretario de Comercio llame a la esperanza, aunque sólo sea porque "más abajo ya no se puede caer".
Eso sí, no todos los sectores tendrán la misma facilidad de recuperación debido a la fuerte caída que han sufrido.
Los más dañados han sido el sector de equipamiento del hogar, desde los muebles a las puertas o los electrodomésticos, y el de materiales de construcción, que, lógicamente, se ha visto arrastrado por el desplome del mercado inmobiliario.
Otro golpeado con virulencia es el del metal, sobre todo los concesionarios, "que están pasándolo muy mal".
Es la cara más negativa de la radiografía que realiza José Luis Ferrer, pero también hay una parte buena, o, al menos, no tan mala.
El negocio textil y el de la piel también han disminuido, pero lo han hecho "en unas cantidades asumibles".
En la lucha contra esta nueva época adversa, el pequeño comercio, combativo como ninguno y acostumbrado a remontar constantes baches, tiene varias ventajas frente a las grandes superficies.
"Una flexibilidad mayor y, por ello, una mejor capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias; un público fiel que cree en este tipo de comercio especializado; y que las grandes superficies se están haciendo ahora la competencia entre ellas", concluye Ferrer.
La primera es la recesión mundial, que se ha generalizado a todos los sectores y provoca una reducción "real" del consumo a causa del incremento del paro y el descenso de los ingresos en los hogares.
La segunda, la psicológica, es la que está machacando al comercio porque ha dado lugar a un retraimiento del gasto sin un motivo objetivo o cierto, sino que, simplemente, obedece a la prudencia o miedo infundido por la crisis y globalizado a través de comunicación.
Y la tercera no es otra que la crisis generada por la proliferación de los bazares asiáticos, que no es una competencia más, sino una directa porque está puerta con puerta, y muy dura, porque absorbe un mercado importante con unos costes mínimos.
Éste es el diagnóstico de la situación actual del sector.
La receta para atajarlo la ofrece el secretario general de la Federación de Comercio de la provincia (Fedeco), José Luis Ferrer: "Tenemos que reducir el componente psicológico agudizando el ingenio con campañas nuevas, mejores precios...hay que salvar esta situación".
Ferrer es optimista porque entiende que parte del descenso de las ventas se debe a ese factor subjetivo y, a su juicio, éste puede superarse.
"Es normal que el parado contenga sus gastos y tenga desconfianza, pero la gran mayoría de ciudadanos, como los que trabajan en la Administración -que en la provincia hay muchos- o en sectores que no se han visto afectados por la crisis , tienen unas condiciones económicas iguales o mejores porque hay menor inflación, ha bajado el Euríbor y tampoco se hacen grandes inversiones como antes".
La conclusión ante este panorama es obvia: "Hay dinero sobrante que se puede dedicar al consumo".
Con este razonamiento es normal que el secretario de Comercio llame a la esperanza, aunque sólo sea porque "más abajo ya no se puede caer".
Eso sí, no todos los sectores tendrán la misma facilidad de recuperación debido a la fuerte caída que han sufrido.
Los más dañados han sido el sector de equipamiento del hogar, desde los muebles a las puertas o los electrodomésticos, y el de materiales de construcción, que, lógicamente, se ha visto arrastrado por el desplome del mercado inmobiliario.
Otro golpeado con virulencia es el del metal, sobre todo los concesionarios, "que están pasándolo muy mal".
Es la cara más negativa de la radiografía que realiza José Luis Ferrer, pero también hay una parte buena, o, al menos, no tan mala.
El negocio textil y el de la piel también han disminuido, pero lo han hecho "en unas cantidades asumibles".
En la lucha contra esta nueva época adversa, el pequeño comercio, combativo como ninguno y acostumbrado a remontar constantes baches, tiene varias ventajas frente a las grandes superficies.
"Una flexibilidad mayor y, por ello, una mejor capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias; un público fiel que cree en este tipo de comercio especializado; y que las grandes superficies se están haciendo ahora la competencia entre ellas", concluye Ferrer.
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