Tragedia en la isla del fin del mundo

El número de desplazados tamiles en penosas condiciones de vida ha despertado la alerta internacional con llamamientos de ayuda humanitaria y la evacuación de ancianos, niños y mujeres embarazadas

Amal Jayasinghe / Colombo | Actualizado 28.04.2009 - 05:03
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Centenares de civiles desplazados por la guerra se refugian en una aldea del norte de la isla.

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175.714

Unos 175.000 civiles tamiles se hacinan, sin apenas asistencia médica, agua y comida, en campos de desplazados bajo control del Ejército de Sri Lanka, que aseguró ayer que sus tropas dejarán de bombardear o usar armas pesadas contra el último reducto guerrillero tamil.

El drama de la población tamil, desplazada en masa por el último año de hostilidades, ha despertado la alerta internacional con llamamientos de ayuda humanitaria y sugerencias de evacuación que el Gobierno rechazó.

Sólo desde la semana pasada, 103.000 personas han huido de la franja de tierra costera del distrito de Mullaitivu en la que resisten unos cientos de guerrilleros de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE), contra los que el Ejército ha lanzado su ofensiva final tras 25 años de lucha.

En un comunicado, el coordinador humanitario de la ONU en Sri Lanka, Neil Buhne, advirtió que este "éxodo repentino" ha saturado los campos de desplazados y llamó a la entrega urgente de fondos para atender sus necesidades más básicas de agua, comida, ropa y cobijo.

"He visto niños con diarrea, niños y mujeres malnutridos, heridas sin atender y gente vestida con harapos", describió Buhne, tras regresar a Colombo de una visita a los campos de Vavuniya (norte), que acogen a 80.000 civiles. Buhne recordó que la ONU apenas consiguió un tercio de los 155 millones de dólares que había pedido en febrero para atender a los tamiles que huían de los combates, intensificados en enero. Desde entonces, la ONU calcula en 4.500 los civiles fallecidos por las hostilidades.

La ONU pidió al Gobierno que disponga de más terrenos y edificios públicos para acoger a los miles de desplazados, y que "libere" rápidamente a aquellos "que no suponen una amenaza para la seguridad" como ancianos, discapacitados, niños y mujeres embarazadas, así como a los trabajadores humanitarios que mantiene retenidos.

El Gobierno cifró en 175.714 el número de desplazados y convino en que "se enfrenta a una situación de emergencia humanitaria", en palabras del ministro de Exteriores, Rohitha Bogollagama, en una reunión con el cuerpo diplomático en Colombo.

El ministro pidió asistencia humanitaria y también para el desminado y la reconstrucción de infraestructura del antiguo territorio del LTTE en el norte y este de Sri Lanka, que consideró imprescindibles antes de poder evacuar a los civiles de los campos para desplazados.

Bogollagama agradeció el llamamiento de la ONU al LTTE para que se rinda, pero rechazó las críticas a su Gobierno y calificó de "ridículas" las denuncias de muertes civiles y de "incongruentes" las afirmaciones de que el Ejército ha bombardeado el reducto guerrillero.

La franja de tierra donde resiste el LTTE, rodeada por fortificaciones guerrilleras, había sido declarada "zona segura" por el Gobierno, lo que llevó a una masa de civiles a buscar refugio en ella.
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