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- Crítica: El absurdo subrayado
Crítica: El absurdo subrayado
Crítica: El absurdo subrayado
La compañía venezolana Grupo Actoral 80 representó la obra 'Final de partida' del Premio Nobel irlandés Samuel Beckett en el Baluarte de la Candelaria
Javier Miranda | Actualizado 29.10.2009 - 10:09GrupoActoral 80. País: Venezuela. Autor: Samuel Beckett. Dirección: Héctor Manrique. Intérpretes: Juvel Vielma, Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez, Melissa Wolf. Lugar y día: Sala Tía Norica, 27 de octubre
Para Samuel Beckett, uno de los Premios Nobel de Literatura cuyo nombre es medianamente popular, la crisis del mundo es algo más que decadencia, como otros autores se han encargado de documentar. El atípico grupo protagonista representa situaciones propias del irlandés que escribía en francés. Una dominación patológica entre ese infernal ciego y su sirviente, que no puede romper el círculo vicioso que lo une a él. Junto a ellos los padres del invidente, reducidos a la mínima expresión humana. Tal vez sean habitantes de un paisaje postnuclear o tal vez no, pero la situación es casi abstracta. No hace falta una justificación para tanta violencia latente y tanta crueldad, es así porque es así, en sintonía con la radicalidad del pensamiento de Beckett, que no daba a nuestra condición humana ninguna oportunidad. El resultado es una de las obras más amargas nunca escritas, de una dureza moral intolerable -al menos Estragón y compañía tenían la esperanza de que viniese algún día Godot- y que asusta pensar que medio siglo después de ser concebida sigue vigente.
Los venezolanos de Actoral 80 sirvieron con eficacia este cruel clásico del siglo XX, pero a veces se le fue la mano en lo grotesco. A veces no es bueno confundir en escena el absurdo de las situaciones con su exageración, cuando el sinsentido en frío es mucho más efectivo e hiriente que gritado, y el grupo en algún momento subraya demasiado las situaciones. Pero fue una buena ilustración a pesar de sus defectos de un texto nada políticamente correcto que sigue siendo un revulsivo a nuestras conciencias.
Para Samuel Beckett, uno de los Premios Nobel de Literatura cuyo nombre es medianamente popular, la crisis del mundo es algo más que decadencia, como otros autores se han encargado de documentar. El atípico grupo protagonista representa situaciones propias del irlandés que escribía en francés. Una dominación patológica entre ese infernal ciego y su sirviente, que no puede romper el círculo vicioso que lo une a él. Junto a ellos los padres del invidente, reducidos a la mínima expresión humana. Tal vez sean habitantes de un paisaje postnuclear o tal vez no, pero la situación es casi abstracta. No hace falta una justificación para tanta violencia latente y tanta crueldad, es así porque es así, en sintonía con la radicalidad del pensamiento de Beckett, que no daba a nuestra condición humana ninguna oportunidad. El resultado es una de las obras más amargas nunca escritas, de una dureza moral intolerable -al menos Estragón y compañía tenían la esperanza de que viniese algún día Godot- y que asusta pensar que medio siglo después de ser concebida sigue vigente.
Los venezolanos de Actoral 80 sirvieron con eficacia este cruel clásico del siglo XX, pero a veces se le fue la mano en lo grotesco. A veces no es bueno confundir en escena el absurdo de las situaciones con su exageración, cuando el sinsentido en frío es mucho más efectivo e hiriente que gritado, y el grupo en algún momento subraya demasiado las situaciones. Pero fue una buena ilustración a pesar de sus defectos de un texto nada políticamente correcto que sigue siendo un revulsivo a nuestras conciencias.
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Más grotesco que la obra no hay nada. Estos bacanes lo que hicieron es adentrarse en la piel del autor. Era desgarrador verlos. En colombia he visto 10 veces esta obra y nunca tan en los tuétanos de los actores. Verlos después caminando y darnos cuenta que eran unos ninos era lo mejor
Sólo por lo que hicieron los actores es para llenarlos de estrella, tanta chorrada con estrellas y estos locos que son artistas te pones mezquino. Para mi fueron lo mejor del festival a la par de nacho
Sigues sin enterarte. Qué has aprendio en estos años. . . Pero si solo tienes el fitr para ver buen teatro. . . tonto