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Protesta ante el BBVA por el interés excesivo de un producto bancario
Protesta ante el BBVA por el interés excesivo de un producto bancario
El empresario de carpintería Salvador Fernández firmó un contrato de cobertura de tipo de interés que según afirma puede hundir su pyme, y pide renegociar con la entidad
C.Benjumeda / El Puerto | Actualizado 16.03.2010 - 08:58Le ha costado mucho dar el paso, pero finalmente Salvador Fernández Sánchez decidió ayer vencer su vergüenza inicial y plantarse frente a la sucursal bancaria del Banco de Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) en la calle Larga esquina con Ganado para protestar contra un producto financiero que le está suponiendo un alto desembolso económico y que se declara incapaz de soportar en la situación actual de crisis económica.
Salvador Fernández es dueño de una modesta empresa de carpintería, situada en la calle Postigo (carpintería Ferga), que lleva abierta desde hace 30 años. En los buenos tiempos tuvo contratados hasta 11 trabajadores, pero en la actualidad la plantilla se ha ido reduciendo hasta quedar reducida a tres personas, debido a la caída general en los encargos de obras de carpintería.
La difícil situación de su empresa, unida a los vaivenes del mercado financiero, le llevaron en mayo de 2007 a firmar con el BBVA lo que se conoce como Contrato de Cobertura de Tipos de Interés, para evitar quedar sometido a la hora de cobrar los pagarés con los que abonaban sus clientes a unos tipos de interés que cada día eran más elevados y que perjudicaban enormemente a su pequeño negocio. Para evitar esas fluctuaciones buscó cobertura financiera y pactó con dicho banco la aplicación de un tipo de interés fijo del 4,35% que se abonaría en todas las operaciones para el cobro de los pagarés.
En un momento en que los tipos de interés no paraban de subir, se aferró al contrato (denominado clip de intereses o swap) como la tabla de salvación de su pyme, pero cuando los intereses comenzaron a bajar (hasta el 1%) y con un tipo de interés fijo e inamovible las cuentas dejaron de salir y su carpintería, ya de por sí tocada por la crisis, amenaza con hundirse arrastrando a sus empleados. Y es que tal como afirma el empresario, las cuotas que está pagando a la entidad bancaria, incluso sin realizar ningún tipo de operaciones, alcanzan los 1.700 euros cada trimestre. El desesperado empresario afirma que hay al menos otros 40 dueños de pymes en la ciudad de El Puerto que se encuentran en su situación, a los que ayer llamó a "unirse a la protesta" en una pancarta instalada frente a la entidad bancaria. Respecto a la posición del banco, que ayer no ofreció ninguna versión a este Diario, Salvador Fernández ha manifestado que sus correos electrónicos y peticiones para una reunión con los directivos no son atendidas: "Queremos negociar, pero no quieren", lamentó el afectado, que adelanta que permanecerá hasta el viernes enfrente del BBVA, tras lo cual "y si esto no se soluciona", trasladará su reivindicación a Sevilla y a la sede central de la entidad en Madrid. Todo ello con el objetivo de salvar su modesta carpintería y para no verse abocado a un posible cierre que afecta ya a demasiadas pymes andaluzas.
Salvador Fernández es dueño de una modesta empresa de carpintería, situada en la calle Postigo (carpintería Ferga), que lleva abierta desde hace 30 años. En los buenos tiempos tuvo contratados hasta 11 trabajadores, pero en la actualidad la plantilla se ha ido reduciendo hasta quedar reducida a tres personas, debido a la caída general en los encargos de obras de carpintería.
La difícil situación de su empresa, unida a los vaivenes del mercado financiero, le llevaron en mayo de 2007 a firmar con el BBVA lo que se conoce como Contrato de Cobertura de Tipos de Interés, para evitar quedar sometido a la hora de cobrar los pagarés con los que abonaban sus clientes a unos tipos de interés que cada día eran más elevados y que perjudicaban enormemente a su pequeño negocio. Para evitar esas fluctuaciones buscó cobertura financiera y pactó con dicho banco la aplicación de un tipo de interés fijo del 4,35% que se abonaría en todas las operaciones para el cobro de los pagarés.
En un momento en que los tipos de interés no paraban de subir, se aferró al contrato (denominado clip de intereses o swap) como la tabla de salvación de su pyme, pero cuando los intereses comenzaron a bajar (hasta el 1%) y con un tipo de interés fijo e inamovible las cuentas dejaron de salir y su carpintería, ya de por sí tocada por la crisis, amenaza con hundirse arrastrando a sus empleados. Y es que tal como afirma el empresario, las cuotas que está pagando a la entidad bancaria, incluso sin realizar ningún tipo de operaciones, alcanzan los 1.700 euros cada trimestre. El desesperado empresario afirma que hay al menos otros 40 dueños de pymes en la ciudad de El Puerto que se encuentran en su situación, a los que ayer llamó a "unirse a la protesta" en una pancarta instalada frente a la entidad bancaria. Respecto a la posición del banco, que ayer no ofreció ninguna versión a este Diario, Salvador Fernández ha manifestado que sus correos electrónicos y peticiones para una reunión con los directivos no son atendidas: "Queremos negociar, pero no quieren", lamentó el afectado, que adelanta que permanecerá hasta el viernes enfrente del BBVA, tras lo cual "y si esto no se soluciona", trasladará su reivindicación a Sevilla y a la sede central de la entidad en Madrid. Todo ello con el objetivo de salvar su modesta carpintería y para no verse abocado a un posible cierre que afecta ya a demasiadas pymes andaluzas.
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