La recompensa a la constancia

Ocho jóvenes con Síndrome de Down trabajan en empresas de la localidad gracias a la intervención de Asodown · Desempeñan labores relacionadas con la hostelería, la reposición y la lavandería

Víctor Lucas / Chiclana | Actualizado 02.08.2010 - 01:00
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Juan prepara una de las mesas en el restaurante.

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Jesús y Ramiro disponen el desayuno para el bufé del hotel.

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Susana trocea unos huevos en la cocina del establecimiento.

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El año pasado, un reducido grupo de jóvenes con síndrome de Down, que pertenecían a la asociación Asodown, fueron contratados por el hotel Valentín situado en la costa de Chiclana. La experiencia fue tan positiva que los responsables del hotel decidieron repetir y ampliar la contratación de trabajadores de esta asociación. No obstante, sus contratos son, únicamente de cuatro meses, y necesitan acuerdos más extensos para obtener la subvención de la Junta de Andalucía. Para ello se ofreció Ávila, que contrató para seis meses, tiempo mínimo estipulado por la Junta, a uno de los miembros de Asodown.

La historia arranca desde un programa andaluz de empleo con apoyo donde enseñan, a personas con discapacidades, una serie de trabajos genéricos con cuyos conocimientos podrán desempeñar un empleo. Desde el momento en que los futuros trabajadores están formados, previo paso por ECA (Empleo Con Apoyo), la propia asociación se encarga de seleccionar quienes pueden desempeñar los trabajos que las empresas cercanas ofrecen a Asodown. Suelen tardar una media de 1 año en formar a una persona que probablemente no haya tenido contacto con el trabajo específico que se le pide. En cualquier caso, nunca son obligados a trabajar en algún sitio que no quieran ya que ellos son perfectamente conscientes tanto de sus limitaciones como de sus preferencias. El caso de María de los Santos es ilustrativo porque fue ella misma quien decidió rechazar un trabajo de camarera en alguno de los hoteles de la playa debido a que no se sentía preparada para el empleo. En su lugar, informó a su coordinadora del interés que tenía por desempeñar otro trabajo que se adaptara mejor a sus cualidades. En la actualidad, se muestra satisfecha reponiendo los estantes vacíos de la tienda 'En camino'.

De esta forma, después formarse, de una forma general, en ECA y de otra más específica en la propia asociación, estas personas pueden desempeñar su empleo con absoluta normalidad en sus respectivos puestos de trabajos y con unos contratos idénticos a los de sus compañeros. No obstante nunca trabajan más allá de las dos horas ni tampoco pueden hacerlo solos. Verónica Domínguez, preparadora laboral de Asodown, es la encargada de supervisar, uno por uno, el trabajo de cada uno de los trabajadores. Su tarea consiste, en términos más técnicos en dotar a los miembros de la asociación de una formación prelaboral, buscarles un empleo acorde con sus características e insertarlos en sus respectivos puestos de trabajo. Todo esto se traduce en la práctica, a una extensa jornada laboral consistente en acompañar a todos y cada uno de los 8 jóvenes que trabajan actualmente para controlar sus respectivas labores.

Los responsables de los hoteles coinciden en la eficiencia de todos estos trabajadores. Se muestran sorprendidos por la celeridad en el aprendizaje de las tareas así como en el empeño con que realizan su trabajo. Cierto es que existía el miedo inicial a un posible rechazo de los huéspedes, sospecha que desapareció cuando iniciaron su contrato. Algunos clientes fijos les traen regalos e incluso solicitan que estén el año próximo cuando vuelvan a venir de vacaciones.

En otros hoteles, como el Sol Sancti Petri, la integración de los trabajadores con Síndrome de Down fue tan buena que incluso, la dirección del hotel, les dedicó un emotivo homenaje.

La responsable de Asodown, Begoña Braojos destaca la importancia de pertenecer al programa ECA porque es la base de la formación. Desde ésta, los jóvenes con Síndrome de Down podrán ser algo más independientes desempeñando un empleo.

El día comienza muy temprano en el Hotel Valentín. Jesús y Ramiro rellenan los cuencos de zumos cada vez que se terminan. Coinciden en que su trabajo favorito es manejar la cafetera y también en que detestan empujar el carrito. Unos metros hacia el interior de la cocina, Susana repite, cada día, su metódico trabajo que no interrumpe más que para dar los 'Buenos días' a sus compañeros. Repone los embutidos, ralla el queso o ayuda al cocinero a colocar la comida. Por otro lado, en el hotel Sol Sancti Petri, Juan, nos recibe afanándose en colocar debidamente los platos sobre las mesas. Cuando lleguen los clientes del bufett les dedicará, como todos los días, la mejor de sus sonrisas.
6 comentarios
  • 6 FÉLIX 11.08.2010, 02:11

    Que alegría me da ver a chavales como Ramiro o Susana, que conozco personalmente, tan ilusionados y tan contentos con un trabajo. ME ALEGRO POR ELLOS.

  • 5 Una madre 02.08.2010, 23:52

    Me alegro muchisimos por estos chavales sobre todo por Ramiro que lo conozco pero decirle a la administraccion que se mojen mas que ellos son capaces de esto y de muchos mas tambien valen como ordenanza y auxiliar de administrativo con una buena preparacion y recursos.

  • 4 C L D 02.08.2010, 23:42

    ES QUE EL HOTEL VALENTÍN ES ÚNICO, SI LES ACOGEN LA MITAD DE BIEN QUE ACOGEN A SUS HUESPEDES, PUEDEN ESTAR SEGUROS DE QUE SE SENTIRÁN COMO EN FAMILIA, TODO EL PERSONAL DE ESTE HOTEL ES MUY AMABLE, Y DA GUSTO ESTAR ALLI, TE SIENTES COMO EN CASA.

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