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Óscar Pérez, vuelve el 'sheriff'
Óscar Pérez, vuelve el 'sheriff'
El centrocampista se unió ayer al entrenamiento de la plantilla, después de que le retiraran la escayola, y tiene olvidada por completo su fractura de cúbito y radio: "Me gustaría jugar el partido del sábado"
F.J. Díaz / Cádiz | Actualizado 22.02.2012 - 10:07Ayer se cumplía justamente un mes desde que Óscar Pérez sufriera la aparatosa lesión que le provocó la fractura de cúbito y radio de su brazo izquierdo. Pues ayer el centrocampista cadista se unió al trabajo de la plantilla. Treinta días después tiene más cerca el regreso a los terrenos de juego, pero él lo acerca aún más al decir públicamente que le gustaría jugar el partido del próximo sábado contra el Lucena. Un choque de titanes en el que el sheriff del Cádiz pretende volver para que se sienta su sello, personalidad y capacidad de liderazgo.
La caprichosa temporada ha apartado esta semana a José Miguel Caballero, que tendrá que estar de baja entre cinco y seis semanas al fracturarse en Cáceres el quinto metatarsiano del pie derecho. El segundo y último pivote de claro corte creativo de la plantilla también se rompía. Pero ayer se hizo la luz con la presencia de Óscar Pérez, ya sin escayola, en la sesión de trabajo siendo uno más del grupo. Uno que se va y otro que vuelve.
Desde que Óscar se destrozó el brazo izquierdo contra uno de los muros del campo Alfonso Murube de Ceuta, Caballero asumió su rol formando pareja con Héctor Yuste. Ahora que el chiclanero tendrá que parar, Óscar asoma la cabeza para alzar la voz y reclamar el estatus perdido.
El centrocampista asturiano habló ayer de la atípica situación que está viviendo el equipo en cuanto a las lesiones, sobre todo cuando ha castigado a la misma demarcación. "Parece que nos están haciendo budú. Lo cierto es que estamos teniendo mala suerte y se ha notado bastante en el centro del campo", apuntaba con referencia a la suya y a la de Caballero. "Es un lastre que esperamos no volvamos a pasar", aseguraba.
La tristeza que siente Caballero se ha convertido en una gran alegría en un Óscar Pérez que si reapareciera el próximo sábado habría recortado los plazos de recuperación en torno a una semana. El centrocampista admitía ayer estar "contento" y bajo esa sensación indicaba que "la lesión está olvidada". Y fue más allá al lanzar un deseo en forma de claras intenciones e incluso de mensaje hacia el entrenador. "Tengo una buena protección y ahora no me queda otra que olvidarme de todo y competir al máximo. Me gustaría jugar el partido del sábado (Cádiz-Lucena), pero ahora tengo que coger el ritmo", añadiendo con enorme coherencia que cada sesión de entrenamiento de la presente semana será una final para evaluar sus posibilidades. "He estado tres semanas parado, y aunque he hecho algún ejercicio físico, siempre cuando uno para lo paga. No es lo mismo la forma con el ritmo de partidos que con los entrenamientos", aclara.
La ambición de Óscar Pérez, líder en este comportamiento, es un sentimiento que se contagia entre los integrantes del plantel. Todos quieren jugar contra el segundo clasificado. "Ganarle al Lucena sería un paso importante. Nos jugamos mucho si sacamos los tres puntos, pues dejaríamos a un rival bastante distanciado". Y se pone serio cuando recuerda lo sucedido en la primera vuelta: "La derrota en Lucena fue muy dolorosa y nos dejó marcados".
La caprichosa temporada ha apartado esta semana a José Miguel Caballero, que tendrá que estar de baja entre cinco y seis semanas al fracturarse en Cáceres el quinto metatarsiano del pie derecho. El segundo y último pivote de claro corte creativo de la plantilla también se rompía. Pero ayer se hizo la luz con la presencia de Óscar Pérez, ya sin escayola, en la sesión de trabajo siendo uno más del grupo. Uno que se va y otro que vuelve.
Desde que Óscar se destrozó el brazo izquierdo contra uno de los muros del campo Alfonso Murube de Ceuta, Caballero asumió su rol formando pareja con Héctor Yuste. Ahora que el chiclanero tendrá que parar, Óscar asoma la cabeza para alzar la voz y reclamar el estatus perdido.
El centrocampista asturiano habló ayer de la atípica situación que está viviendo el equipo en cuanto a las lesiones, sobre todo cuando ha castigado a la misma demarcación. "Parece que nos están haciendo budú. Lo cierto es que estamos teniendo mala suerte y se ha notado bastante en el centro del campo", apuntaba con referencia a la suya y a la de Caballero. "Es un lastre que esperamos no volvamos a pasar", aseguraba.
La tristeza que siente Caballero se ha convertido en una gran alegría en un Óscar Pérez que si reapareciera el próximo sábado habría recortado los plazos de recuperación en torno a una semana. El centrocampista admitía ayer estar "contento" y bajo esa sensación indicaba que "la lesión está olvidada". Y fue más allá al lanzar un deseo en forma de claras intenciones e incluso de mensaje hacia el entrenador. "Tengo una buena protección y ahora no me queda otra que olvidarme de todo y competir al máximo. Me gustaría jugar el partido del sábado (Cádiz-Lucena), pero ahora tengo que coger el ritmo", añadiendo con enorme coherencia que cada sesión de entrenamiento de la presente semana será una final para evaluar sus posibilidades. "He estado tres semanas parado, y aunque he hecho algún ejercicio físico, siempre cuando uno para lo paga. No es lo mismo la forma con el ritmo de partidos que con los entrenamientos", aclara.
La ambición de Óscar Pérez, líder en este comportamiento, es un sentimiento que se contagia entre los integrantes del plantel. Todos quieren jugar contra el segundo clasificado. "Ganarle al Lucena sería un paso importante. Nos jugamos mucho si sacamos los tres puntos, pues dejaríamos a un rival bastante distanciado". Y se pone serio cuando recuerda lo sucedido en la primera vuelta: "La derrota en Lucena fue muy dolorosa y nos dejó marcados".
Un gol de leyenda
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