- Diario de Cádiz. Noticias de Cádiz y su Provincia
- Bicentenario
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXXIII)
Las crónicas de Cádiz (Cap. XXXIII)
Las crónicas de Cádiz (Cap. XXXIII)
Resumen capítulo anterior: Diego de Ustáriz a petición de Quintana marcha hacía el Castillo del Puntal y la Isla para hacerse pasar por soldado e investigar y escribir sobre los últimos acontecimientos que se están produciendo en el frente de batalla. Describe una zona de Cádiz distinta, la del arrecife, donde los hombres se afanan por reconstruir las defensas.
| Actualizado 12.06.2010 - 12:38- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXXII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXXI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXX)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXIX)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXVIII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXVII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXVI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXV)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXIV)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXIII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XXI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XX)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XIX)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XVIII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XVII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XVI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XV)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XIV)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XIII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. X)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. IX)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. VIII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. VII)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. VI)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. V)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. IV)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. III)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. II)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. I)
- Las crónicas de Cádiz (Cap. XC)
Serpenteando la bahía, a paso ligero y sin que nadie mediara ni una sola palabra, continuamos nuestro camino entre huertos abandonados y casas destruidas. Daniel era un hombre corpulento y alto. Sus botas estaban destrozadas y las polainas apenas se sostenían derechas sobre las piernas. Faltaban los botones de su casaca, y el paño rojo de sus puños y cuello estaba tan pasado y raído que dejaba ver al trasluz la piel de su cuello y sus brazos. Nada quedaba del hermoso sombrero de copa que en otro momento llevaron los granaderos canarios, nada de su espada, vaina y cordón dorado; ahora su uniforme, gastado como la fe que tuvo en que esta guerra terminaría pronto, era un andrajo. Cojeaba , arrastrando su pierna derecha torpemente mientras caminaba; no me atreví a decir nada, sólo sabía que me recogería junto a la Iglesia de San José y me llevaría, como uno más de los hombres que comanda, hasta la Isla.
Supongo que sabían lo que hacían. Hombres hartos de combatir, extenuados hasta la muerte, eran mis compañeros de camino; no hablaban entre ellos, sus miradas se dirigían a un infinito punto lejano que yo no era capaz de adivinar, les sentía distantes mientras atravesábamos huertos, pequeñas norias y cercados, algunos pozos de agua dulce y solitarias cuadras de los ahora requisados caballos. Se cruzaban en nuestra andadura algunos carros con heridos provenientes del frente, que paraban en la aguada de Dª María del Mollar como constaba en el deteriorado letrero que colgaba de la pared gris y sucia.
Apenas quedaban unos cientos de metros para llegar a la batería y los almacenes de las brigadas junto al polvorín de Dº Nicolás Picón, donde paramos, y al que desde la puerta llamó Daniel a grito vivo. Cuando este hombre salió ya me esperaba. Me hizo entrar en un sumidero de porquería, donde las lluvias habían penetrado y ensuciado todo de un barro mortecino. Mis botas quedaron hundidas, clavadas en esa habitación lúgubre donde otros hombres, sentados, preparaban sacos de pólvora.
No me dirigió la palabra, sólo sacó un petate del interior de un arcón y me lo entregó.
Entre y cámbiese.
Quintana lo había dispuesto así, mi aspecto debía ser el de un soldado si quería escribir sobre la guerra. Se acabaron mis privilegios de hombre de letras que pululaba por los cafés y las tabernas de los pueblos recogiendo noticias de otros, de los labios de otros. Todo quedó entendido en el momento, me quería como redactor de la guerra y para eso debía de ser soldado. Camuflarme como tal era el único modo de averiguar si lo que Alburquerque decía en sus continuos informes y peticiones a la Junta de Cádiz era cierto. Conocer las verdaderas necesidades de los hombres que combatían solo podía hacerse siendo uno de ello, uno de esos combatientes.
No sé bien si en ese preciso momento medí el riesgo de mi decisión. Podía haberme ido, como lo había hecho en Madrid, como lo hice viniendo hasta Cádiz. ¿Acaso no fue dejar a María en Madrid ante el inminente peligro de la ocupación una huida? Quedé quieto, con el saco mugriento apretado entre mis manos, de mi hombro se descolgó la mochila con mis pocas pertenencias y no dije nada. Atravesé la estancia, y detrás de unas roídas cortinas cambié de aspecto para continuar ejerciendo la misma profesión, la de contador de historias, la de prosista de la guerra.
Entré de civil en la guarida y salí de fingido militar de no sé qué ejército, aunque sí de qué bandera. MI casaca azul con relucientes botones dorados era nueva, lo mismo que los pantalones de un azul más celeste y el pequeño gorro de cuartel con una banda roja. Las cananas y el par de pistolas que reposaban en ellas me pareció que pesaban una eternidad, acostumbrado al peso de mi cuaderno de campaña; aquello me separaba de la realidad de mis días de escritor y me convertía en un soldado de infantería.
Daniel fue claro y conciso: podía conservar mi nombre, pero mi aspecto y mis actos debían ser los de un infante, obedecer las órdenes de mis superiores y saber que los galones que llevaba en el antebrazo me convertían en sargento mayor de infantería. Esa era la única identidad que conocerían a partir de ese momento los hombres con quienes hablara, un hombre que, como muchos otros hombres, se había alistado por la causa de España.
Cerca del espaldón donde colocaba el blanco para los ejercicios de cañón, Daniel se acercó a mi lado, sintió mi falta de entendimiento y mis pocas razones para continuar con esto. Entonces le sentí cercano, se aproximó a mi lado y colgó sobre mi hombro mi mochila, donde, guarecido como las palomas bajo los salientes de los tejados en un día de lluvia, estaba mi diario.
Poco faltaba para entrar en el castillo. La bahía se estrechaba hasta el punto de alcanzar a ver los fuertes de Matagorda y San Luis. Algunos se afanaban por unir con una cadena dichos extremos de la bahía, en la intención de no permitir la entrada de ningún navío hacia el arsenal de la Carraca, una cadena de seiscientas brazas de largo y cuyos cables principales quedaban a una vara bajo el agua. Sus catorces cañones y algunos morteros no dejaban de disparar hacía Puerto Real desde la batería de la Victoria, mientras que las otras dos baterías, orientadas de forma que pudiera batir los costados y la proa de los buques, permanecían en silencio.
No podía reprochar a Quintana nada de lo que estaba ocurriendo, en el fondo era una oportunidad única de enfrentarme a la vida. Tenía la edad justa para no perder el tiempo, la tranquilidad absoluta de que mi familia estaría bien, sabía que el propio Quintana se encargaría de eso, no me quedaba más que asumir mi nuevo destino y me encaminé, ya sin Daniel, al cuartel donde me indicó que debía presentar mis credenciales, Diego de Ustáriz, sargento mayor de infantería, que volvía a incorporarse después de haber sido herido en Ocaña. Lo que a partir de este momento me depararía el destino sólo el tiempo lo diría, y las hojas de mi diario lo recogería.
No me lamenté más que de no haber podido decir a María que tardaría en volver, despedirme de este Cádiz soñoliento de dentro de los muros, que nada tiene que ver con éste que se desparrama fuera, abrazar a mi pequeño hijo con la fuerza suficiente para que nunca olvide mis brazos y recorrer, quizás por última vez, aquel paseo de la Alameda, aquel paseo que descubrí buscando casa para mi amada María y que hoy continuará, hermoso y lánguido, contemplando la dura lucha, la cruel batalla a la otra orilla de la bahía.
Sentado en uno de los toscos bancos de la capilla del castillo espero mientras describo esta singular jornada. Las explosiones iluminan las pequeñas saeteras por donde entra el aire enrarecido, mientras el sonido impactante y grandioso de la corneta susurra acompañando a las olas que impactan sobre los lienzos de este puntal embrutecido.
Diego de Ustáriz
Continuará
Las baterías defensivas de extramuros en Cádiz
Las baterías de Extramuros durante el siglo XVIII:
Las baterías frente a los intentos de invasiones y el ataque francés:
José María García León, con un ejemplar de uno de los volúmenes de su obra en las manos./Lourdes de Vicente
"La única Constitución española con consenso ha sido la actual de 1978"
Su obra 'Los diputados doceañistas' presenta por primera vez una aproximación exhaustiva a los hombres que se reunieron en el Oratorio · Asegura que el padre del constitucionalismo español fue Muñoz Torrero
Imagen de la reunión del jurado de premios de estudios constitucionales./Lourdes de Vicente
Un estudio sobre el Consejo de Estado se alza con el premio del Casino
Ricardo Gómez Rivero, catedrático de la Universidad de Elche, gana la décima edición del galardón de la Fundación de Estudios Constitucionales, que fue fallado ayer
Critican el estado del monumento a las Cortes de Cádiz tras su limpieza
El Ateneo denuncia ante la Delegación de Cultura que las figuras han perdido rasgos y volúmenes · La empresa restauradora defiende su actuación
Milton Coleman y Gustavo Mohme en la conferencia de prensa con las conclusiones del encuentro. /Joaquín Pino
La SIP cierra el encuentro de Cádiz alarmada por las 'leyes mordaza'
Las conclusiones de la asamblea de editores americanos denuncian el aumento de control sobre la prensa independiente en Venezuela, Argentina o Ecuador
Yolanda Peinado escucha la explicación de Manuel Chust sobre una parte de la exposición./SM
La historia de la Constitución de 1812 presentada en una exposición interactiva
Desde hoy y hasta el próximo 8 de julio se puede visitar en el Museo de Cádiz la muestra '1812 El poder de la palabra'
Los congresistas se reúnen en torno a un stand de una empresa farmacéutica ayer en el Foro. /José Braza
"La aplicación real de células madre en cardiología queda todavía lejos"
El doctor Vázquez pide frenar la euforia en torno a la medicina regenerativa · La tasa de mortalidad en insuficiencia cardiaca se ha reducido a la mitad en los últimos 15 años
Uno de los arqueólogos peruanos, Ricardo Morales, sirve de guía de la exposición./Manuel Fernández
Cádiz, la puerta de iberoamérica
La exposición de 'El Señor de Sipán' supone el primer paso de cara al objetivo del Ayuntamiento de convertir a la ciudad en la puerta de entrada a España y Europa de la cultura hispanoamericana
Embajadores del Bicentenario
Los estudiantes Erasmus de la Universidad de Cádiz han realizado fotografías el 19 de marzo en numerosas plazas europeas para participar en el concurso de la UCA 'Emplazados por el Doce'
El Rey ha presidido el acto solemne de conmemoración de la Carta Magna./Efe/Jorge Zapata
Los Reyes presiden los actos del Bicentenario
El Oratorio de San Felipe Neri centra los actos institucionales de conmemoración del Bicentenario de la constitución de 1812. El Rey propone a Cádiz como "inspiración" para superar las "dificultades" actuales
Constitución por alegrías
Sara Baras vuelve a los escenarios para transmutarse en 'La Pepa', un auténtico homenaje a Cádiz que ayer se estrenó en el Gran Teatro Falla
Así se hizo el reportaje 'Las voces de La Pepa' de El Conciso
Doce artistas gaditanos prestan su imagen para recuperar el espíritu de La Pepa en el Oratorio de San Felipe Neri
Los premiados posan junto a la alcaldesa, Teófila Martínez, y la ministra de Empleo, Fátima Baños. /José Braza
Los premios 'Cortes de Cádiz' distinguen a los doce del Doce
El Palacio de Congresos de la capital acoge la entrega de galardones como uno de los actos centrales en el fin de semana del Bicentenario
El primer premio del sorteo de la Lotería Nacional celebrado en Cádiz ha sido 21.125./Joaquín Pino
El 21.125, el número del Bicentenario
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha acudido esta mañana al Palacio de Congresos para presenciar el sorteo
Pedro Álvarez y Joan Francesc Pont Clemente, soberano gran comendador del Consejo Supremo Masónico, ayer, en el hotel Barceló de Cádiz.
La espada de Argüelles
El Supremo Consejo de los masones escoge Cádiz para un encuentro en el que revisan el papel de las logias en la inspiración de la Constitución del Doce
"No habrá problemas para dar el mejor servicio"
El presidente de Horeca, crítico con las ayudas de la Junta, dice que la hostelería está preparada para el fin de semana · El comercio tradicional puede sumarse a la fiesta
La exposición recoge fotoprints, obras e instalaciones que se mueven entre lo real y lo imaginario.
Un mundo de fantasía a través de la fotografía finlandesa más actual
Se inaugura en el Espacio de Creación Contemporánea la muestra 'Alicia en el país de las maravillas', la mayor exposición llevada a cabo en el país nórdico
"El mayor error sobre la Constitución de Cádiz es decir que fue democrática"
El historiador recuerda que durante el franquismo se inculcó la idea de que lo que encarnaba la Pepa era algo negativo pero resalta que en los últimos tiempos se ha avanzado mucho en su investigación y difusión
El espíritu de La Pepa regresa a Cádiz
El galeón La Pepa ha llegado esta mañana al puerto de Cádiz procedente de Sevilla, donde ha permanecido atracado los dos últimos meses
La mejor imagen del Doce
La empresa Ars Nova ha realizado un gran trabajo de restauración y ayer comenzó a retirar los andamios de la estructura para que el próximo fin de semana luzca como hace un siglo./Fotos: Julio González
La red 'Si todo los puertos del mundo' se reúne en Cádiz en mayo
Esta plataforma internacional de territorios portuarios está formada por 54 entidades radicadas en 10 países
El Mentidero, uno de los lugares que figuran en la relación de Sitios Históricos del Doce./Lourdes de Vicente
Los lugares del Doce son nombrados Sitios Históricos
La Junta protege más de 3.000 bienes entre edificios, espacios públicos, documentos y objetos representativos en Cádiz, San Fernando y la Bahía
José Rodríguez de la Borbolla charla con Rafael Escuredo, José Loaiza y Juan Cano./Joaquín Hernández Kiki
La jubilación de De la Borbolla
El expresidente de la Junta participó ayer por última vez en el pleno del Consejo Consultivo de Andalucía, que se celebró en Diputación como homenaje a La Pepa









