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"Lo más duro ha sido sacar los cadáveres"
"Lo más duro ha sido sacar los cadáveres"
Dos gaditanos viajan a L'Aquila para ayudar en las labores de desescombro
P-M. Durio / Cádiz | Actualizado 14.04.2009 - 08:51A las ocho de la mañana del Lunes Santo se enteraron de la noticia del terremoto que asolaba Italia y a las once menos cuarto (menos de tres horas después) partían de Cádiz para colaborar en las tareas de rescate. Se trata de los gaditanos Helena Correas y Gabriel Leo, voluntarios del grupo de Búsqueda y Rescate de GEA (además de ser este último técnico de Protección Civil en el Ayuntamiento de Cádiz), que junto a otros diez españoles han estado la última semana en Italia ayudando a las fuerzas de seguridad y otros voluntarios del país tras el terremoto de la semana pasada.
Helena Correas cuenta -ya de regreso a la capital gaditana- la experiencia de esta nueva labor del grupo de voluntariado GEA. "A las dos de la tarde cogimos el avión hacia Roma e inmediatamente a la zona de L'Aquila", la ciudad afectada por el seísmo. Eran las once y media de la noche aproximadamente cuando estos doce voluntarios españoles llegaron a la zona catastrófica, iniciando una hora después las labores de desescombro, que se alargaron durante 48 horas ininterrumpidas.
"Nos asignaron un solar que antes era una casa con cuatro pisos. Se había caído y desplazado a la derecha, lo que por la experiencia que tenemos dejaba muy pocas probabilidades de supervivencia", comenta Helena, quien considera que la construcción de esta vivienda era bastante deficitaria, por los materiales y los datos que pudieron comprobar en el terreno.
De la experiencia en tierras italianas, cuya labor coordinaban los bomberos italianos, "que estaban todos allí" -puntualiza Helena- esta gaditana de GEA recuerda las réplicas del terremoto "que se sucedían a cada momento". "Llegaron a ser de hasta 5,5, lo que imponía un poco porque mientras realizábamos la labor de desescombro y rescate de las víctimas seguían produciéndose temblores y cayendo cosas", explica.
El peor momento de este viaje express a Italia fue, sin duda, el momento de sacar los cadáveres. Fueron seis personas las que rescataron en el solar que les encomendó desescombrar el Cuerpo de Bomberos de la L'Aquila. "Nosotros localizabamos el cadáver e informábamos a los bomberos, que eran quienes lo comunicaban a los familiares. Pero ver a esas familias reconocer los cuerpos dentro de las ambulancias ha sido lo más duro", recuerda Helena.
Pese a todo ello, esta gaditana cree que "siempre, aunque se pasa mal y todos estamos muy tocados ahora por los duros momentos que hemos vivido allí, el balance es positivo". "Al igual que nos gustaría que tuviéramos ayuda si por desgracia nos tocara vivir un suceso parecido, ir a ayudar a otros en momentos como el de L'Aquila creo que es bonito, por llamarlo de alguna manera", comenta.
Estos voluntarios tienen ya bastante experiencia en acciones similares, "como las que desarrollamos en Indonesia o en Argelia; o en China más recientemente, donde teníamos todo preparado y estábamos a punto de ir, pero el Gobierno no nos dio permiso".
Además, llevan a cabo otras acciones relacionadas con la ayuda humanitaria, ayuda social o formación. De hecho, recientemente han firmado con el Ayuntamiento el convenio para llevar a cabo -junto con la asociación de cargadores San Francisco- el proyecto Chapuzas sin Fronteras, con el que realizar pequeñas reparaciones domésticas en domicilios de mayores, en las que también intercambian un rato de convivencia con ellos. Una labor, en definitiva, de atención a los demás.
Helena Correas cuenta -ya de regreso a la capital gaditana- la experiencia de esta nueva labor del grupo de voluntariado GEA. "A las dos de la tarde cogimos el avión hacia Roma e inmediatamente a la zona de L'Aquila", la ciudad afectada por el seísmo. Eran las once y media de la noche aproximadamente cuando estos doce voluntarios españoles llegaron a la zona catastrófica, iniciando una hora después las labores de desescombro, que se alargaron durante 48 horas ininterrumpidas.
"Nos asignaron un solar que antes era una casa con cuatro pisos. Se había caído y desplazado a la derecha, lo que por la experiencia que tenemos dejaba muy pocas probabilidades de supervivencia", comenta Helena, quien considera que la construcción de esta vivienda era bastante deficitaria, por los materiales y los datos que pudieron comprobar en el terreno.
De la experiencia en tierras italianas, cuya labor coordinaban los bomberos italianos, "que estaban todos allí" -puntualiza Helena- esta gaditana de GEA recuerda las réplicas del terremoto "que se sucedían a cada momento". "Llegaron a ser de hasta 5,5, lo que imponía un poco porque mientras realizábamos la labor de desescombro y rescate de las víctimas seguían produciéndose temblores y cayendo cosas", explica.
El peor momento de este viaje express a Italia fue, sin duda, el momento de sacar los cadáveres. Fueron seis personas las que rescataron en el solar que les encomendó desescombrar el Cuerpo de Bomberos de la L'Aquila. "Nosotros localizabamos el cadáver e informábamos a los bomberos, que eran quienes lo comunicaban a los familiares. Pero ver a esas familias reconocer los cuerpos dentro de las ambulancias ha sido lo más duro", recuerda Helena.
Pese a todo ello, esta gaditana cree que "siempre, aunque se pasa mal y todos estamos muy tocados ahora por los duros momentos que hemos vivido allí, el balance es positivo". "Al igual que nos gustaría que tuviéramos ayuda si por desgracia nos tocara vivir un suceso parecido, ir a ayudar a otros en momentos como el de L'Aquila creo que es bonito, por llamarlo de alguna manera", comenta.
Estos voluntarios tienen ya bastante experiencia en acciones similares, "como las que desarrollamos en Indonesia o en Argelia; o en China más recientemente, donde teníamos todo preparado y estábamos a punto de ir, pero el Gobierno no nos dio permiso".
Además, llevan a cabo otras acciones relacionadas con la ayuda humanitaria, ayuda social o formación. De hecho, recientemente han firmado con el Ayuntamiento el convenio para llevar a cabo -junto con la asociación de cargadores San Francisco- el proyecto Chapuzas sin Fronteras, con el que realizar pequeñas reparaciones domésticas en domicilios de mayores, en las que también intercambian un rato de convivencia con ellos. Una labor, en definitiva, de atención a los demás.
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Son estos ejemplos de admirable y generoso sacrificio de solidaridad, los que deberían publicarse con mayor insistencia en los medios de comunicación. Solo cuando se sufre junto a los que sufren se puede entender que todos nos necesitamos en algún momento. FELIDADES A GEA
Mi más profunda admiracion a est@s voluntari@s por su gran labor social y humanitaria. . . . y a ver si de una vez por todas se les reconoce su dedicacion y trabajo ya esta bien !. . . a quien le corresponda tomen nota y aprendan de ell@s. . . . UN SALUDO
Antiguamente existia el voluntariado de Cruz Roja y un poco mas tarde Proteccion Civil, te preparan para todo tipo de casos, aunque lo que mas es vivir el dia a dia con compañeros, las practica llevan luego a casos reales como este. Enhorabuena a todos esos voluntarios que trabajan desinteresadamente por la HUMANIDAD.