- Diario de Cádiz
- Cádiz
- Cádiz
- Un modelo habitual que suscita más que dudas en Cádiz
Un modelo habitual que suscita más que dudas en Cádiz
Un modelo habitual que suscita más que dudas en Cádiz
Muchas ciudades han instalado quioscos en espacios libres para mejorar su aprovechamiento · En la capital gaditana, las instalaciones parecen abocadas a acabar en el juzgado
Ángeles M. Peiteado / Cádiz | Actualizado 29.10.2008 - 09:15Expo de Zaragoza. En la Ribera del Ebro se han construido seis quioscos restaurantes, el mayor de ellos de 155 metros cuadrados. Es, quizás, el ejemplo más reciente de instalaciones hosteleras en espacios libres. Y no hay que irse tan al norte: quioscos en la Alameda (con polémica incorporada por el ruido nocturno) o en Puerto Delicias de Sevilla, en el Balcón del Guadalquivir en Córdoba...
El Ayuntamiento gaditano no es el primero en pensar en aprovechar mejor los espacios libres con una actividad que genere empleo. Con un edificio que vuelva a propiedad municipal en unos años. Esta es la idea, la misma que barajan los ayuntamientos que han escogido los puntos con mejores vistas de sus ciudades para actuaciones similares. Pero esos municipios no tienen porqué compartir la misma normativa en cuanto al uso de sus espacios.
El problema, en Cádiz, arranca de la oposición vecinal derivada sobre todo del primer proyecto para la plaza de Santa María del Mar. Quien no quería allí un quiosco-restaurante buscó argumentos legales para que este no se hiciera y los encontró en el Plan General de Ordenación Urbana del 95, que sólo admite quioscos de reducido tamaño en este tipo de espacio. El gobierno local decidió reordenar el proyecto y a día de hoy se desconoce el definitivo.
Mientras, el quiosco de la Caleta comenzó a tomar forma. Situado en lo que será en un futuro una zona ajardinada, esta instalación asimila el casco de un barco y fue concedida a un particular. Para sus detractores, tapa la vista de la emblemática playa. Y hacen la misma lectura del PGOU que para el caso anterior.
Los colectivos contrarios a la construcción del quiosco lo denunciaron a la Junta, quien no sólo vio ilegal éste, sino también uno del que nadie había dicho nada hasta el momento: el de Varela. Nada dijo el gobierno andaluz del de Santa María del Mar ni del otro previsto y sin adjudicar en la barriada de Paz porque no sabe cómo serán los proyectos.
La Junta pidió que se anularan las licencias de obras y el Ayuntamiento se negó asegurando que son legales, que son equipamientos y, como tales, pueden ocupar el 20% de los espacios libres considerados jardines según el PGOU. A la Junta, que considera los quioscos como actividades lucrativas puras y duras, no le convence nada esta argumentación. Si son negocios, no son compatibles con los espacios públicos a no ser que tengan menos de 20 metros cuadrados. Y ambos superan estas medidas.
La calificación de equipamiento de estas instalaciones ha sorprendido a la Junta, al PSOE, a Izquierda Unida y a arquitectos como Juan Jiménez Mata, que lo tilda directamente de "desfachatez". Para su compañero Julio Malo de Molina, en cambio, sería equipamiento en el sentido de que ayudará al disfrute de algo de un uso tan público como un espacio libre.
En el PGOU se dedica muy poco espacio a describir los equipamientos dotacionales (usos "al servicio de la población"), y dentro de ellos a los culturales ("comprende las actividades culturales, de relación y de ocio") pero la lista del resto de dotacionales no parece compartir el espíritu del restaurante: entre este tipo de equipamientos están instalaciones deportivas, asociaciones vecinales o colegios profesionales, mercados, edificios religiosos, viviendas tuteladas... cosas que tienen en común tanto el estar efectivamente al servicio de la población como no ser negocio. De hecho, de los sanitarios se excluye expresamente a las farmacias y las consultas médicas particulares.
El Falla es un equipamiento dotacional cultural. El negocio de Varela, a punto de abrir, no se publicita como un centro cultural, ni como un negocio hostelero que acogerá alguna actividad especialmente cultural más allá del arte de la gastronomía de autor que publicita. El de la Caleta sí incluirá oferta cultural, aunque que más por iniciativa del adjudicatario que por exigencia municipal.
En el pliego de condiciones que sirvió para adjudicar esta instalación hay un par de cláusulas que adscriben el espacio a licitar más en el negocio que en el equipamiento: entre las obligaciones del adjudicatario está el explotar directamente "la industria o negocio y, en su caso, las actividades alternativas que se le hubieren autorizado" y que deberá respetar el horario "para bar-cafetería. No se permite la música ni café-teatro". Es cierto que en este pliego se valora la oferta cultural. Pero también que no es lo que más puntuaba.
Los técnicos municipales, los que tienen el PGOU como documento de trabajo, ven aquí equipamientos. Y los de la Junta, especialistas en ordenación del territorio, ven un terciario, negocios incompatibles con el espacio libre. Lo único cierto es que la situación y especialmente este no ponerse de acuerdo en algo tan aparentemente básico cómo qué es y qué no un equipamiento crea una gran inseguridad, sobre todo a los inversores presentes -a los de Varela y La Caleta la polémica les pilla con los establecimientos acabados- y futuros. La duda tiene toda la pinta de resolverse en los tribunales, que es a donde la Junta está dispuesta a ir para revocar las licencias de obras. Y esto sin contar con lo que dirá hoy la plataforma PGOU alternativo.
El Ayuntamiento gaditano no es el primero en pensar en aprovechar mejor los espacios libres con una actividad que genere empleo. Con un edificio que vuelva a propiedad municipal en unos años. Esta es la idea, la misma que barajan los ayuntamientos que han escogido los puntos con mejores vistas de sus ciudades para actuaciones similares. Pero esos municipios no tienen porqué compartir la misma normativa en cuanto al uso de sus espacios.
El problema, en Cádiz, arranca de la oposición vecinal derivada sobre todo del primer proyecto para la plaza de Santa María del Mar. Quien no quería allí un quiosco-restaurante buscó argumentos legales para que este no se hiciera y los encontró en el Plan General de Ordenación Urbana del 95, que sólo admite quioscos de reducido tamaño en este tipo de espacio. El gobierno local decidió reordenar el proyecto y a día de hoy se desconoce el definitivo.
Mientras, el quiosco de la Caleta comenzó a tomar forma. Situado en lo que será en un futuro una zona ajardinada, esta instalación asimila el casco de un barco y fue concedida a un particular. Para sus detractores, tapa la vista de la emblemática playa. Y hacen la misma lectura del PGOU que para el caso anterior.
Los colectivos contrarios a la construcción del quiosco lo denunciaron a la Junta, quien no sólo vio ilegal éste, sino también uno del que nadie había dicho nada hasta el momento: el de Varela. Nada dijo el gobierno andaluz del de Santa María del Mar ni del otro previsto y sin adjudicar en la barriada de Paz porque no sabe cómo serán los proyectos.
La Junta pidió que se anularan las licencias de obras y el Ayuntamiento se negó asegurando que son legales, que son equipamientos y, como tales, pueden ocupar el 20% de los espacios libres considerados jardines según el PGOU. A la Junta, que considera los quioscos como actividades lucrativas puras y duras, no le convence nada esta argumentación. Si son negocios, no son compatibles con los espacios públicos a no ser que tengan menos de 20 metros cuadrados. Y ambos superan estas medidas.
La calificación de equipamiento de estas instalaciones ha sorprendido a la Junta, al PSOE, a Izquierda Unida y a arquitectos como Juan Jiménez Mata, que lo tilda directamente de "desfachatez". Para su compañero Julio Malo de Molina, en cambio, sería equipamiento en el sentido de que ayudará al disfrute de algo de un uso tan público como un espacio libre.
En el PGOU se dedica muy poco espacio a describir los equipamientos dotacionales (usos "al servicio de la población"), y dentro de ellos a los culturales ("comprende las actividades culturales, de relación y de ocio") pero la lista del resto de dotacionales no parece compartir el espíritu del restaurante: entre este tipo de equipamientos están instalaciones deportivas, asociaciones vecinales o colegios profesionales, mercados, edificios religiosos, viviendas tuteladas... cosas que tienen en común tanto el estar efectivamente al servicio de la población como no ser negocio. De hecho, de los sanitarios se excluye expresamente a las farmacias y las consultas médicas particulares.
El Falla es un equipamiento dotacional cultural. El negocio de Varela, a punto de abrir, no se publicita como un centro cultural, ni como un negocio hostelero que acogerá alguna actividad especialmente cultural más allá del arte de la gastronomía de autor que publicita. El de la Caleta sí incluirá oferta cultural, aunque que más por iniciativa del adjudicatario que por exigencia municipal.
En el pliego de condiciones que sirvió para adjudicar esta instalación hay un par de cláusulas que adscriben el espacio a licitar más en el negocio que en el equipamiento: entre las obligaciones del adjudicatario está el explotar directamente "la industria o negocio y, en su caso, las actividades alternativas que se le hubieren autorizado" y que deberá respetar el horario "para bar-cafetería. No se permite la música ni café-teatro". Es cierto que en este pliego se valora la oferta cultural. Pero también que no es lo que más puntuaba.
Los técnicos municipales, los que tienen el PGOU como documento de trabajo, ven aquí equipamientos. Y los de la Junta, especialistas en ordenación del territorio, ven un terciario, negocios incompatibles con el espacio libre. Lo único cierto es que la situación y especialmente este no ponerse de acuerdo en algo tan aparentemente básico cómo qué es y qué no un equipamiento crea una gran inseguridad, sobre todo a los inversores presentes -a los de Varela y La Caleta la polémica les pilla con los establecimientos acabados- y futuros. La duda tiene toda la pinta de resolverse en los tribunales, que es a donde la Junta está dispuesta a ir para revocar las licencias de obras. Y esto sin contar con lo que dirá hoy la plataforma PGOU alternativo.
Encuesta
¿Quién cree que sería el mejor candidato del PSOE a la alcaldía de Cádiz?
Encuesta




. . . y todo esto porque tapa un trozo de mar, del que, en Cadiz, tenemos muchísimo. . . peor es lo que están haciendo Chaves en Andalucía y ZP con España. . . y solamente tenemos una de cada. . . ¿no se podria poner un contencioso. . . ?
LOS REACCIONARIOS SOCIALISTOS NO RESPETAN LA VOLUNTAD POPULAR QUE DIJO QUE QUERIA A DOÑA TEOFILA MARTINEZ, LE DUELA A QUIEN LE DUELA, TEOFILA HAGA USTED LO QUE LE SALGA DEL. . . . . . PORQUE ASI HEMOS QUERIDO LA MAYORIA DE LOS GADITANOS, PERO QUIEN SE HAN CREIDO QUE SON ESTOS SOCIATAS FASCISTAS
Construir un restaurante en un espacio que oculta el magnifico paisaje marítimo de una ciudad que entre otras cosas vive del paisaje, que eso es precisamente el turismo, es una barbaridad lo diga Teofila o Zapatero. Si además se hace en lugares de uso público, apaga y vámonos. Muy buen articulo este.