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Un ex profesor de la Universidad de Cádiz invadió los ordenadores de mil personas
Un ex profesor de la Universidad de Cádiz invadió los ordenadores de mil personas
El 'cracker', un jerezano de 41 años, fue detenido después de vulnerar direcciones de correo electrónico y cuentas bancarias · Entre sus víctimas hay políticos, abogados, periodistas, escritores y médicos
Noemí González · Agencias / Jerez | Actualizado 28.03.2009 - 05:04Un currículum intachable, un cerebro privilegiado, un expediente académico brillante. Experto en el manejo de tecnologías de comunicación avanzadas. Licenciado en Ciencias de la Documentación y la Comunicación, Lingüística y diplomado en Biblioteconomía... Todo eso y también un ciberdelincuente. J.M.N., jerezano de 41 años, fue detenido ayer después de haber invadido los ordenadores de más de mil personas, entre las que se encuentran políticos -destaca el nombre de un ex ministro-, periodistas y escritores -hay un premio Nacional de Literatura en la nómina-, bufetes de abogados y médicos.
El cracker no tenía piedad con ninguno de ellos. En algunos casos fue tan lejos, que sus técnicas denominadas de ingeniería emocional empujaron a sus víctimas a requerir tratamiento psicológico porque la invasión informática llegó a producirles temor.
El fleco del que tiraron Policía Nacional y Guardia Civil se deshilachó en el Ayuntamiento de Minas de Riotinto (Huelva). Allí nació, en diciembre pasado, la operación bautizada Yacimiento con una denuncia en la que se ponía en conocimiento que alguien había accedido al sistema informático y podía haber vulnerado varias cuentas de correo electrónico, oficiales y particulares, pertenecientes a la Corporación Municipal.
No era una persona cualquiera: J.M.N. es un ex profesor de la Universidad de Cádiz (UCA) que utilizaba las redes de la institución para violar los ordenadores de sus víctimas tras sustraer las claves de acceso. A partir de ahí, accedía a información personal, sensible e íntima de sus víctimas, algunas de las cuales eran chantajeadas.
Además, el cracker realizaba otro tipo de prácticas: se hacía pasar por una de sus víctimas utilizando para ello las propias cuentas de correo electrónico. Usurpando otras identidades, difundió correos de alto contenido sexual y también llegó a solicitar bajas en los servicios de compañías eléctricas y telefónicas. El acoso cibernético de J.M.N. parecía no tener límites. En los momentos de mayor virulencia provocó que algunas de sus víctimas tuvieran que recibir apoyo psicológico y abandonaran cualquier tipo de actividad ante el ordenador.
No en vano, tenía controladas a estas miles de personas. Cuando los investigadores dieron con él, encontraron en su poder numerosos cuadernos con anotaciones sobre sus víctimas. En ellos estaban perfecta y minuciosamente recogidos datos relativos a cuentas de correo electrónico, contraseñas, números de cuentas bancarias y números de tarjetas con su respectivo PIN.
Tras dar con él, la Guardia Civil destacó sobre todo la "inteligencia fuera de lo normal" de este cracker, con la que contribuye una "portentosa memoria" que funciona similar a un ordenador. Los delitos que se le imputan a J.M.N. y a los que responde desde que ayer quedara a disposición del juez son variados: amenazas y coacciones continuadas, revelación de secretos, delitos contra el honor de las personas y usurpación de estado civil al atribuirse otras identidades.
El juez ha ordenado a J.M.N. a comparecer cada quince días en el Juzgado.
El cracker no tenía piedad con ninguno de ellos. En algunos casos fue tan lejos, que sus técnicas denominadas de ingeniería emocional empujaron a sus víctimas a requerir tratamiento psicológico porque la invasión informática llegó a producirles temor.
El fleco del que tiraron Policía Nacional y Guardia Civil se deshilachó en el Ayuntamiento de Minas de Riotinto (Huelva). Allí nació, en diciembre pasado, la operación bautizada Yacimiento con una denuncia en la que se ponía en conocimiento que alguien había accedido al sistema informático y podía haber vulnerado varias cuentas de correo electrónico, oficiales y particulares, pertenecientes a la Corporación Municipal.
No era una persona cualquiera: J.M.N. es un ex profesor de la Universidad de Cádiz (UCA) que utilizaba las redes de la institución para violar los ordenadores de sus víctimas tras sustraer las claves de acceso. A partir de ahí, accedía a información personal, sensible e íntima de sus víctimas, algunas de las cuales eran chantajeadas.
Además, el cracker realizaba otro tipo de prácticas: se hacía pasar por una de sus víctimas utilizando para ello las propias cuentas de correo electrónico. Usurpando otras identidades, difundió correos de alto contenido sexual y también llegó a solicitar bajas en los servicios de compañías eléctricas y telefónicas. El acoso cibernético de J.M.N. parecía no tener límites. En los momentos de mayor virulencia provocó que algunas de sus víctimas tuvieran que recibir apoyo psicológico y abandonaran cualquier tipo de actividad ante el ordenador.
No en vano, tenía controladas a estas miles de personas. Cuando los investigadores dieron con él, encontraron en su poder numerosos cuadernos con anotaciones sobre sus víctimas. En ellos estaban perfecta y minuciosamente recogidos datos relativos a cuentas de correo electrónico, contraseñas, números de cuentas bancarias y números de tarjetas con su respectivo PIN.
Tras dar con él, la Guardia Civil destacó sobre todo la "inteligencia fuera de lo normal" de este cracker, con la que contribuye una "portentosa memoria" que funciona similar a un ordenador. Los delitos que se le imputan a J.M.N. y a los que responde desde que ayer quedara a disposición del juez son variados: amenazas y coacciones continuadas, revelación de secretos, delitos contra el honor de las personas y usurpación de estado civil al atribuirse otras identidades.
El juez ha ordenado a J.M.N. a comparecer cada quince días en el Juzgado.
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